Piero Pioppo: "Debemos esforzarnos por encontrar acuerdos que, garantizando la justicia, resuelvan las controversias"
El Nuncio Apostólico pronuncia la lección magistral en la Solemne Apertura del Año Judicial Eclesiástico en Valencia poniendo el énfasis en la resolución amistosa de diferencias
(Archivalencia).- El Excmo. y Rvdmo. Nuncio Apostólico en España, Mons. Piero Pioppo, ha afirmado hoy que «debemos esforzarnos por encontrar acuerdos que, garantizando la justicia, resuelvan las controversias mediante la mediación y la conciliación. También en nuestros tiempos, los conflictos, las disputas parecen haber aumentado, no sólo entre países sino en las personas. Y no se puede estar en auténtica comunión con Dios si no se está dispuesto a superar la ‘Ley del Talión’, que libera entonces de la lógica retributiva de responder a una ofensa con otra y dispone al cristiano a una actitud de benevolencia hacia los demás.
Como dijo León XIV « la paz comienza en cada uno de nosotros, en la forma en la que miramos a los demás». Eso también debería conducir a un cambio en la manera de abordar positivamente cualquier desacuerdo, recurriendo al diálogo para comprender las necesidades de todos y buscando conciliar los diferentes intereses con un acuerdo que tienda a restablecer relaciones de solidaridad, confianza y, al fin, de verdadera paz». Así se ha pronunciado hoy, viernes, en la lección magistral en el Solemne acto de Apertura del Año Judicial en su XXV Aniversario, en la Archidiócesis de Valencia.
El Nuncio destaca el SAMIC valenciano, el Servicio de mediación canónica y conciliación familiar como referente internacional
Mons. Piero Pioppo ha señalado, respecto de su papel como Nuncio, que «la presencia servidora y las palabras del Nuncio Apostólico no quieren ser otra cosa sino y humildemente aportadores de la presencia, de la palabra, de la bendición del Santo Padre en su solicitud por todas las iglesias. Mi exposición quiere también ser un homenaje y un aliento para la vitalidad pastoral de los tribunales de la provincia y de este tribunal eclesiástico metropolitano, que durante un buen número de años ha iniciado entre otras cosas y mantiene vivo el SAMIC, el servicio de acompañamiento y mediación canónica, que está al servicio no solo de la Iglesia archidiocesana, sino ahora también de bastantes Iglesias locales españolas y europeas, en la protección, cuidado, acompañamiento a matrimonios en situación de graves crisis y familias rotas».
Así, “el modelo conciliador o consensual busca el diálogo entre las partes para llegar a un acuerdo que resuelva sus diferentes necesidades. Y éste, según una lógica acogedora, hace que ambas partes así quedan satisfechas”, ha señalado.
“Eso también debería conducir a un cambio en la manera de abordar positivamente cualquier desacuerdo, recurriendo al diálogo para comprender las necesidades de todos y buscando conciliar los diferentes intereses con un acuerdo que tienda a restablecer relaciones de solidaridad, confianza y, al fin, de verdadera paz”.
Esta enseñanza evangélica orientada a la reconciliación “se incorporó a la doctrina y a la práctica de las comunidades cristianas desde sus inicios. Ya en las cartas apostólicas encontramos la primera evidencia del uso, del método dialógico de la corrección fraterna, para estructurar los procedimientos de amonestación, de reprimienda a los fieles responsables de algún comportamiento indebido. Pero, más aún, y desde una perspectiva más amplia, queda de manifiesto como el precepto de la caridad y la benevolencia mutua se afirman como un estilo de vida propio de todos los seguidores de Cristo, lo que exige un comportamiento coherente al abordar posibles desacuerdos con otros miembros de la comunidad”.
"Los obispos tenemos que ser un modelo de paz"
También el Nuncio ha destacado la responsabilidad de los obispos como líderes de las comunidades en la promoción de relaciones de comunión. «En primer lugar, los obispos, nosotros, tenemos que ser un modelo de paz gobernando al pueblo de Dios con mansedumbre y paciencia y cultivando la armonía, incluso en las relaciones jerárquicas. Además, los obispos deben advertir a los fieles que no choquen con otros hermanos y que hagan todo lo posible por reconciliar a quienes están en conflicto.
«Por eso, que la mediación es un instrumento útil en la prevención de controversias, en la reconciliación entre fieles e instituciones e incluso una vez iniciado el proceso para buscar soluciones ventajosas y menos divisivas que en el juicio formal», ha señalado. «La legislación actual también requiere integración y mejora a fin de que el método de conciliación sea plenamente aplicable y eficaz en las relaciones eclesiales. Es muy justo decir que debemos esforzarnos todos para favorecer la conciliación y perfeccionar siempre y más aún, estos instrumentos necesarios para lograrla, recordando que es bienaventurado el que trabaja por la paz».
Y finalmente, “si los desacuerdos no pueden resolverse por consenso, los obispos tienen la tarea de arbitrar las disputas e identificar con autoridad una solución, que resuelva los diversos problemas y permita la reincorporación a la comunidad de los culpables tras un proceso, por supuesto, penitencial”.
“El propósito principal que tiene el obispo, de acuerdo con los preceptos evangélicos, es buscar siempre la resolución de los conflictos dentro de la comunidad, procurando resolver las disputas entre individuos y fomentando la conversión y la reincorporación a la comunión, también de los culpables de delitos”.
“El fallo final no se limita a establecer el bien y el mal según la ley, sino que, al determinar las responsabilidades de quienes han transgredido u ofendido los intereses de otro, también vela por el bien de cada individuo, con un espíritu de caridad, misericordia, promoviendo un camino de arrepentimiento y conversión que puede conducir a la sanación de las heridas y a la plena reintegración del culpable o de la culpable a la comunidad”.
Y si las partes no logran alcanzar por sí mismas una solución de mutuo consenso, pueden y deben recibir ayuda para encontrar una solución conciliatoria mediante la actuación de terceros o la intervención del propio obispo. Incluso en los casos en que se recurra a la vía contenciosa, la actuación del obispo durante el proceso debe siempre tener como objetivo fomentar la reconciliación entre las partes”.
"Justicia atenta al bien común"
El Nuncio ha concluido afirmando “una vez más con convicción que el método conciliatorio propugnado por Jesús en el Evangelio corresponde a una justicia que sea atenta al bien común”.
En consonancia con esta enseñanza, “la Iglesia a lo largo de los siglos ha valorado siempre este método conciliatorio como una herramienta esencial para armonizar las relaciones. Es muy justo decir que debemos esforzarnos todos para favorecer la conciliación y perfeccionar siempre y más aún estos instrumentos necesarios para lograrla, recordando que y siempre cito a nuestro Señor, es bienaventurado el que trabaja por la paz”.
Al acto han asistido numerosas autoridades de entidades e instituciones valencianas: la Consellera de Justicia, Interior y Administración Pública, Nuria Martínez; el Presidente del TSJ, Manuel José Baeza Díaz Portalés; miembros de la Nunciatura apostólica y el Tribunal de la Rota en Madrid, rectora de la UV, Mavi Mestre y Rector de la UCV, José M. Pagán, los Obispos de Segorbe-Castellón, Casimiro López Llorente; de Mallorca, Sebastià Taltavull, y Menorca, Gerard Villalonga, e Ibiza, Vicente Ribas; los obispos auxiliares de Valencia Arturo Javier García y Fernando Ramón, y eméritos Salvador Giménez, Agustín Cortés y Javier Salinas.
