El cardenal oficia la misa de la Asunción en su pueblo turolense Santos Abril critica la “economía mundial sin corazón” y apela a la generosidad

(F.J.M., Diario de Teruel).- Las críticas a la economía mundial que carece de corazón, como ha denunciado en numerosas ocasiones el Papa Francisco, y la necesidad de una cultura más solidaria y generosa con el prójimo, centraron ayer la homilía de la misa del día de la Asunción que el cardenal Santos Abril ofició en su pueblo natal, Alfambra, con motivo de las fiestas que celebra la localidad.

El oficio religioso al que para estas fechas asiste todos los años el cardenal turolense, se ha convertido ya en una tradición y sus palabras durante la misa se esperan con interés, ya que al encontrarse de vacaciones en su pueblo en visita privada no hace declaraciones a la prensa.

Durante su homilía de ayer apeló a la generosidad, al valor cristiano de ofrecer y no solo recibir, tras criticar, siguiendo la doctrina del Papa Francisco, los abusos de la economía mundial que se rige por la ambición sin pensar en el prójimo.

El arcipreste de la basílica papal de Santa María la Mayor de Roma, y presidente de la comisión cardenalicia del Banco del Vaticano, fue el encargado nuevamente de oficiar la misa en honor a San Roque y a la Asunción, cuyas imágenes salieron en procesión por las calles del pueblo dentro de los actos festivos que celebra el municipio estos días.

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Alfambra volvió a llenarse de fieles para escuchar al cardenal alfambrino, que si el año pasado criticó la corrupción y animó a vivir con honestidad, ayer tuvo palabras de crítica hacia quienes han hecho de la economía mundial un peligroso juego de intereses egoístas que no tienen en consideración el bienestar de la comunidad, sino la avaricia del lucro individual. Apeló por ello al valor cristiano de la generosidad, de dar a los demás sin pensar exclusivamente en recibir, un vicio de la sociedad actual sobre el que el religioso turolense quiso reflexionar en su intervención.

Fue en ese momento de su homilía cuando el cardenal desveló que ese es un tema de conversación frecuente con el Papa Francisco, responsable de que ahora se encuentre al frente del Banco Vaticano. La buena relación entre Santos Abril y Bergoglio se remonta a principios de este siglo, cuando el turolense fue prelado en Argentina entre 2000 y 2003.

El cardenal fue crítico con quienes "ponen ante todo el propio egoísmo", y con quienes "ponen su interés mayor en servir al dinero a nivel social, a nivel individual, a nivel internacional", sin tener en cuenta las consecuencias de muchas de esas medidas que se toman. Aclaró que es testigo de ello porque tiene que ocuparse "de cuestiones también sociales y a veces financieras".

En ese punto, Santos Abril se refirió a lo que el papa tantas veces ha denunciado, "esta economía mundial sin corazón que no tiene ninguna consideración al bien y a las personas humanas, y que sirve únicamente para poder enriquecer más a tantos ricos, y empobrecer tantas veces a los más pobres".

Recordó en este sentido que Bergoglio, conocido como el Papa de los Pobres, ha dicho que vivimos en una "economía inhumana". Para vencer esto, Santos Abril aseguró que hay que buscar otras motivaciones como saber dar a los demás sin necesidad de recibir nada a cambio.

Valores humanos

El cardenal apeló a los principios de la religión católica, y advirtió que cuando no se respetan es cuando se empieza a "crear una sociedad en la que prevalecen los valores que tantas veces son los menos humanos". Eso conduce a las tragedias a las que asistimos día a día porque desaparece el "mínimo respeto" a los demás, dijo, por lo que instó a ser generosos con los demás y hacer del "saber dar" un gozo.

Santos Abril recordó que hay muchas personas que han sabido seguir ese principio en sus vidas y "ser útiles para los demás". De esa forma, dijo el cardenal, es como se "enriquecen las sociedades y creamos un mundo mejor". Algo que puede hacer cada uno en su ámbito personal y profesional, tanto quienes tienen responsabilidades mayores como quienes las tienen menores, "en el ambiente de la familia, de los amigos, de los conocidos, todos podemos dejar algo bueno en nuestra vida, y descubrir la alegría de que vale la pena servir y ayudar a los demás".

A este respecto apuntó que el papa, con quien se encuentra en muchas ocasiones, le decía uno de los días: "Qué pena que se esté perdiendo este sentido del gozo del dar, para no tener solamente el gozo de recibir de forma egoísta".

El cardenal concluyó diciendo que "no nos va mal de vez en cuando pensar que quizás todos podemos mejorar nuestra vida y hacerla un poco más digna dignificando y ayudando a los demás", desde el ámbito familiar a la sociedad en su conjunto y también a nivel nacional e internacional, "y entonces podríamos crear sociedades mejores".

A lo largo de su intervención, el cardenal alfambrino también se refirió a que no deben olvidarse los valores religiosos porque "pueden ser una inspiración para dirigir la vida de manera correcta", a pesar del "mayor laicismo que hoy día se está mostrando", sobre el que dijo que "no es para asustarse demasiado" porque "han existido otros momentos en los que esta tendencia prevalecía".

Durante la misa se hizo la tradicional ofrenda de flores y otros objetos a la Virgen yacente por parte de los quintos, las damas de las fiestas y vecinos.

Rehabilitación

El cardenal Santos Abril se encontró ayer con un templo, el de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, rehabilitado parcialmente tras las obras que se realizaron el año pasado en la fachada y que ha solucionado los problemas de humedades que tenía el edificio en esta parte. El alcalde de Alfambra, Francisco Abril, aseguró que el cardenal alfambrino se había interesado personalmente por estas mejoras, y que eso había ayudado a que se acometieran estos trabajos con la colaboración de la Obra Social de Ibercaja.

En esa primera fase se han invertido unos 35.000 euros en la fachada, realizadas por la Fundación Santa María, y 10.000 en el lateral de la torre. Quedarían pendientes, no obstante, una actuación en la parte posterior del templo, que podría costar entre 25.000 y 35.000 euros, además de acometer arreglos en el chapitel, cuyo coste podría irse a casi 100.000 euros.

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