El Maestrazgo, una perla especial del sistema ibérico Una ruta que apasiona de la España vacía

El Maestrazgo
El Maestrazgo

Salgamos de nuestras grandes ciudades y visitemos los enclaves y lugares que pueden servirnos como aulas de historia y de conocimiento de la naturaleza

La España vacía es mucho más que un lema que pueden utilizar las formaciones políticas. Es un espacio para reconstruir. Y Quienes tenemos que dar respuesta y soluciones a la España vacía somos los propios habitantes de España

El periodo estival es un tiempo para redescubrir entornos y dejarte apasionar por los mismos. Sin duda son lugares que nos pueden hacer adentrarnos en caminos desconocidos y que siempre te guían a paisajes que te trasladan a la tranquilidad de la que no se puede disfrutar habitualmente en las grandes ciudades.

Hay un rincón entre Castellón y Teruel que lleva el nombre de Maestrazgo, hallándose una suma de pueblos que te envuelven en una mágica aventura. Te convierten en protagonista de un guión marcado por la historia y alumbrado por sus montañas. Los pinos se convierten de files guardines del camino, los olivos te ofrecen el oro puro de su jugo y los viñedos existentes sirven para aderezar, con su liquido especial, los platos típicos de este rincón de España.

Situarte ante la muralla de Morella impresiona. Cuánta pasión genera contemplar la concatenación de los pedazos de piedra que conforman este majestuoso monumento. Intentar interpretar la historia te obliga a hacerte partícipe de lo que el Maestrazgo puede suponer para tu vida. Observarla cuando el sol se está escondiendo implica reconocer la grandeza de todas las personas que habitaron esta población y que sostuvieron con su presencia una historia llena de vida, porque sus murallas han sido testigo de un devenir de ocupaciones, conquistas y reconquistas.

Pero no es menos enriquecedor y apasionante recorrer sus calles, descubres en las mismas espacios impensables que te hacen convertirte en protagonista de una historia que tan pronto puede hacer sentirte vasallo como señor. Es la consecuencia de dejarse arrastrar por sus vías ascendentes y descendentes, con escaleras o con cuestas pronunciadas. Recorriéndolas te dejas abrazar por miles de años de historia y, desde cada puerta o ventana, se puede oír una voz susurrante que te dice que sus piedras son páginas de un historia a las que no se puede renunciar.

No hay que dejarse deslumbrar por este entorno amurallado, aunque su belleza te puede hacer sentir parte de una obra de teatro que se desarrolla en un escenario inmenso ¡No por favor! porque esto puede suponer que dejes de experimentar las oportunidades que se pueden originar siguiendo las innumerables rutas que se hallan en el Maestrazgo. Por esta razón es necesario seguir el camino que has podido iniciar en Vinaroz superando el alto del Querol. El amanecer entre sus murallas te llevan a no olvidarte de que Morella se encuentra rodeado de una infinidad de poblaciones y que cada una de ellas pueden marcar tu vida de una manera especial. Te puedes adentrar por carreteras estrechas y sinuosas con un paisaje que cubre poco a poco tu espacio vital, logrando una síntesis especial entre lo que se es como persona y lo que el camino que realizas hace que descubras. Es la simbiosis entre la historia acaecida a lo largo de los años y tu propia historia como visitante atento a lo que puedas descubrir. Abocácer, Atzeneta del Maestrat, Ares del Maestre, Bensal, Castellfort, Catí, Cinctorres, Culla, Forcall, Herbés, Puebla de Benifasar, Saldedella, Olocau del Rey, Palanques, Portell de Morella, San Mateo, Tiring, Todolella, Vallibona, Villafranca del Cid, Villahermosa del Río, Villores, Vistabella del Maestrazgo y Zorita de Maestrazgo.

