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(Archigranada).- Ayer, 15 de septiembre, la Catedral de Granada es punto neurálgico de toda la Archidiócesis. Allí está desde la tarde del lunes la Sagrada Imagen de Nuestra Señora de las Angustias, donde ha presidido esta mañana la Eucaristía oficiada por nuestro arzobispo D. José María y concelebrada por distintos sacerdotes, entre ellos, el rector y párroco de la Basílica donde tiene su sede la Patrona, D. Blas Gordo, y el deán catedralicio, D. Eduardo García.
Desde su Basílica fue trasladada a la iglesia del Sagrario, con motivo del cierre por los desperfectos por los terremotos, y a su vez ayer lunes, hacia la Catedral, para festejar en torno al Altar esta advocación mariana, de gran arraigo en la vida de los granadinos.
La Santa Misa ha sido ofrecida para que Dios, por medio de Nuestra Señora de las Angustias, interceda por nosotros. Una oración y una acción de gracias que han marcado la celebración eucarística, que ha contado con cientos de fieles y devotos como anticipo de la tradicional Ofrenda floral de esta tarde.
Cientos de granadinos han pasado por delante de la Sagrada Imagen, antes y después de la Santa en el templo catedralicio, como hicieran cuando estaba en su camarín basilical, con las mismas plegarias dirigidas a la Madre de todos los granadinos.
Mons. José María Gil Tamayo ha hablado de la profunda fe y devoción en torno a la Virgen de las Angustias del pueblo cristiano de Granada, a la que los granadinos llevan sus angustias y sus preocupaciones: “A Ella la llevamos en nuestras medallas. A Ella la ponemos en nuestras casas. A Ella la llevamos siempre con nosotros, porque realmente es algo nuestro. No nos entendemos sin Ella. Y queridos amigos, no es una devoción ñoña. Es una devoción de cristianos maduros, de cristianos confiados, de cristianos que saben unirse y superar las dificultades”.
“Sus lágrimas no son las lágrimas apagadas de un destino trágico, sino son las lágrimas encendidas de resurrección, de esperanza. Por eso, cuando la miramos, cuando acudimos a rezarle, cuando llevamos nuestras angustias, en plural, porque lo es de nuestras angustias; cuando llevamos nuestro dolor y nuestro sufrimiento, Ella nos entiende, Ella nos escucha en el silencio de una oración confiada, Ella se alegra ante el vítore, en la que expresamos nuestra alegría y la proclamamos Madre y la sentimos muy propia. A Ella la llevamos en nuestras medallas. A Ella la ponemos en nuestras casas. A Ella la llevamos siempre con nosotros, porque realmente es algo nuestro. No nos entendemos sin Ella”.
El arzobispo ha invitado a los fieles a llevar esa devoción en nuestros ambientes y pueblos, no sólo este mes de septiembre y durante la Ofrenda, sino todos los días de nuestra vida, para mostrar “no sólo las flores, sino el fruto; el fruto cuajado que viene después de la flor en nuestra vida”.
Entre los fieles, además de los miembros de la Hermandad Patronal y su Junta de gobierno, también han asistido los representantes de otras corporaciones cofrades como la de Nuestra Señora del Rosario, Santa María de la Alhambra Coronada y la Hermandad del Sagrario.
En la oración de los fieles, entre otras intenciones, se ha rezado por la paz, por todos los cristianos para que vivan su vocación cristiana, y por los enfermos, para que en María Madre de Dios encuentren consuelo.
La Santa Misa ha concluido con el canto del Himno a la Virgen de las Angustias, entonado por todos los fieles, así como las proclamas de “Viva la Virgen de las Angustias. Viva la Madre de Dios”.
A partir de mañana miércoles día 16, continuarán los cultos en honor a la Patrona en la iglesia del Sagrario, donde estará durante todo el mes de septiembre, a las 12 y a las 7:45 horas, para la ofrenda floral por parte de grupos, asociaciones y organizaciones, y posterior Eucaristía.
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