En el Sermón de las Siete Palabras de Valladolid El obispo de Santander denuncia "a los políticos corruptos que anteponen su codicia a la búsqueda del bien común"
El obispo de Santander, Manuel Sánchez Monge, ha clamado hoy en el Sermón de las Siete Palabras de Valladolid contra las injusticias, las víctimas inocentes o los cristianos perseguidos, en una sociedad que "no sabe lo que hace" cuando trafica con seres humanos o con "políticos corruptos".
Con la Plaza Mayor de Valladolid como escenario, las banderas a media asta en el Ayuntamiento y el cielo amenazando lluvia, lo que ha hecho que sólo hayan salido dos -los que son copia- de los siete pasos de la cofradía que ponen imagen a las otras tantas palabras de Jesús antes de morir en la Cruz, el obispo ha invitado a meditar sobre las injusticias actuales, las víctimas inocentes, los perseguidos por su religión o los sometidos a limpiezas étnicas.
En un acto presidido por el cardenal arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, y que han seguido la ministra de Agricultura, la vallisoletana Isabel García Tejerina, el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, ocho embajadores en España de otros tantos países y tres cónsules, entre otras autoridades, el prelado se ha referido "a los que trafican con los seres humanos, incluso con los niños".
Y a los "que les arrojan en miserables pateras al mar, expuestos a todos los peligros con la única esperanza de dejar atrás un pasado de hambre, de violencia y de muerte; muchos de ellos, demasiados, acabarán en el fondo del mar, convertido así en el más cruel de todos los cementerios".
También a los "políticos corruptos que anteponen su codicia a la búsqueda del bien común; los que halagan los más bajos instintos con la demagogia y el populismo olvidándose de que la verdad no puede ser ni tergiversada ni camuflada; los que sólo buscan el poder para servirse de él y no para servir al pueblo del que provienen".
Y a los que "explotan la tierra como si fuera su propiedad y no un don que hemos recibido en préstamo para transmitírselo mejorado a las futuras generaciones", o los "jóvenes desesperanzados que se refugian cobardemente en las redes del alcohol o de las drogas que matan".
Se ha preguntado por qué "nos cuesta tanto perdonar" en "una cultura que busca la prepotencia, la competitividad y el ser los primeros", en una sociedad que cree que el perdón "es signo de debilidad; de humillación en la que se pierde la razón".
El obispo, natural de Fuentes de Nava, en Palencia, aunque vivió en Valladolid desde los once años y durante catorce, también ha tenido recuerdo sentido para cuando era un muchacho y "lleno de admiración contemplaba el desfile de los capuchones y de los pasos", en especial los que -si la lluvia no lo impide- pondrán imagen a toda la pasión de Cristo por medio de 33 tallas.
De cada una de las siete palabras -"Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen"," En verdad, en verdad te digo: hoy estarás conmigo en el Paraíso", "Mujer, he ahí tu hijo; hijo, he ahí tu madre", "¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?", "Tengo sed", "Todo está cumplido", y "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu"- ha extraído el prelado una catequesis para el día a día.
El cardenal arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal ha visto en el sermón de Sánchez una "medicina para tantos males" actuales, "bellamente construido y con mucho contenido", según ha afirmado en declaraciones a la COPE al término del acto.
Ante esa amenaza meteorológica, y por indicación del Museo Nacional de Escultura, de donde proceden buena parte de las tallas, en este Sermón sólo han estado dos de las siete, el Cristo de las Mercedes y los dos ladrones, que son dos copias dado el deteriorado estado de los originales.
(RD/Efe)