José Miguel Fernández, párroco de Urda: "Muchas víctimas me decían, 'padre, un abrazo, que estoy vivo, padre, póngase a mi lado'"
Párroco de Urda desde hace dos años, el epicentro del trágico accidente de trenes que hasta el momento ha costado la vida a 69 personas, el sacerdote recuerda en entrevista con RD la dura jornada que vivió ayer atendiendo y consolando a las víctimas y a sus familias. "No sé si les he podido dar consuelo, porque es un momento difícil, pero sí que he estado a su lado", señala.
Tras el día de ayer, que recordará para siempre, esta mañana, a primera hora, José Miguel Fernández, el párroco de Urda (Toledo) que se hizo presente en el lugar a los pocos instantes de producirse la tragedia del choque de trenes, volvió al lugar del siniestro. Tanto él como los voluntarios de la parroquia habían estado asistiendo directamente a los necesitados. Pero esta mañana, según confiesa en conversación con Religión Digital poco antes de celebrar la misa de las 12, hora en la que todas las campanas de la archidiócesis tocarán a difunto, ha querido violver a pasarse por el lugar, bañado por el sol, una atmósfera aún irreal y olivos que han servido de apoyo a algunos cuerpos heridos.
"Esta mañana me acerqué otra vez un poco por saber cómo estaban, cómo se encontraban, si necesitaban algo los efectivos que están en estos momentos allí, intentando desmadejar todo aquel entramado de hierros", señala cuando está a punto de salir para la basílica del Cristo de Urda.
Pregunta. ¿Cómo está viviendo usted, como sacerdote, este momento tan complicado?
Respuesta. Ahora mismo lo vivo con mucha serenidad, porque, bueno, con la fuerza de Dios, no me he espantado en ningún momento y he estado muy sereno, en paz relativa, pero con una gran gratitud porque he podido acompañar a muchas de las víctimas, he podido estar con sus familiares y no sé si les he podido dar consuelo, porque es un momento difícil, pero sí que he estado a su lado.
P. ¿Qué le pedían ayer cuando se encontró con ellas?
R. Muchas de las víctimas de las que me encontré allí mismo, en el lugar del siniestro, lo que me pidieron era un abrazo. Muchos de ellos me llamaban y decían, 'padre, un abrazo, que estoy vivo, padre, póngase a mi lado'. Yo les decía, 'vamos a rezar juntos'. Y algunos me decían, 'mire, reze usted, porque yo no puedo en estos momentos". Y luego, lo que pude hacer con los familiares, fue estar a su lado, prestarles mi hombro para que pudiesen llorar, cogerles de la mano e intentar consolarles en ese momento...
P. También movilizó a la parroquia desde el primer momento, ¿no?
Sí, lo pirmero fue activar a las cáritas parroquiales para que les llevasen alimento o agua o lo que fuese necesario. Y lo segundo, fue movilizar al voluntariado parroquial para que se pusiesen al servicio de las autoridades locales en lo que hiciese falta.
Me quedo con la frase que nuestro alcalde tras el minuto de silencio: "Cuando estamos unidos somos más fuertes". Y, efectivamente, cuando estamos unidos no es que seamos más fuertes, es que somos un gigante
P. Ayer usted pudo contemplar a cientos de viajeros afectados por el brutal accidente, personas desconocidass entre sí que se acompañaban y ayudaban las unas a las otrass en medio de la tragedia. En medio de una polarización que deshumaniza, ¿qué le dicen esta imágenes a usted, como sacerdote?
R. Me dicen que la humanidad, las personas, no somos tan solitarias como nos pretende dar a entender; me dicen que la sociedad es solidaria, que el pueblo español nos ayudamos entre nosotros.
R. Y me quedo con la frase que nuestro alcalde dijo ayer al finalizar el minuto de silencio: "Cuando estamos unidos somos más fuertes". Y, efectivamente, cuando estamos unidos no es que seamos más fuertes, es que somos un gigante. Y eso es con lo que me quedo.
P. ¿Qué imagen de las que ha visto en estas horas le costará más olvidar?
R. La de una señora mayor que estaba esperando a sus hijos a que la recogiesen y que me pidió que la cogiese de la mano y que, por favor, no la soltase. Y con esa imagen me quiero quedar porque es la imagen del consuelo y de la esperanza.
P. Al parecer todo apunta a que la causa del accidente se debe a un error humano. ¿Ha pensado en esa persona que lo cometió? ¿Cómo afrontará esta tragedia el resto de su vida?
R. Pues habrá que acompañarle. Habrá que decirle que también tenemos derecho los humanos a fallar. Es verdad que los que tenemos en nuestras manos a otras personas, a lo mejor se nos pide mucha más responsabilidad, pero el ser humano tiene derecho a fallar. Entonces, si hemos fallado, habrá que acompañarla y habrá que darle consuelo también en este momento.
P. ¿Qué les dirá en la misa de hoy a los vecinos de Urda y a quienes que se pasen por la parroquia?
R. Simplemente tengo una palabra, nada más. Gracias, gracias y gracias. Y que esto no se paga con dinero, sino que se paga con un amor mucho más grande, que es el de tantas familias, que después pensarán en todas estas personas que han ayudado. Y, por supuesto, desde mi posición como sacerdote, pues con el abrazo de la misericordia y el amor de Dios.
abrá funeral en Urda, pero no en la basílica, porque no puede albergar a mucha gente, es una relativamente pequeña, pero habrá funeral en Urda cuando el señor arzobispo lo determine. Todavía no hay ninguna fecha prevista. Lo que sí puedo decir es que en ese momento del funeral, la imagen del Santísimo Cristo estará presente
P. Precisamente como sacerdote, ¿cómo afronta, en momentos como estos, el peso del dolor de otros con el que va cargando?
R. No sé si es que estamos hechos de otra pasta o es que tenemos otro tipo de mochila, pero bueno, lo tendré que afrontar con lo que ya hice anoche y con lo primero que he hecho esta mañana: con la oración, por supuesto. Con la oración.
P. ¿Se sabe si habrá funeral en la basílica del Santo Cristo de Urda?
R. Habrá funeral en Urda, pero no en la basílica, porque no puede albergar a mucha gente, es una relativamente pequeña, pero habrá funeral en Urda cuando el señor arzobispo lo determine. Todavía no hay ninguna fecha prevista. Lo que sí puedo decir es que en ese momento del funeral, la imagen del Santísimo Cristo estará presente.
P. ¿Cuál fue la última imagen que le acompañó ayer al acostarse?
R. Pues la imagen de un Cristo que tengo en la cabecera de la cama, que es la última que veo todas las noches cuando me voy a dormir. Un Cristo Resucitado, con los brazos abiertos para acogernos. Y mientras le contemplaba, todos mis pensamientos fueron dirigidos a todas esas personas con las que ayer no pude estar a su lado, para que Él las consolase y las encaminase hacia ese lugar donde Él lo tenga dispuestos.
R. Y quisiera aprovechar esta oportunidad simplemente para dar las gracias. Dar las gracias a todos los equipos de emergencia que acudieron al lugar del accidente, a los equipos sanitarios, a la Guardia Civil, a la Policía, a la UME. Y cómo no, a los medios de comunicación que estáis dando estas noticias y que estáis aquí también presentes en Urda, que queréis también transmitir a toda la población española e internacional, porque hay medios de otros países, para que todos seamos conscientes y todos pongamos nuestro granito de arena ante esta catástrofe.