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Henkel se ha sumado a la fiebre Sagrada Familia reivindicando su papel en la construcción de la basílica barcelonesa, de moda en todo el mundo tras la visita del papa León XIV la semana pasada. La multinacional alemana ha subrayado el uso del popular pegamento Loctite en las torres centrales del templo.
Ha ocurrido en el monumento hoy, cuando la firma teutona ha dado a conocer el uso de sus pegamentos en la construcción de las torres centrales de la iglesia que ideó el arquitecto modernista Antoni Gaudí.
El grupo, con fuerte presencia en Cataluña, ha puesto esa colaboración como ejemplo de su "compromiso" con la región, donde ya cuenta con dos polos europeos. Uno para, precisamente, la división de adhesivos. Y el otro para el área de bienes de consumo.
Sobre estos mimbres operativos, la firma ha querido poner en valor su aportación a la obra cumbre de Gaudí.
¿Cuál ha sido? El pegado con un Loctite especial de las piedras tensadas, que constituyen la base de la Torre de Jesús y de los demás componentes de la Fachada del Nacimiento: seis torres.
Jordi Faurí, arquitecto jefe de la Sagrada Familia, ha recordado que elevar esas estructuras "suponía un reto" a esa altura —172,5 metros en su punto más alto—. Para ello, los aparejadores optaron por una solución híbrida: piedras en forma de módulo, apilables por capas, y unidas por un hierro que las atraviesa.
Eso sí, la Junta Constructora buscó una "resina", ha descrito Saurí, que uniera las 826 piedras y las vigas de acero que las atraviesan y aseguran su soporte.
A su vez, Begoña Cantera, ingeniera jefe del proyecto, ha revelado que el encolado de las torres de la Sagrada Familia se diseñó en Montornès del Vallès (Barcelona) y Alemania durante 11 años. "Nos contactó la Junta en 2015, y desde entonces buscamos algo inédito", ha dicho.
¿El resultado? Un adhesivo epoxi llamado EA 9497, de la línea Loctite, "pero muy viscoso para penetrar en todos los puntos entre la piedra y el acero", ha añadido Cantera.
Con ello, sostiene Henkel y Faurí, los dos materiales "se convirtieron en uno solo", resistente a las cargas —el peso de 100.000 personas por un metro cuadrado—, al paso del tiempo y a la corrupción por efecto del medio ambiente, sobre todo, la humedad.
"Ahorró 40 años de trabajo", han destacado los intervinientes, que han subrayado que el encolado "es para siempre. No se degradará".
La aportación de la multinacional alemana supone, siempre para la marca, "otra muestra de compromiso con Cataluña". La cotizada alemana —sus títulos flotan en el índice DAX— llegó a España hace 60 años con la factoría de Montornès.
Desde entonces, el grupo ha musculado esa presencia en el territorio con el establecimiento de dos polos paneuropeos: el propio de los adhesivos y el de la línea de consumo. Ambos están en Barcelona. "El último, en el 22@, nos ha permitido crecer otra planta en nuestro cuartel general", ha destacado Adrián Orbea, presidente de Henkel Ibérica.
En total, Henkel cuenta con unos 1.100 empleados en el país, la mayoría de ellos en la región catalana.
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