Cobo, a la Virgen del Carmen: "Estamos necesitados de propuestas de esperanza"

La Virgen del Carmen, la Estrella del Mar, «no solo guía a los marineros», ha subrayado el cardenal Cobo, sino a aquellos que, ante los «problemas de la vida», necesitan un norte. María estuvo al pie de la Cruz. Ella «nos enseña a estar», y «cuando nos flaqueen las fuerzas», ha animado el arzobispo de Madrid, «es bueno acudir a Ella»

Cobo, en la Salve a la Virgen del Carmen
Cobo, en la Salve a la Virgen del Carmen | Infomadrid
Infomadrid/B. Aragoneses
16 jul 2026 - 16:02

Jueves 16 de julio, festividad de la Virgen del Carmen que en este 2026 se celebra de manera solemne en una esplendorosa parroquia de Nuestra Señora del Carmen y San Luis, lindando con la plaza de Callao.

Cientos de personas hasta llenar el templo, también de pie en los pasillos, se habían reunido para la Misa de 12:00 horas, que presidía el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid. Antes de tomar asiento, paso obligado por la capilla de la titular del templo, en la parte derecha de la nave central.

Una talla de María que recibe la veneración popular de las gentes de Madrid, y que no por ello oscurece a la que preside el retablo.

Se trata esta última de una talla del siglo XVII, única que quedó a salvo de la primitiva iglesia de los carmelitas. Formaba parte de un conjunto escultórico que incluía a san Simón Stock, a quien en su aparición en el monte Carmelo (Israel) le entregó el escapulario.

Y a ese monte, también en sentido figurado, se ha referido el arzobispo de Madrid al comenzar la Eucaristía. «Aquel monte que hay que subir para entrar en el silencio y meditar la vida desde el corazón y la Palabra de Dios». Que con la Virgen, se añadía en la oración colecta, «consigamos llegar hasta el monte, que es Cristo».

Un monte, afirmaba ya en su homilía el cardenal Cobo, que «es vivir la fe como confianza»María «no lo comprendía todo, pero nunca se apartó». Su vida «no fue un camino de rosas», hubo en ella «noches oscuras y cosas que le dolían», pero «supo poner a su Hijo en el centro y esperar y escuchar». Y ha destacado: «María no conocía los planes del Señor, pero confió en que Dios tenía la última palabra, aun al pie de la Cruz».

«Estamos necesitados de propuestas de esperanza»

Si algo ha puesto en evidencia la reciente visita apostólica del Papa León XIV, ha continuado su predicación el cardenal Cobo, es que «estamos necesitados de norte, de direcciones, de propuestas de esperanza». Hay en nuestra sociedad, ha desgranado, ideologías, polarizaciones, divisiones, juicios... Ante esto, la Iglesia se presenta con «una propuesta distinta» para «ver la vida desde otra perspectiva».

Y aquí está María, que, a los pies de la Cruz como se leía en el Evangelio del día, enseña a ver la vida desde ahí. «La Virgen del Carmen es, más que madre, discípula y es la que aprende a ponerse ante las cruces del mundo». Una advocación, ha rememorado el arzobispo, que evoca a la infancia, a procesiones, a «escapularios que se gastan, a oraciones que se susurran en el silencio», a la patrona que protege a los marineros.

Pero más allá, «hoy María viene en esta parroquia a presentarnos una enseñanza fundamental para la vida: la confianza en Dios sin fisuras». Y Ella pasa de ser madre por la sangre a, por la fe, «ser la primera discípula». Ella es imagen de lo que significa «ser seguidor de Cristo».

Sin miedo a la cruz

La Virgen del Carmen, la Estrella del Mar, «no solo guía a los marineros», ha subrayado el cardenal Cobo, sino a aquellos que, ante los «problemas de la vida», necesitan un norte. María estuvo al pie de la Cruz. Ella «nos enseña a estar», y «cuando nos flaqueen las fuerzas», ha animado el arzobispo de Madrid, «es bueno acudir a Ella». María «nos dice que siempre tenemos un ancla, que es la fe, y una Iglesia a la que escuchar».

En este punto, el arzobispo ha incidido en que «María no se apropió de Jesús». Por eso, «la fe no es para quedárnosla, sino para ofrecerla». Si María no retuvo al Hijo y lo ofreció al mundo, también pide que «aprendamos con Ella a dar a Cristo y a ser discípulos». Así, ha rematado, «no tengamos miedo a la cruz, porque en la cruz es donde nos hacemos auténticamente discípulos».

Personas que escuchan

El cardenal Cobo ha repasado las invitaciones que la Virgen María hace a los cristianos en este día: a ser personas que escuchan, «que hacen de la palabra de Dios su vida», «que miran al prójimo con compasión» y «a la cruz con esperanza»; y «personas que no pasan de largo ante el prójimo».

María, «después del momento duro de la cruz, estaba siempre con los discípulos». Y sigue a día de hoy, ha sostenido el arzobispo, «construyendo Iglesia y comunidad»; esto «es lo que reflejaremos a nuestro mundo que tiene sed de Dios y sed de sentido». Así, «la estrella es María, la que nos dice que siempre hay un camino a casa».

El cardenal Cobo ha terminado su homilía con una oración: «María, Virgen del Carmen, acoge nuestras noches, acoge las cuces de nuestro mundo, sostén nuestras debilidades, enséñanos a caminar con fe hasta llegar al puerto seguro que es tu Hijo, Jesucristo».

En la Eucaristía ha concelebrado el vicario de la Vicaría III, Ángel López, los sacerdotes de la parroquia y los del arciprestazgo. El párroco, Roberto López, le ha agradecido «de corazón» al cardenal Cobo «ese gesto que ha tenido para hacer visible en su persona la Iglesia de Madrid en esta iglesia tan antigua y tan llena de amor a la Virgen». Y a los párrocos que han «concelebrado en un signo de comunión y de unión en el arciprestazgo».

Con el templo a oscuras, solo iluminada la imagen de la Virgen del Carmen del retablo, se ha cantado la Salve para concluir la celebración.. La parroquia celebrará Misa esta tarde del 16 de julio a las 18:00, 19:00 y 20:00 horas para continuar así honrando a la Virgen.

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