Omella: "Nada ni nadie podrá separarnos del amor de Cristo"
El cardenal de Barcelona presidió la misa con motivo de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos
(Església Barcelona).- El cardenal Joan Josep Omella, arzobispo de Barcelona, ha presidido este pasado domingo la eucaristía con motivo de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, celebrada en la parroquia de Sant Pau del Camp, coincidiendo también con la fiesta mayor de la conversión de san Pablo. Durante la homilía, el prelado barcelonés ha defendido que «nada ni nadie podrá separarnos del amor de Cristo».
El cardenal Omella ha subrayado que «en medio del mundo, los cristianos queremos vivir el Evangelio, y eso es lo que a menudo no se entiende». El arzobispo de Barcelona ha lamentado que «a veces escuchamos otras palabras que nos separan» y ha pedido que la Palabra de Dios sea el centro.
Asimismo, ha destacado que la evangelización nace de la vida comunitaria: «El cristiano vive en comunidad y se deja acompañar por ella. Todos participamos de la misión evangelizadora». Por ello, ha apelado a la fuerza de la fe: «Hermanos, que nadie os pueda separar de este don que hemos recibido, el de la fe en Jesucristo».
San Pablo, un ejemplo de conversión
El cardenal Omella ha recordado la figura de san Pablo como ejemplo de conversión, quien no adquirió la mirada de Dios hasta que quedó ciego. En este sentido, ha destacado que, a pesar de sufrir persecuciones, naufragios e incluso la prisión, se mantuvo fiel a su fe hasta el final.
Por ello, el arzobispo ha animado también a leer el Evangelio. «Siempre tiene una respuesta para el momento que se está viviendo», ha defendido. «Ante una muerte, un accidente, una enfermedad… tienes la Palabra que te da esperanza», ha afirmado.
Sant Pau del Camp, «un legado de esperanza»
La celebración ha llenado la parroquia de Sant Pau del Camp, incluso con algunos fieles siguiendo la misa de pie. El cardenal Omella ha puesto en valor esta comunidad parroquial, a la que ha calificado como «un legado de esperanza, de comunión y de fraternidad».
Durante la eucaristía se ha hecho una ofrenda simbólica de cuatro elementos: el pan, el vino, el libro de san Pablo y un tortell.
Fotos: A. Codinach / Silvia Muñoz
