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La diócesis despide a los claretianos con gratitud por 125 años de servicio en Zamora

La despedida de la comunidad religiosa abre una nueva etapa en la que continuará la tarea del Colegio Corazón de María. El centro mantiene su actividad, su identidad claretiana y su proyecto educativo, con la responsabilidad del equipo docente y el acompañamiento de la congregación. La reorganización de sus comunidades, en la que se enmarca esta decisión, preserva así la continuidad de su misión educativa en Zamora

El obispo de Zamora, con los claretianos
El obispo de Zamora, con los claretianos | Diócesis de Zamora
24 oct 2026 - 16:54

(Diócesis de Zamora).- La Santa Iglesia Catedral ha acogido esta mañana la eucaristía de acción de gracias por los 125 años de presencia de los Misioneros Claretianos en Zamora, presidida por el obispo, Fernando Valera. La celebración ha marcado la despedida de la comunidad religiosa, cuya labor educativa y evangelizadora ha acompañado a generaciones de zamoranos y ha dejado una profunda huella en la vida diocesana.

En su homilía, el obispo ha expresado los sentimientos que confluyen en este momento: el agradecimiento por el camino recorrido y la tristeza ante la marcha de quienes han dedicado su vida al servicio de esta Iglesia. «Han sido años de presencia, de entrega callada y generosa en las aulas, en los confesionarios, en los púlpitos y en la vida cotidiana de nuestra ciudad», ha señalado.

La celebración ha coincidido con la fiesta de san Antonio María Claret, fundador de la congregación. A partir de su figura, Valera ha recordado los rasgos de una vocación misionera arraigada en la escucha de la Palabra, la oración y la atención a los más desfavorecidos. Una espiritualidad que une la contemplación con el compromiso cotidiano y que los claretianos han hecho presente en Zamora a través de la enseñanza, el acompañamiento espiritual y la cercanía a las personas.

Despedida de los claretianos de Zamora
Despedida de los claretianos de Zamora | Diócesis de Zamora

El obispo ha agradecido especialmente su contribución a la transmisión de la fe, la promoción de un laicado activo y comprometido y la devoción a la Virgen bajo la advocación de su Inmaculado Corazón. «Gracias por haber sido germen de fe para tantas generaciones», ha manifestado, reconociendo una labor que forma parte de la memoria de numerosas familias y de la propia diócesis.

La despedida de la comunidad religiosa abre una nueva etapa en la que continuará la tarea del Colegio Corazón de María. El centro mantiene su actividad, su identidad claretiana y su proyecto educativo, con la responsabilidad del equipo docente y el acompañamiento de la congregación. La reorganización de sus comunidades, en la que se enmarca esta decisión, preserva así la continuidad de su misión educativa en Zamora.

D. Fernando ha dirigido también su mirada a este futuro, animando a los profesores a mantener viva la vocación evangelizadora y el amor a quienes tienen delante cada día en las aulas. En este sentido, ha subrayado que el carisma claretiano continúa y ha ofrecido la cercanía de la Iglesia diocesana para acompañar esta nueva etapa: «Esta Diócesis está para todo lo que necesitéis».

Fernando Valera, con los claretianos
Fernando Valera, con los claretianos | Diócesis de Zamora

La historia de los claretianos en Zamora se remonta a los primeros años del siglo XX. Su presencia dio origen al Colegio Corazón de María, que abrió sus puertas en 1941 y se trasladó en 1980 a su actual sede en la carretera de Almaraz. Desde las aulas y desde otros ámbitos de la vida eclesial, los misioneros han contribuido a la formación humana y cristiana de generaciones de zamoranos.

En esta despedida, el prelado ha invitado a recoger ese legado como una responsabilidad para toda la comunidad diocesana. «Vuestra marcha deja un vacío doloroso en nuestro presbiterio y en la vida diocesana, pero también nos deja una herencia que cuidar», ha afirmado. Una herencia que ha concretado en una llamada: «Ser hombres y mujeres de la Palabra, testigos del amor a los pobres y tejedores de paz y de comunión».

La homilía ha concluido con una oración por el camino misionero de los claretianos y por la continuidad de su carisma entre quienes mantienen su obra en Zamora, con gratitud por el servicio recibido y confianza en la nueva etapa que comienza.

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