El 'basta ya' de las víctimas de las HAM a Cobo: "La Iglesia no está respondiendo con la contundencia que esperábamos”
"Está en vuestras manos y es vuestro deber dar una respuesta a quienes somos víctimas. Y además de haceros responsables, pedir perdón por la negligencia y la permisividad de la Iglesia con este grupo que se ha cobrado muchos años de sufrimiento injustificado en la vida de las personas”, señalan en una carta a la que ha tenido acceso RD
“Nos dirigimos a usted con una impotencia que no podemos contener. Llevamos casi dos años inmersos en este proceso y la situación de dolor no cesa”. Así comienza la carta que un grupo de víctimas y afectados de la comunidad “Hijas del Amor Misericordioso” (HAM), en todas sus vertientes –femenina, masculina y fieles laicos vinculados–, dirige al cardenal José Cobo ante lo que consideran que “falta de contundencia” con esa asociación, después de que la Archidiócesis de Madrid decretase la disolución del equipo de gobierno en julio de 2025 y designase una comisaria para “revisar y reconducir aspectos fundamentales” de la misma, tras verificar las numerosas denuncias recibidas, en donde se apreció “verosimilitud en aspectos cuya competencia pertenece al dicasterio para la Doctrina de la Fe”.
“Confiamos en la Iglesia para que nos protegiera, pero la institución no está respondiendo con la contundencia que las víctimas esperábamos”, lamentan las víctimas de las HAM, que consideran “insuficientes” las medidas actuales, por lo que exigen que “el comisariamiento se haga más presente para garantizar la seguridad de las personas que siguen dentro de la estructura, o que esta asociación sea suprimida”, señalan en alusión al mandato que el cardenal de Madrid encargó durante un año, prorrogable, a la religiosa Pilar Arroyo Carrasco como comisaria extraordinaria.
“Creemos que sería imprescindible intervenir con presencia continuada en todas las casas de la asociación Hijas del Amor Misericordioso. Que la comisaria resida internamente en la comunidad y ejerza de autoridad permitiría que quienes están sometidos a una situación de abuso puedan acudir a alguien en el momento de crisis. Un control externo no es suficiente para atender la necesidad de las víctimas frente a las dinámicas de manipulación y la presión a la que están sometidas”, señalan las víctimas.
Además, piden que “se debe cortar cualquier comunicación, directa o indirecta, con María Milagrosa Pérez Caballero y la rama masculina”, en alusión a ‘Marimí’ –sobre la que pesa una denuncia por abusos sexuales–, la que era la superiora general, apartada por Cobo, pero que seguiría teniendo influencia sobre lo que las víctimas llaman “el núcleo duro” de la asociación.
“Exigimos que se aparte a Clara, Camino, Anastasia, Fátima y a cualquier otra hermana que haya ejercido o ejerza control coercitivo y abuso sobre las hermanas”, señalan en la carta, a la que ha tenido acceso Religión Digital. “Tenemos constancia de desplazamientos no autorizados a las comunidades de Escalona y Carmona, infringiendo las resoluciones de julio de 2025”, añaden.
“Deseamos de corazón que nos escuchen y actúen con más contundencia en este proceso. Nosotros no podemos seguir nuestras vidas con indiferencia, sabiendo que aún existen personas sumidas en el sufrimiento y carentes de auxilio”, señalan las víctimas y sus familias, que, como nos aseguran, “están desbordadas” y con mucho sufrimiento por el estado de las hijas o familiares que siguen en las HAM.
“Exigimos a la Iglesia como responsable última de esta situación proporcionar asistencia psicológica, espiritual y económica para los exmiembros y hermanas que han regresado a sus hogares con graves secuelas. La Iglesia debe reconocer y reparar este gran sufrimiento generado a las víctimas y familias afectadas por esta causa”, expresan, a la vez que solicitan que las hermanas que siguen dentro “sean atendidas por un equipo de psicólogos y psiquiatras ajenos a la comunidad para evaluar su estado real y ofrecerles espacios seguros ante abusos o desórdenes afectivos”.
En este sentido, solicitan también “un equipo de sacerdotes externos especializados en las dinámicas abusivas para garantizar que la asistencia espiritual pueda ser de su ayuda”.
Finalmente, las víctimas y afectados de las HAM piden “que la Iglesia se pronuncie con firmeza acerca del engaño de este “carisma” y rechace con dureza y claridad que Dios quiere el maltrato y el abuso de las personas. Está en vuestras manos y es vuestro deber dar una respuesta a quienes somos víctimas. Y además de haceros responsables, pedir perdón por la negligencia y la permisividad de la Iglesia con este grupo que se ha cobrado muchos años de sufrimiento injustificado en la vida de las personas”.
