El nuevo arzobispo de Sevilla valora "la fuerza que tiene la piedad popular y el respeto que merece" José Ángel Sáiz Meneses: "Creo que me sentiré cómodo en medio de la alegría y el buen humor de los sevillanos"

Saiz Meneses, en Sevilla
Saiz Meneses, en Sevilla

"En un primer momento, claro que cuesta dejar la diócesis, sobre todo cuando tenemos proyectos recién iniciados para seguir trabajando. Pero por encima de todo está la confianza en la providencia y la disponibilidad al Santo Padre y a la Iglesia"

"Cataluña ha sido siempre una tierra de acogida y de integración, de respeto a las peculiaridades de las personas y a la identidad que se ha ido forjando a lo largo de los siglos. Pienso que es a través de este camino que se tienen que afrontar los problemas, las cuestiones y la realidad en cada momento de la historia"

"Pienso que el sentido del humor es importante, y sirve para oxigenar las relaciones entre las personas y las instituciones y ayuda a rebajar las tensiones y conflictos"

"He visto con mis propios ojos la fuerza que tiene la piedad popular y el respeto que merece como forma personal de vivir la fe cristiana y la pertenencia a la Iglesia"

Pocos esperaban (y tampoco él mismo) que José Ángel Sáiz Meneses (Sisante, 1956) fuese el sucesor de monseñor Asenjo en Sevilla. Pero hoy toma posesión de la flamante diócesis andaluza, tras levantar una diócesis como la de Terrassa de la nada. Llega con experiencia consolidada, con el habitual seny catalán, con ganas de potenciar la religiosidad popular y de encarnarse a fondo en la realidad sevillana. De hecho, promete incluso sentirse cómodo "en medio de la alegría y del buen humor sevillanos". En esta entrevista exclusiva con RD repasa lo mucho que deja en Terrassa y el horizonte de esperanza que se le abre a orillas del Guadalquivir.

Monseñor, ¿esperaba este traslado a Sevilla o le pilló por sorpresa?

Ciertamente no me lo esperaba. Ha sido para mí una gran sorpresa

¿Qué es lo que más le cuesta dejar de su diócesis? ¿Quizás, el seminario?

La diócesis de Terrassa fue creada por san Juan Pablo II el 15 de junio del año 2004, y yo fui nombrado su primer obispo. Con la colaboración de los sacerdotes, diáconos, miembros de la vida consagrada y el laicado, haciendo camino con las parroquias, movimientos e instituciones eclesiales, hemos ido construyendo una nueva realidad eclesial e intentando dar respuesta a los retos que la Iglesia tiene en el momento presente. Esto ha sido una tarea apasionante.

Saiz Meneses, en Terrassa
Saiz Meneses, en Terrassa

Por eso, en un primer momento, claro que cuesta dejar la diócesis, sobre todo cuando tenemos proyectos recién iniciados para seguir trabajando. Pero por encima de todo está la confianza en la providencia y la disponibilidad al Santo Padre y a la Iglesia. Por eso, desde el primer momento empecé a rezar por la nueva diócesis y a querer a sus fieles. Ciertamente, el seminario es uno de los frutos más visibles de estos años, y también el trabajo con los jóvenes y las familias, la acción de Cáritas, etc.

No debe ser fácil dejar una diócesis que ayudó a construir desde cero

Como he comentado, ha sido un trabajo realizado con la colaboración de todos los diocesanos. Es cierto que no partíamos de cero porque había una intensa realidad eclesial en el territorio, que formaba parte de la archidiócesis de Barcelona, una realidad que hemos potenciado con todas nuestras fuerzas. También, ahondando en la historia, tenemos un precedente en la antigua diócesis de Égara, que existió en el territorio diocesano entre los siglos V y VIII.

¿Se arrepiente de algo?

He procurado actuar siempre en conciencia, intentando cumplir la voluntad de Dios, buscando el bien de las personas, de la Iglesia, y de la sociedad de la que formamos parte. También he procurado servir como pastor diocesano desde la comunión y corresponsabilidad, con espíritu de sinodalidad, como nos recuerda el papa Francisco. Doy gracias a Dios porque he contado con la colaboración y ayuda de muchas personas, con su consejo y trabajo. Y pienso que Dios nos ha ido bendiciendo a lo largo de estos años. Seguramente hay cosas que se podían haber realizado de otra manera, que se podían haber hecho mejor.

Obispo de Terrassa

¿Le cuesta dejar Cataluña?

