Cobo pone coto a las nuevas realidades eclesiales para evitar "emotivismos" y "manipulación emocional" en las parroquias de la diócesis
"Ningún evangelizador es el dueño absoluto de su acción evangelizadora", subraya el cardenal de Madrid en 'Somos vida en camino', su nueva carta pastoral. A partir de ahora, las nuevas realidades tendrán que contar con permiso expreso de la diócesis, y no sin antes pasar por un proceso ad experimentum de al menos dos años
"Ningún evangelizador es el dueño absoluto de su acción evangelizadora". El cardenal de Madrid, José Cobo, parece decidido a poner coto a la implantación, sin control, de nuevas realidades eclesiales en la diócesis, que -la experiencia lo avala- puede acabar, en ocasiones, con serios problemas, como ha sucedido en el caso de las HAM.
En su carta pastoral, que lleva por título 'Somos vida en camino', el purpurado también establece orientaciones para armonizar las nuevas iniciativas eclesiales y métodos de evangelización con la pastoral de la archidiócesis, fortaleciendo la comunión y la misión compartida. Y advierte del riesgo de "querellas doctrinales", "polarizaciones ideológicas" y un "reduccionismo emotivista de la fe" que se observa en algunos métodos de primer anuncio, ya criticados por la Conferencia Episcopal en su famosa 'Cod a cor loquitur' que tratan de implementarse en la diócesis, no siempre contando con el permiso expreso de la comunidad o del ordinario del lugar.
Así, las nuevas normas recalcan que "la nueva realidad eclesial, método o evento que quiera introducirse o llevarse a cabo en el territorio de la archidiócesis (o que estando ya en desarrollo no cuente con la autorización escrita del ordinario), presentará un proyecto señalando sus objetivos, las acciones a desarrollar, el cronograma previsto, así como la interacción con los diferentes niveles diocesanos". Tras la solicitud, habrá un "discernimiento eclesial" y, si se aprueba, "se desarrollará ad experimentum, con el oportuno acompañamiento diocesano, durante al menos dos años, antes de dar una eventual aprobación definitiva".
Transcurrido ese período, volverá a valorarse la petición, y será el propio Cobo quien emitirá, "si fuera el caso", la aprobación defintiva. En cualquier caso, añade la disposición del cardenal de Madrid, los párrocos "evitarán promover unilateralmente cualquier iniciativa sin antes haberla sometido a la consideración y valoración del Consejo Pastoral Parroquial y al arciprestazgo correspondiente".
En su carta, Cobo subraya que "se trata de caminar al lado de los movimientos, comunidades, métodos y nuevas realidades eclesiales", promoviendo procesos de acompañamiento y discernimiento que permitan poner sus dones al servicio de la evangelización. Y destacando el papel de las parroquias, que habrán de ser el centro de la evangelización. De hecho, el texto reclama expresamente "evitar competencias estériles" y abandonar el “‘o’-‘o’ excluyente” y sustituirlo por un “‘y’-‘y’ integrador y más eclesial”, ya que la Iglesia “siempre es más amplia que la realidad concreta en la que vivimos nuestra fe”.
"No se trata de controlar, sino de caminar al lado de los movimientos, comunidades, métodos y nuevas realidades eclesiales", culmina Cobo, quien deja claro que las nuevas experiencias no pueden vivir al margen de la parroquia, y mucho menos llevar a cabo la catequeis de manera alternativa a la parroquial o "sin la guía del obispo". Toda una llamada de atención a aquellos movimientos pseudo emocionales, que en más de una ocasión han acabado con casos de abusos espirituales, emocionales y de poder. Y, en los casos más extremos, también sexuales.
