Diecinueve laicos recibirán los ministerios laicales este domingo en la catedral de Mondoñedo
La formación, coordinada por la Vicaría para la Sinodalidad, culmina un proceso de dos años. El obispo diocesano destaca que se trata de "una forma hermosa de celebrar Pentecostés"
(Diócesis de Mondoñedo-Ferrol).- La diócesis de Mondoñedo-Ferrol vivirá hoy domingo, 24 de mayo, un acontecimiento significativo con la institución de los ministerios laicales de lectorado, acolitado y catequista a diecinueve fieles procedentes de distintas parroquias. La celebración tendrá lugar a las 19:00 horas en la catedral de Mondoñedo y está abierta a toda la comunidad diocesana.
En concreto, cinco personas recibirán el ministerio del lectorado, siete el del acolitado y otras siete el del catequista. Se trata de un paso importante en el compromiso de la diócesis por promover una Iglesia más participativa y corresponsable:
Ministerio de lectorado:
Catalina Drazenka, laica (UPA Ferrol-Centro), Jesús M.ª Gutiérrez Rodríguez, laico (UPA Ferrol-Centro), Wladimir Mayoral Cortés, consagrada (O Valadouro), Dolores Pernas Rey, consagrada (O Valadouro) y Ana Seijas Ron, laica (O Valadouro).
Ministerio de acolitado:
Nieves Espiñeira Medín, laica (Mandiá), Zoraida Rodríguez Bustabad, laica (Mandiá), Carmen Solloso Blanco, laica (Mandiá), José López Paredes, laico (Foz), Manuel Salgueiro Fernández, laico (O Vicedo), Isabel Álvarez Martínez, laica (Cedeira) y José Vicente Caruncho Arribí, laico (Cedeira).
Ministerio de catequista:
Concepción Ares Sanmartín, laica (Lourenzá), María José Chao Leal, laica (Viveiro), M.ª Florentina Díaz Viñas, laica (Serantes-Cobas), Celia Sánchez Teijido, laica (UPA Claret), Concepción Quintela Rego, laica (Vilalba), M.ª Purificación Alonso Alonso, consagrada (Vilalba) y Juana Álvarez Ramos, consagrada (Vilalba).
El obispo diocesano, monseñor García Cadiñanos, ha subrayado el valor de esta celebración, especialmente en el contexto de la solemnidad de Pentecostés: “Es una forma muy hermosa de poder celebrar la fiesta de Pentecostés: el momento en el que el Espíritu alienta a la Iglesia, también nos alienta a nosotros con el regalo de estas personas que se ponen al servicio de la comunidad. Ojalá nos ayuden a ser una Iglesia más sinodal y misionera”.
Proceso formativo
Los candidatos han completado un proceso formativo de dos años, coordinado por la Vicaría para la Sinodalidad, a través de encuentros y espacios de preparación. Antonio Rodríguez, responsable de esta formación, destaca que “este día es fruto directo de la clave sinodal que hemos venido trabajando en nuestra Iglesia diocesana a lo largo de estos cursos. Se trata de vivir una Iglesia corresponsable y participativa para la misión”.
Durante este itinerario, los participantes han tomado parte en diversos encuentros celebrados en Vilalba, en los que han profundizado en el contenido de la fe, la vida litúrgica y la identidad de los ministerios que recibirán. A través de sesiones de diálogo, formación, lectura y reflexión, han podido descubrir la importancia y responsabilidad de formar parte del Pueblo de Dios, en el que cada miembro está llamado a ocupar su lugar al servicio de toda la comunidad.
Los ministerio laicales: lector, acólito y catequista
Los ministerios laicales expresan la diversidad de carismas y funciones que el Espíritu suscita en la Iglesia. Como recuerda san Pablo, “no todos los miembros tienen la misma función” (Rom 12,4). Junto a los ministros ordenados —obispos, sacerdotes y diáconos—, también los laicos pueden asumir de manera estable determinados servicios en virtud de su bautismo. Estos ministerios se confieren mediante un acto litúrgico del obispo, tras la adecuada formación y la culminación de la iniciación cristiana.
Fruto de la reforma impulsada por el papa Francisco, estos ministerios pueden ser ejercidos por hombres y mujeres, y se articulan actualmente en tres formas: lectorado, acolitado y catequista:
· El ministerio del lectorado está al servicio de la Palabra de Dios. Además de la proclamación en la liturgia, incluye tareas como la preparación de otros lectores, la animación de grupos de lectura bíblica o lectio divina, la preparación de fieles para los sacramentos y la colaboración en celebraciones dominicales en ausencia de presbítero.
· El ministerio del acolitado está al servicio del altar. Entre sus funciones se encuentran la preparación de las ofrendas, el servicio litúrgico, la distribución de la comunión como ministro extraordinario, la coordinación de equipos litúrgicos y la colaboración en celebraciones en ausencia de sacerdote.
· Por su parte, el ministerio del catequista se orienta al anuncio y la transmisión de la fe en todas sus dimensiones. No se trata de un ministerio litúrgico, sino pastoral, que incluye la coordinación de la catequesis, la formación de catequistas, la animación del primer anuncio, las escuelas de padres y la dimensión evangelizadora de la comunidad.
"Es importante que nuestra Iglesia diocesana continúe por este camino con el laicado"
Algunos de los laicos que serán instituidos han compartido su experiencia durante el proceso formativo. “Lo que más me ha enriquecido ha sido el camino compartido, el acompañamiento cercano, la formación recibida y la oportunidad de crecer en la fe”, señalan.
Otros destacan el impacto personal y comunitario de este itinerario: “Me ha ayudado a avanzar como persona creyente y a dar sentido a la comunidad donde participo. He aprendido muchas cosas que desconocía”.
También subrayan la necesidad de seguir avanzando en la vida eclesial: “Tenemos que continuar en el camino de desclericalización de las parroquias y de sus laicos colaboradores hacia una Iglesia más sinodal”.
Finalmente, animan a perseverar en esta línea: “Es importante que nuestra Iglesia diocesana continúe por este camino con el laicado, para que más personas se animen, teniendo en cuenta el proceso sinodal impulsado por el papa Francisco. Es necesario fomentar la corresponsabilidad desde las comunidades, atendiendo a los diferentes carismas y dones”.