Mi familia emigró a Cataluña cuando yo tenía 10 años y allí echó sus raíces. De hecho yo entré en el Seminario Menor de Barcelona a los 11 años. Y en Barcelona he vivido desde entonces, y allí vive mi familia. Yo me siento muy unido, pues, a esa tierra. De hecho recuerdo que cuando se me ha preguntado de dónde era, siempre he contestado que era de Barcelona, y siempre he completado la respuesta diciendo que había nacido en Sisante (Cuenca).

Por cierto, ¿la cuestión catalana tiene solución? ¿Cómo?

Cataluña ha sido siempre una tierra de acogida y de integración, de respeto a las peculiaridades de las personas y a la identidad que se ha ido forjando a lo largo de los siglos. Pienso que es a través de este camino que se tienen que afrontar los problemas, las cuestiones y la realidad en cada momento de la historia. El “humus” común que se ha ido formando a lo largo de los siglos tiene una fuerza integradora excepcional, que no se debe perder, y que debe ser la plataforma desde la cual afrontar las situaciones, siempre buscando la justicia y la verdad, el bien común y la paz social.

¿Cree que se sentirá cómodo en Andalucía y entre los andaluces?

De momento solo puedo tener palabras de agradecimiento a la buena acogida que me han dispensado al conocer mi nombramiento. He recibido muchas felicitaciones y palabras de bienvenida. Pienso que me encontraré muy a gusto porque, entre otros muchos valores, tienen profundas raíces cristianas, un espíritu abierto y acogedor, una actitud alegre y esperanzada ante la vida. Voy dispuesto a continuar el trabajo que mis predecesores han realizado y a integrarme en la sociedad andaluza desde el servicio de pastor diocesano en Sevilla.

Meneses y Asenjo
Meneses y Asenjo

¿Qué es lo que más le gusta de la forma de ser de los sevillanos? ¿Y lo que menos?

Todavía no tengo un conocimiento suficiente como para responder a esa pregunta con una mínima precisión. Soy conocedor, en líneas generales, de una gran vitalidad pastoral, de la entrega y entusiasmo de las personas, de la intensa vivencia de la religiosidad popular, del sentido solidario y altruista, del respeto y consideración a la dimensión religiosa en la vida social.

¿Cómo anda de sentido del humor? En Sevilla lo necesitará a raudales

Procuro ser esperanzado y optimista ante la vida y ante las diferentes situaciones, y también intento siempre poner ilusión y empeño en las cosas. Pienso que el sentido del humor es importante, y sirve para oxigenar las relaciones entre las personas y las instituciones y ayuda a rebajar las tensiones y conflictos. Por eso, creo que me sentiré cómodo en medio de la alegría y el buen humor de los sevillanos.

Meneses
Meneses

Amigo de la piedad popular, ¿cómo evangelizar a y desde las hermandades y cofradías?

El papa Francisco, en su Exhortación apostólica Evangelii gaudium destaca la fuerza evangelizadora de la piedad popular. Yo estoy totalmente de acuerdo, y he visto con mis propios ojos la fuerza que tiene la piedad popular y el respeto que merece como forma personal de vivir la fe cristiana y la pertenencia a la Iglesia. Además, he podido comprobar que esa piedad facilita enormemente la transmisión de la fe, y también he visto a muchos cofrades que en sus parroquias colaboran en Cáritas, y en todo lo que se les necesite. La piedad popular tiene una gran fuerza evangelizadora que tenemos que acompañar y potenciar.

La pandemia nos trajo más paro y las colas del hambre. ¿Y qué se ha llevado?

Desgraciadamente esta pandemia ha provocado una crisis sanitaria, económica y social cuyas consecuencias durarán bastante tiempo. Desde la Iglesia se ha procurado responder con diligencia y eficacia ayudando a las personas en todo lo necesario, como también desde las instituciones civiles. Esta pandemia ha puesto de manifiesto nuestra vulnerabilidad y fragilidad y tiene que ayudarnos a extraer algunas lecciones importantes para nuestro futuro como personas y como familia humana. Ojalá nos ayude a ser más humildes, a volver la mirada hacia Dios y a tenerlo como el centro de nuestra existencia; también nos ha de ayudar a redescubrir la vida interior y profundizar en ella, a superar el consumismo y caminar más ligeros de equipaje; por último, nos ha de llevar a volver la mirada a los demás, a ser conscientes de nuestra interdependencia, de que la peregrinación de la vida no la hacemos solos, sino que es un camino a recorrer en comunidad, en familia, en Iglesia, y en ese camino hemos de ser prójimos, solidarios con los más necesitados de nuestra casa común.

Saiz Meneses
Saiz Meneses

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