"Frente a la exclusión social y laboral, la opción debe ser siempre el trabajo decente"
Juan Carlos Antona, director del Secretariado de Pastoral del Trabajo de la Iglesia de Madrid, ante el 1º de Mayo
Con motivo del Día Internacional del Trabajo, la Iglesia de Madrid vuelve a alzar la voz para recordar que «frente a la exclusión social y laboral, la opción debe ser siempre el trabajo decente», tal y como subraya el director del Secretariado de Pastoral del Trabajo, Juan Carlos Antona.
Cuatro grandes desafíos
Desde la Iglesia madrileña se señalan cuatro realidades que evidencian que la situación laboral sigue siendo preocupante. En primer lugar, el desempleo, que, pese a haber descendido en los últimos meses, continúa en niveles elevados. A ello se suma la precariedad laboral, que impide a muchas personas vivir con dignidad a pesar de tener un empleo.
También preocupa la alta siniestralidad laboral, que sigue registrando cifras significativas, así como el deterioro de la salud mental, una problemática creciente que afecta directamente a la vida de los trabajadores.
Estas situaciones ponen de manifiesto que muchos entornos laborales, llamados a ser espacios de desarrollo personal y social, se convierten con frecuencia en ámbitos de sufrimiento e incertidumbre. Como advierte el papa León XIV, «una sociedad que se acostumbra a la muerte se degrada moralmente».
Ante este contexto, la Iglesia propone, en este 1º de Mayo, una respuesta basada en la fraternidad: relaciones laborales sostenidas en los derechos, el cuidado mutuo y una economía al servicio de la dignidad humana, frente a la lógica del beneficio que excluye.
Misa en Nuestra Señora de las Angustias
En este marco, la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) de Madrid celebrará una Eucaristía el próximo 1 de mayo, a las 10:00 horas, en la parroquia Nuestra Señora de las Angustias.
Esta celebración quiere situar en el centro a las personas, especialmente a quienes viven situaciones de precariedad, desempleo o condiciones laborales injustas. En un contexto marcado por los desafíos del mundo del trabajo, la Iglesia reafirma su compromiso con la dignidad de toda persona trabajadora y con la promoción de un empleo digno.
La Eucaristía será también un momento de oración y encuentro, desde el que se elevará una llamada a la justicia social y a la esperanza, invitando a toda la sociedad a implicarse en la construcción de un mundo laboral más humano, inclusivo y solidario.
Desde la ITD se anima a fieles, trabajadores, movimientos sociales y a todas las personas de buena voluntad a participar en esta celebración, signo de comunión y compromiso con el Evangelio en el ámbito del trabajo.
