La Iglesia de Madrid mantiene viva la solidaridad con Ucrania cuatro años después del inicio de la guerra

Se cumplen cuatro años de la guerra en Ucrania y del recrudecimiento de un conflicto que ha marcado a toda una generación. Cuatro años de violencia, destrucción y sufrimiento para millones de personas, en los cuales la Iglesia en Madrid ha querido también poner su grano de arena para acompañarlas

Apoyo a Ucrania
Apoyo a Ucrania | José Miguel de Haro
24 feb 2026 - 19:05

(Archimadrid).- Se cumplen cuatro años de la guerra en Ucrania y del recrudecimiento de un conflicto que ha marcado a toda una generación. Cuatro años de violencia, destrucción y sufrimiento para millones de personas. Según datos de Naciones Unidas, más de 15.000 civiles han perdido la vida. Los combates han dejado, además, cientos de miles de soldados fallecidos y más de un millón de heridos. Los ataques sistemáticos contra infraestructuras energéticas han provocado apagones masivos y cortes de calefacción en pleno invierno, con temperaturas que han alcanzado los -20 ºC.

Hoy, 10,8 millones de personas —prácticamente uno de cada tres ucranianos— necesitan ayuda humanitaria. Una cifra que refleja con crudeza la devastación que toda guerra provoca sobre la población civil.

Desde el primer día, la parroquia del Santísimo Redentor en Madrid ha querido estar al lado del pueblo ucraniano. «No podíamos permanecer pasivos ante tanto sufrimiento», afirma su párroco, José Miguel de Haro. Y esa convicción se ha traducido en gestos concretos de acogida, ayuda y oración.

Al comienzo del conflicto, «acogimos a varias familias», recuerda el párroco. Además, a través de una comunidad amiga, la parroquia ofreció trabajo a Andrei Babotenko, artista iconógrafo ucraniano refugiado en España, que ha realizado varios paneles bíblicos destinados a la capilla del Vía Crucis y al templo parroquial.

Andrei llegó a España junto a su esposa y sus cuatro hijos al día siguiente de estallar la guerra. Conoció al padre José Miguel a través de las Agustinas de la Conversión, y este decidió ayudarle «dándole trabajo en vez de limosna». Tras seis meses de intensa dedicación, ha podido ver culminado el fruto de su esfuerzo. «Me gustaría que la gente, cuando contemple las pinturas, encuentre esperanza», comentaba recientemente.

Asimismo, la parroquia, en colaboración con otras entidades como Ayuda Contenedores de Pamplona, ha enviado varios camiones con ayuda humanitaria a Novoyaborivsk, donde la comunidad redentorista se encarga de distribuir los alimentos y el material recibido.

El último envío tuvo lugar el pasado 29 de enero. La parroquia, junto con la asociación Acoger y CompartirAyuda Contenedores y la Orden del Temple, cargó en Pamplona un nuevo camión con destino a Ucrania: más de 23.000 kilos de ayuda humanitaria. «En el aniversario del inicio de la guerra se aviva el deseo de que llegue su final», señala el párroco. Y en este tiempo de Cuaresma, añade, «estamos buscando la manera de poder enviar otro camión».

El llamamiento del Papa León XIV

También el corazón del Papa León XIV permanece cercano a la dramática situación de Ucrania, «que tenemos ante nuestros ojos». Así lo expresó el pasado domingo 22 de febrero, ante miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro para rezar con el Pontífice la oración mariana del Ángelus, en el primer domingo de Cuaresma.

Al concluir la celebración, el Santo Padre renovó su llamamiento a un alto el fuego inmediato en esta nación, insistiendo en la urgencia de poner fin al sufrimiento de la población civil.

Comunidad de Sant’Egidio: Liturgia especial por la paz

Desde el inicio del conflicto, la Comunidad de Sant’Egidio ha respondido de manera constante a esta emergencia. Presente en Ucrania desde 1991, ha tejido una amplia red de solidaridad con cinco centros de apoyo para desplazados internos —tres en Kyiv, uno en Leópolis y otro en Ivano-Frankivsk— y mantiene ayuda estable en zonas cercanas al frente como Kramatorsk, Níkopol, Járkov y Sumy.

En estos cuatro años se han enviado 213 cargamentos con 4.450 toneladas de alimentos, medicamentos y productos de primera necesidad. Más de 750.000 personas han recibido alimentos, ropa y artículos de higiene, y cerca de dos millones se han beneficiado de ayuda sanitaria.

En total, 2,75 millones de personas vulnerables han sido acompañadas gracias a esta red de apoyo que no se ha interrumpido ni un solo día. Ucrania necesita paz. Pero, mientras llega, necesita también una solidaridad concreta que sostenga la esperanza en medio de la guerra.

El trabajo humanitario salva vidas y protege frente a la violencia, el odio y la deshumanización. Después de cuatro años de guerra, «la ayuda no puede debilitarse: debe reforzarse». Invertir en las personas es invertir en el futuro del país. También desde Madrid «queremos seguir sosteniendo esta corriente de fraternidad, convencidos de que cada gesto de ayuda es ya un pequeño paso hacia la paz».

En este aniversario tan doloroso, la Comunidad de Sant’Egidio celebra este martes, 24 de febrero, a las 20:00 horas, una liturgia especial por la paz en la Basílica de Santa María en Trastevere, en Roma, que presidirá el cardenal Matteo Zuppi. Oración y solidaridad concreta caminan juntas. En medio de la oscuridad y el frío que envuelven Ucrania, cada gesto de ayuda es ya una luz que mantiene viva la esperanza y comienza a construir, desde ahora, un trozo de paz.

Infomadrid/Sandra Madrid. Fotos: José Miguel de Haro

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