Tras la misa, el pontífice se dirigirá desde el altar, situado frente al Ayuntamiento, hasta la calle Alcalá. Lo hará por el carril derecho, pasando junto al Instituto Cervantes y la parroquia de San José, prácticamente hasta la confluencia entre Alcalá y Gran Vía, a la altura del edificio Metrópolis. Desde ahí, y por el carril de la otra acera (el que da al Banco de España), León XIV regresará hasta el altar, desde donde promulgará la bendición a los centenares de miles de fieles en un Madrid cortado al público