En la Misa Crismal celebrada hoy en la Catedral de Valencia Cardenal Cañizares: “la ausencia de Dios está en la raíz de los graves problemas que afligen a la Iglesia y al mundo”

Cardenal Cañizares, en la Misa Crismal, bendiciendo los óleos u el crisma
Cardenal Cañizares, en la Misa Crismal, bendiciendo los óleos u el crisma

El Arzobispo ha enfatizado, dirigiéndose a los sacerdotes que renuevan sus promesas, que “ser sacerdote es ser amigo de Dios. En nuestro camino de cada día debemos ser hombres de oración, escucha y meditación de su Palabra porque el mundo tiene necesidad de Dios”

También se ha referido al incendio de Notre Dame “símbolo de las raíces cristianas de Europa a las que tenemos la necesidad de volver"

Ha bendecido los óleos y el crisma que serán utilizados en la celebración del Bautismo, Confirmación, Ordenación Sacerdotal y Episcopal, Dedicación de las Iglesias y Unción de Enfermos

El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, ha señalado que “la ausencia de Dios está en la raíz de los graves problemas que afligen a la Iglesia y al mundo” y ha recordado que “Dios nos quiere dispuestos a amar, perdonar y dedicar la vida a los demás sin excluir a nadie”, durante la Misa Crismal celebrada hoy en la Catedral.

El Cardenal ha subrayado que “en la sociedad occidental Dios está ausente, se le somete al olvido, y ahí está la base de pecados graves como el abuso de poder, la corrupción y la desprotección”.

En referencia a los sacerdotes, que hoy han renovado las promesas de su ordenación, el Arzobispo ha indicado que “lo primero en nosotros es ser hombres de fe, para aportar al mundo lo que necesita, porque Dios es el mensaje esperanzador que la sociedad espera de nosotros y una sociedad sin Dios pierde su medida, su libertad, y muere”.

El cardenal Cañizares se ha referido al incendio de Notre Dame “símbolo de las raíces cristianas de Europa a las que tenemos la necesidad de volver, que de hecho vemos reflejadas en la imagen de numerosos franceses, tanto mayores como jóvenes, que humildemente estuvieron rezando largas horas ante Notre Dame”.

Al respecto, el Cardenal ha añadido ante los sacerdotes que “la mayor de las pobrezas es no tener a Dios, el culto se quiere convertir en un asunto privado de una minoría. Estas son llagas que afligen a la Iglesia y al mundo”.

Misa Crismal en la catedral de Valencia
Misa Crismal en la catedral de Valencia

“Dios nos conduce y quiere santos -ha dicho a los sacerdotes- hombres suyos configurados con Cristo, que vino a cumplir la voluntad del Padre, que es amar y dar la vida por los demás, sin excluir a nadie, y perdonar”.

También se ha referido a la misión de los sacerdotes recordando que “el Señor nos impuso las manos y ahora quiere que las nuestras se transformen en las suyas. No debemos presuponer a Dios, sino que debemos anunciarlo, presentarlo y reconocerlo como el centro de nuestros pensamientos, palabras y acciones. Esto es lo que debe ser un sacerdocio vivido con alegría”.

El Arzobispo ha enfatizado que “ser sacerdote es ser amigo de Dios. En nuestro camino de cada día debemos ser hombres de oración, escucha y meditación de su Palabra porque el mundo tiene necesidad de Dios”.

Durante la Misa Crismal, en la que el Cardenal ha saludado de forma especial a los sacerdotes de la residencia Betania de Quart de Poblet, el Arzobispo ha bendecido los óleos y el crisma que serán utilizados en la celebración del Bautismo, Confirmación, Ordenación Sacerdotal y Episcopal, Dedicación de las Iglesias y Unción de Enfermos.

Misa Crismal en la catedral de Valencia
Misa Crismal en la catedral de Valencia

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