Prosiguiendo el camino hacia Alcañiz, una vez superado el desnivel montañoso divisarás una población en la lejanía, situada en una atalaya que sirve como mirador privilegiado de una zona que invita a dejarte arrastrar por caminos nuevos. Se trata de Monroyo. Sus casas, su plaza principal y las callejuelas son un trazado que te ofrecen la posibilidad de no dejarlo de recorrer, porque si no lo haces perderás la oportunidad de descubrir una población que sirve como punto de referencia y como cruce de caminos que te llevarán a otras poblaciones llenas de misterio, avaladas por una historia especial que se mezcla con los secretos de un paisaje, a veces salvaje y otras veces aderezado por la labor que los hombres y mujeres realizan en sus tierras. Existen distintos puntos que sirven como miradores privilegiados que te hacen sentir un observador afortunado, por cuanto descubres la inmensidad de unas montañas que son como perlas engarzadas que construyen un collar escarpado pero muy diferente a otras cordilleras españolas.

Monroyo

En Monroyo has dejado atrás la Comunidad Valenciana para hallarte en Aragón, tierra de jotas y de nobleza. Desde Monroyo puedes dirigirte a Castellote que es una población que ha sido testigo de varios acontecimientos históricos de gran transcendencia, se puede decir que fue un punto de referencia en las guerras carlistas. Desde su castillo se puede divisar la llanura de un espacio que rompe con el collar de montañas que adornan el recorrido entre Morella, Monroyo y Castellote.

El Maestrazgo es una perla especial del sistema ibérico, es recio, noble y bello por cuanto es capaz de combinar rutas y senderos con poblaciones abarrotadas de momentos históricos que han dejado huella en la constitución de un país como España.

Aguaviva, Alcañiz, Alcorisa, Beceite, Bordón, Calaceite, Cañada de Benatanduz, Cantavieja, Cuevas de Cañart, Cretas, Fortanete, Fuentespalda, Galve, La Cuba, La Fresneda, La Iglesuela del Cid, La Portellada, Las Parras de Castellote, Lledó, Mád de las Matas, Mirambel, Miravete de la Sierra, Molinos, Mosquera, Peñarroya de Tastavins, Pitarque, Puertomingalvo, Ráfales, Tonchòn, Valderrobres, Villarluengo y Villaroya de los Pinares. Todas estas poblaciones son parte excepcional de un espacio que está llamado a ser redescubierto por quienes estén dispuestos a dejarse perder en la perla del maestrazgo, y a no buscar la rapidez de querer abandonar un espacio lleno de secretos. El maestrazgo es un lugar que transmite sencillez y acoge a sus visitantes con afecto. Sus habitantes son abiertos y están dispuestos a compartir una historia que todavía tiene mucho que escribir.

La España vacía es mucho más que un lema que pueden utilizar las formaciones políticas. La España vacía es un espacio para reconstruir, y esto solamente será posible si nos empeñamos en realizar proyectos que sigan dando oportunidades a las personas que habitan en parajes llenos de belleza y de historia.

Quienes tenemos que dar respuesta y soluciones a la España vacía somos los propios habitantes de España, haciendo lo posible por conocer lo que es desconocido porque vivimos encerrados en la murallas de las grandes poblaciones. Salgamos de nuestras grandes ciudades y visitemos los enclaves y lugares que pueden servirnos como aulas de historia y de conocimiento de la naturaleza.

Lo que la España vacía precisa, siempre teniendo muy en cuenta su realidad geográfica, es promocionar proyectos que fomenten servicios que sean aprovechados por quienes formamos parte de España.

El Maestrazgo es un lugar que puede apasionar, es la perla del sistema Ibérico y tiene secretos que estamos llamados a descubrir.

La España vacía necesita de planes de intervención que sean potenciados de manera conjunta por la iniciativa privada y por las administraciones públicas. La España vacía no puede convertirse en patrimonio exclusivo de los partidos políticos. La solución está entre la responsabilidad política y el compromiso de quienes configuramos España.

Maestrazgo

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