Mª Carmen Izquierdo, de Manises, lleva más de cuatro años trabajando en una parroquia de Lima Una misionera valenciana formará en Perú a jóvenes que en la pandemia han sido 'improvisados agentes pastorales'

Carmen Izquierdo
Carmen Izquierdo

Se trata de 40 jóvenes de la diócesis peruana de Chosica que durante la pandemia "fueron improvisados agentes pastorales y ayudaron a muchos mayores llevando comida o medicinas a sus casas"

Su comunidad se ocupa del ámbito de la pastoral juvenil y universitaria y de la formación misionera y abrir campos de acercamiento a la fe de personas alejadas, sobre todo jóvenes

Precisamente los jóvenes "fueron, y son, los protagonistas de la vida pastoral de nuestra parroquia en la pandemia

Esta ayuda para su formación "es muy necesaria. A causa de la pandemia, perdieron su trabajo. Son muy luchadores y queremos ayudarles", asegura Mª Carmen Izquierdo

(Archivalencia).- La misionera valenciana Mª Carmen Izquierdo, de las Servidoras del Evangelio de la Misericordia de Dios, pondrá en marcha este año un proyecto de formación, junto con su comunidad religiosa, para 40 jóvenes de la diócesis peruana de Chosica que durante la pandemia “fueron improvisados agentes pastorales y ayudaron a muchos mayores llevando comida o medicinas a sus casas”. 

La misionera consagrada, natural de la localidad valenciana de Manises, lleva cuatro años y medio ejerciendo su labor en una zona urbana de la provincia peruana de Lima donde su comunidad, formada por cuatro religiosas en total, está adscrita a la parroquia de San Cristóbal en la ciudad de San Juan de Lurigancho, según explicó Izquierdo en una reciente visita a Valencia.

Carmen Izquierdo
Carmen Izquierdo

Allí las misioneras, siguiendo el carisma de la asociación privada de fieles a la que pertenecen -las Servidoras del Evangelio de la Misericordia de Dios- se ocupan del ámbito de la pastoral juvenil y universitaria y de la formación misionera y además tienen como misión “abrir campos de acercamiento a la fe de personas alejadas de ella, sobre todo jóvenes, lo que supone acudir a las barriadas viven situaciones conflictivas que derivan en este alejamiento”, destaca.

Precisamente los jóvenes “fueron, y son, los protagonistas de la vida pastoral de nuestra parroquia en la pandemia: enseñaron a los mayores a usar las herramientas digitales y fueron improvisados agentes pastorales, en muchos casos, llevando a las casas de los mayores comida -a unas 300 familias del barrio- y medicamentos, hablando con ellos, acompañándolos en la soledad del confinamiento”, subraya.

La pandemia “ha provocado un despliegue y una capacidad de iniciativas creativas en los jóvenes y ellos se han visto y sentido necesarios y sensibles de cara a las necesidades de sus barrios, y todo eso que ha surgido queremos apoyarlo dándoles formación el próximo año, para que esta semilla siga dando frutos”. 

Esta ayuda para su formación “es muy necesaria porque en la zona en la que estamos los jóvenes estudian y trabajan y, a causa de la pandemia, perdieron su trabajo y no han podido continuar sus estudios. Ahora que hay menos restricciones están intentando reinventarse para conseguir ingresos y poder seguir con su formación, son muy luchadores y queremos ayudarles”, según Mª Carmen Izquierdo.

El proyecto de formación “supone habilitar un local para que puedan reunirse y disponer de mobiliario y material a través de becas, y beneficiaría a alrededor de 40 jóvenes. De ellos, sólo un tercio estaba integrado en la parroquia antes de la pandemia y ahora todos se sienten implicados en la vida parroquial”, comenta la misionera.

Acompañamiento en el duelo

Natural de Manises, aunque su familia vive desde hace unos años en Benissanó, Izquierdo ha pasado gran parte de su vida misionera en Europa del Este -ocho años en Polonia y ocho más en Ucrania- a los que se suma casi un lustro en Sudamérica, con algunos paréntesis, concretamente en Argentina, su último destino antes del Perú.

La pandemia en San Juan de Lurigancho, y en general en Perú, “ha sido una experiencia muy dura, con mucho dolor y muchas restricciones hasta el mes de septiembre de 2021 porque no hay suficientes hospitales y el sistema de salud es muy básico. Lo más duro, sin duda, ha sido la búsqueda de oxígeno, por la escasez y porque se hizo especulación con su precio. En este sentido, la Iglesia ha hecho un esfuerzo inmenso para ayudar a las personas afectadas”, comenta.

En esta misma línea, una de las tareas realizadas por las Servidoras del Evangelio durante la pandemia ha sido “el acompañamiento en el duelo, no sólo por la pérdida de familiares sino también por la pérdida de salud, de trabajo, por la soledad…”.

Muchas personas “se quedan con la sensación de no haber despedido dignamente a sus familiares muertos en la pandemia, lo viven con mucha culpabilidad e inseguridad. Lo que hemos hecho es reunirnos virtualmente con las familias para rezar y escucharles intentando darles claves para poder vivir el duelo”.

Las parroquias o particulares interesados en colaborar con los proyectos misioneros desarrollados en Perú por Mª Carmen Izquierdo pueden contactar con la Fundación Ad Gentes o realizar aportaciones en la cuenta habilitada en el Banco Sabadell ES74 0081 5515 2900 0261 7863. Para más información se puede acudir a la sede de la Fundación en lacalle Avellanas 22 de Valencia, llamar al teléfono 963922412 o enviar un correo electrónico adgentes@ fundacionadgentes.org.

Primero, Religión Digital

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