Navalagamella, capital ecuménica del cuidado de la Creación: "Con la fuerza de todos, la tierra volverá a florecer"
Tomar conciencia de la necesidad del cuidado de la casa común es un desafío cada vez más urgente. De ahí la importancia de la Oración Ecuménica por el Cuidado de la Creación realizada este sábado 12 de septiembre, en el Mirador del Hondillo (Navalagamella), uno de los pueblos afectados por los incendios forestales de este verano en la comunidad de Madrid.
Cuidar la creación tarea de todos
Una oportunidad para asumir que en la oración por el cuidado de la Creación «más allá de nuestras diferencias, compartimos una misma fe en el Dios Creador y una responsabilidad común de proteger la casa que nos ha sido confiada», como recordaba el párroco local, Alfonso Rodríguez Padilla, que daba la bienvenida a las autoridades políticas y militares, una presencia que expresa que «el cuidado de la creación es una tarea que nos compete a todos y que requiere diálogo, cooperación y responsabilidad».
De hecho, como recordaba el mural que presidía la celebración, donde aparecían las fotos de los pueblos de la Comunidad de Madrid afectados por el incendio: «Con la fuerza de todos, la tierra vuelve a florecer». Los incendios que ha sufrido la Sierra Oeste de la Comunidad de Madrid nos recuerdan que «la creación entera sufre y gime con dolores de parto», como señalaba el obispo auxiliar de Madrid, Vicente Martín Muñoz.
El obispo reflexionaba sobre «la realidad de las olas de calor extremo, las sequías prolongadas y los incendios forestales nos alertan de que hemos traspasado peligrosamente los límites de la vida». Una realidad que se cobra vidas, como sucedió con las 13 víctimas del incendio de Los Gallardos, en Almería, y que nos hace ver que estamos ante «una única y compleja crisis socioambiental que golpea con más fuerza a los más vulnerables». Por ello, la oración ecuménica ha querido ser momento de solidaridad, de arrepentimiento por la pasividad respecto al impacto ecológico y renovar la colaboración en la obra restauradora de Dios.
Pedir perdón y agradecer
A lo largo de la celebración se han sucedido los cantos, las oraciones, el reconocimiento de los pecados y peticiones de perdón, las lecturas bíblicas, la acción de gracias y peticiones y el compromiso con la Creación. En la oración se ha tomado conciencia de la inmensa pérdida sufrida por esta región durante los incendios del último mes de julio, con 27.000 hectáreas quemadas.
La oración ha sido oportunidad para agradecer por las maravillas de la Creación, por quienes fomentan el compromiso con el cuidado de la Creación, por aquellos que trabajan por la custodia de los espacios naturales, por quienes comprenden y asumen el mensaje de la encíclica Laudato si´, por los que extinguen los incendios y son solidarios, por quienes promueven el diálogo y la paz frente al odio y polarización. También para pedir por todo aquello que ayuda a avanzar en el cuidado de la creación.
Sacerdotes e intercesores del cosmos
Como reconocía el obispo auxiliar de la Iglesia Ortodoxa Rumana, Teofil Moldovan, «la paz que anuncia Dios no se instala desde fuera, mediante tratados y armisticios, sino que nace desde dentro del corazón del hombre, libre de pasiones». Una paz con toda la naturaleza que «pasa primero por la puerta estrecha de la contrición y la sobriedad». Con las palabras de San Maxim el Confesor, recordaba que «el hombre fue establecido por Dios como sacerdote e intercesor del cosmos», cuya caída desgarró su unión mística con la naturaleza.
«La tradición ascética ortodoxa no nos llama sólo a una conciencia ecológica, sino a cambiar el corazón, a la purificación, a liberarnos de la avaricia y del miedo», subrayó el obispo. Por ello llamó a «volver primero a Cristo, el único hacedor de paz verdadera, pidiéndole que elimine de dentro de nosotros las raíces del odio, de la avaricia, del desinterés, para que solo después, desde corazones tranquilos, brote la paz con los prójimos y con toda la creación».
Violencia contra el medio ambiente
La Jornada de Oración por el Cuidado de la Creación de este año en una oportunidad, a la luz del mensaje del papa León XIV, para reconocer que «la violencia no solo se ejerce entre las personas, sino también contra el medio ambiente», recordó el obispo auxiliar de Madrid, Vicente Martín Muñoz. En sus palabras, subrayó que «cuando arde nuestra sierra, arde nuestro tejido social, nuestra memoria colectiva, el sustento de nuestras familias, además de perderse la sabiduría del Creador que atesora la biodiversidad de nuestros bosques y montes».
Es necesario mirar de frente las raíces de esta tragedia y asumir que «se trata de un fenómeno complejo, provocado en gran parte por un modelo de desarrollo obsesionado con el crecimiento ilimitado». También tomar conciencia de los límites planetarios, presentes en las olas de calor, sequías prolongadas y cronificadas, incendios forestales, lluvias torrenciales inéditas, desertificación. Algo que debe llevar a «hacer de la conversión ecológica una experiencia profunda y comunitaria que comience, como aquí hemos escuchado, por desarmar nuestras palabras y también nuestras actitudes».
Un cuidado mutuo y solidaridad evangélica que Mons. Vicente ha agradecido en los pueblos de la Sierra Oeste. Al hilo del lema de la Jornada, afirmó que «transformar las espadas en arados significa hoy para nosotros sanar el suelo carbonizado y reconstruir con criterios de justicia y de amor, sin olvidar comprometerse activamente con una transición ecológica y energética que sea verdaderamente justa e inclusiva», dado que «la conversión nos exige dejar atrás la indiferencia».
Los compromisos asumidos se han plasmado en un olivo, que, cuando sea posible, será plantado en el terreno quemado. También se ha agradecido a la UME, Protección Civil, Policía Municipal y Ayuntamiento de Navalagamella, parroquia Santísima Trinidad de Villalba, Horizonte Animal, Caritas Madrid, Guardia Civil, Asociación La Frontera, Comisión diocesana de Ecología Integral, vicaría de Pastoral por su colaboración en la extinción del incendio y acompañamiento a las víctimas.