Celso Morga pide igualar las ayudas a la madre que decide gestar y a la que aborta El arzobispo de Mérida-Badajoz denuncia que la nueva ley del Aborto "quiere imponer un invierno demográfico" en España

Celso Morga
Celso Morga

"Quienes tenemos fe en Dios, Señor de la vida, sufrimos igual o más que todos los hombres y mujeres de bien por la madre que se encuentra en ese gravísimo dilema y por el hijo concebido y todavía no nacido"

"Todos los ginecólogos conocen perfectamente esta realidad científica y muchísimos se acogen a la objeción de conciencia. En su lógica, la nueva ley del aborto también quiere regular este derecho"

El arzobispo de Mérida-Badajoz, Celso Morga, ha defendido sobre el borrador de la nueva Ley sobre el Aborto que se dé a la madre que decida seguir con la gestación de su hija o su hijo un importe económico «equivalente» al que se «da» para la madre que decida abortar.

Tras preguntarse si dicha solicitud «será pedir demasiado», ha defendido igualmente que para los cristianos, «Dios es el Señor de la vida y ha confiado a los hombres -como enseña el Concilio Vaticano II- la excelsa misión de conservar la vida y de protegerla con máximo cuidado desde la concepción hasta su término natural (cf. Concilio Vaticano II, constitución pastoral Gaudium et Spes, n.51)». 

El aborto en España
El aborto en España

Ello no quiere decir, según apunta, «insensibilidad social» ante el «drama» de mujeres, «muchas de ellas jóvenes», que se encuentran en el «dilema» de abortar por las causas «más diversas», algunas «muy graves».

«Quienes tenemos fe en Dios, Señor de la vida, sufrimos igual o más que todos los hombres y mujeres de bien por la madre que se encuentra en ese gravísimo dilema y por el hijo concebido y todavía no nacido», ha espetado en un artículo en la revista diocesana 'Iglesia en camino', recogido por Europa Press.

¿Será pedir demasiado?

Tras estas reflexiones, Celso Morga pide a la nueva Ley sobre el Aborto, «al menos, que se dé a esas madres la posibilidad de elección verdaderamente libre, es decir, que se dé a la madre que decida seguir con la gestación de su hija o su hijo un importe económico equivalente al que se da para la madre que decida abortar». «¿Será pedir demasiado?», se pregunta.

Papa Francisco y Celso Morga
Papa Francisco y Celso Morga

En su artículo referido a los fieles del Arzobispado de Mérida-Badajoz, el arzobispo cita también algunos datos aportados por el presidente del Colegio de Médicos de Madrid, Manuel Martínez Sellés, entre otros, referidos al borrador de la nueva Ley sobre el Aborto, y publicados en el último número de la revista Alfa y Omega (del 19 al 25 de mayo de 2022), «basados en evidencias científicas y en leyes y recomendaciones civiles de máximo nivel».

"La vida humana comienza en la fecundación"

Así, Celso Morga apunta que Martínez Sellés señala que «la vida humana comienza con la fecundación» y que «esta evidencia científica tiene, también en Europa, respaldo legal, ya que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminó que constituye un embrión humano todo óvulo humano a partir del estadio de la fecundación».

Añade también el arzobispo que Martínez Sellés indica que el Código Español de Deontología Médica en su artículo 52,1 establece que «el ser humano es un fin en sí mismo en todas las fases del ciclo biológico, desde la concepción hasta la muerte».

Los obispos españoles, contra el registro de médicos objetores de conciencia
Los obispos españoles, contra el registro de médicos objetores de conciencia

«Esta nueva ley se quiere imponer en un país que vive un auténtico invierno demográfico, con la natalidad en mínimos históricos. Todos los ginecólogos conocen perfectamente esta realidad científica y muchísimos se acogen a la objeción de conciencia. En su lógica, la nueva ley del aborto también quiere regular este derecho, imponiendo un registro de objetores de conciencia con la obligación de inscribirse con antelación y por escrito, si quieren ejercer este derecho de objeción», sentencia el arzobispo parafraseando a Martínez Sellés.

Sin embargo, añade que el profesor Martínez Sellés también señala que la Carta Europea de Derechos Humanos y la Constitución Española «reconocen este derecho, así como el Comité de Bioética de España». «El ejercicio de este derecho debe ser libre y confidencial», recalca.

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