Pedro Álvarez: "Servir al Señor y a la Iglesia tiene que predominar en un cura"
(Luis Miguel Modino / Archimadrid).- Pedro Álvarez Porras es párroco de San Ricardo, en el barrio de Argüelles. Responde a qué es ser cura en Madrid con la frase que aparece en el recordatorio de su ordenación, 40 años atrás: «El que quiera servirme que me siga, y donde esté yo estará también mi servidor». Desde ahí vive su ministerio como «estar al servicio del Señor y sobre todo de su pueblo y de la Iglesia».
Y es que «ser cura es apasionante». Por ello, «la actitud de servicio al pueblo de Dios, la actitud de servicio al Señor y a la Iglesia es la que tiene que predominar en un cura en Madrid o en cualquier lado», recalca el párroco de San Ricardo. Una importancia del servir que viene de las palabras del Señor: «he venido a servir y no a ser servido». De ahí deduce que «en el momento en que tú estás al servicio de la gente, no tienes horarios estipulados de funcionario, ni te crees que estás por encima de nadie y te crees que eres uno más». Una actitud que cobra mayor importancia en este tiempo eclesial en que se apuesta por la sinodalidad.
«Cuando uno entra en esto es porque quiere servir, quiere hacer el bien, quiere llevar a Jesús a la gente que no le conoce y estar con la gente de todo tipo», reconoce. Se trata de estar «con los pobres, con los menos pobres, con los de poca cultura, con los de mucha cultura, con los ancianos, con los enfermos, con los niños, con los matrimonios, con la gente. Y realmente uno es muy feliz así. Cuando vienes a servir y no a que te sirvan, no buscas tu triunfo, sino el que la gente se encuentra al Señor y estén felices en la Iglesia y conozcan lo que significa el amor de Dios. Yo soy feliz así».
Importancia de Caritas
En su trabajo pastoral, Caritas ha estado muy presente, y no duda en decir que «a mí me ha enseñado cómo el Señor siempre ha estado al lado de los más pobres y de los más desfavorecidos», que «los pobres son los predilectos del Señor y como desde que la Iglesia es Iglesia, lo primero que hacen los apóstoles es constituir a los diáconos para llegar a los pobres y necesitados», algo que ha descubierto tanto en quien es atendido por Caritas, como en la sensibilidad de los trabajadores.
Considera importante tener en cuenta «el entorno donde estás y ver las necesidades», que hace que «la parroquia sea un lugar abierto, donde haya acogida, donde la gente se relacione y hablen unos con otros», algo que intenta llevar a cabo en una parroquia en una zona muy impersonal, donde se empeña en que sea una familia. Reconoce que a veces es necesario llevar a cabo actividades que, sin ser explícitamente evangelizadoras, se consigue enseñar que Dios está ahí, inclusive a personas que en un primer momento estaban alejadas.
Parroquias abiertas y al servicio
Ve necesario ser una parroquia abierta, al servicio, donde se quiere y acompaña, donde se quiere estar siempre. De hecho, sostiene que «la gente al final va a los detalles, al día a día y no se complica la vida. Va al tú y a que le quieran y a que le acompañen. Y a través del sacerdote y a través de la parroquia, se encuentran con el Señor en esos detalles». En una parroquia donde llegan personas muy diferente, es clave que la gente encuentre «acogida y no escandalizarse de nada ni de nadie», dado que «el Señor es médico de los enfermos y no de los sanos».
Pedro Álvarez llama a poner en práctica lo que León XIV dijo a la Iglesia de Madrid en su visita, que define como intensísima y maravillosa. En ella resalta que «el Papa a los primeros que vino a ver fue a los pobres». Un ejemplo es que «en los grupos incipientes de matrimonios que estamos haciendo este año con parejas jóvenes, queremos tener como base de estudio los discursos del Papa que den lugar a esa fraternidad parroquial y a ese encuentro parroquial con las personas que compongamos eso».
Ante la convocatoria electoral del 29 de noviembre, a partir del discurso del papa León XIV en el Congreso, subraya que «el Papa nos enseñó en ese discurso lo que significaba hablar con muchísimo respeto». Quería ser «un mensaje de paz, de esperanza y de fraternidad entre los distintos grupos políticos». Junto con ello se refiere a la integridad, rectitud, estar al servicio de la gente, no suscitar divisiones ni luchas, sino paz, como actitudes que se deben pedir a los políticos.

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