Pérez Pueyo: "Sueño Torreciudad como punto de partida del gran proyecto evangelizador mariano para toda la diócesis"
El obispo de Barbastro-Monzón abogó por crear una auténtica red de ermitas, parroquias y comunidades para que la diócesis funcione como una verdadera "familia de familias", un modelo de Iglesia sinodal que acoja y envíe a sus miembros sin importar su procedencia
(Ascen Lardiés, diócesis de Barbastro-Monzón).- El obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, Mons. Ángel Pérez Pueyo, celebró, este 7 de julio, la misa de acción de gracias con motivo del 51.º aniversario de la apertura al culto del nuevo templo de Torreciudad. La eucaristía fue concelebrada por los sacerdotes José Mairal y Ángel Lasheras.
Durante su homilía, el prelado destacó que «la gratitud es una de las formas más bellas de la fe» y agradeció la labor de tantos sacerdotes y seglares que han servido en el templo durante estas más de cinco décadas, haciendo mención especial a los frutos espirituales en forma de confesiones, conversiones, vocaciones y familias reconciliadas.
En sus palabras, don Ángel recordó con emoción la historia de José y Dolores, los padres de san Josemaría Escrivá de Balaguer, quienes peregrinaron a la antigua ermita de Torreciudad para confiar a la Virgen la curación de su hijo gravemente enfermo. El obispo subrayó que de ese humilde gesto nació la «semilla de esta extraordinaria historia de fe» que hoy representa el actual complejo arquitectónico.
Asimismo, ensalzó el arraigo de la diócesis aragonesa con la Virgen María, una tierra que cuenta con una tradición mariana de más de mil años y más de 135 advocaciones locales. «No tenemos ciento treinta y cinco madres. Tenemos una sola», matizó, utilizando la metáfora del «fondo de armario» de una madre para explicar cómo cada pueblo ha vestido a la Madre con el traje de su propia historia.
Un sueño de futuro: de destino a punto de partida
El obispo de Barbastro-Monzón instó a los fieles a no considerar Torreciudad como una meta final, sino como el motor de un proyecto evangelizador más amplio: «Quizá durante demasiado tiempo hemos hablado de este lugar como destino, como lugar geográfico. Yo sueño con algo mucho más grande. Sueño en Torreciudad como punto de partida, donde el camino sea el gran proyecto evangelizador mariano para toda la diócesis».
De este modo, abogó por crear una auténtica red de ermitas, parroquias y comunidades para que la diócesis funcione como una verdadera «familia de familias», un modelo de Iglesia sinodal que acoja y envíe a sus miembros sin importar su procedencia.
La celebración concluyó con una sentida oración ante la imagen de la Virgen de Torreciudad, a la que el obispo diocesano ha encomendado los frutos pastorales, las familias, los enfermos y el futuro de la comunidad diocesana.
A continuación, el obispo y los sacerdotes compartieron mesa y mantel en un restaurante de la zona, encuentro gozoso en el que don Ángel pudo saludar a uno de los presbíteros que se incorpora ahora a Torreciudad y que ese día celebraba su ordenación diaconal. El feliz recuerdo y las anécdotas animaron la sobremesa.