Los Premios San Atilano distinguen a quienes protegen a las personas y cuidan los templos
La diócesis de Zamora ha celebrado esta mañana en el teatro del Seminario San Atilano, la sexta edición de los Premios San Atilano. El obispo, Fernando Valera, ha entregado los galardones al teniente coronel Héctor David Pulido García, antiguo jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Zamora, en la categoría social, y al colectivo de trabajadores y trabajadoras del programa de apertura de monumentos de la diócesis, en la categoría eclesial.
La gala ha reunido a autoridades civiles y militares, miembros del Consejo de Gobierno diocesano, representantes de asociaciones y cofradías, y medios de comunicación, en un acto de reconocimiento a dos formas de servicio que contribuyen al cuidado de las personas y del patrimonio: la seguridad y la acogida.
En su intervención, Valera ha situado el sentido de estos premios en la necesidad de reconocer y proponer ejemplos de entrega al bien común. «El bien que hacemos nos va construyendo como personas y, por supuesto, como cristianos», ha afirmado. El obispo ha señalado que los premiados representan lo mejor de la tierra y de la Iglesia zamoranas y ofrecen una referencia para toda la sociedad.
Asimismo, ha recordado la responsabilidad de la diócesis de ofrecer una palabra que aliente, transmita esperanza y dé voz a quienes no la tienen. Una palabra que, en una jornada como esta, sea también de alegría y ayude a mirar al futuro con confianza.
Al dirigirse a Héctor David Pulido, el obispo ha evocado la llegada de ambos a Zamora y el vínculo construido desde entonces con esta tierra. Ha agradecido su cercanía a la Iglesia diocesana, tanto en los momentos felices como en las situaciones difíciles, y ha destacado su manera de ejercer la responsabilidad: firme y comprensiva, leal y valiente, atenta y comprometida.
El premio social reconoce su servicio al frente de la Comandancia de Zamora desde 2020, su proximidad a la población y su atención a las necesidades de una provincia extensa y dispersa, especialmente en el medio rural.
En sus palabras de agradecimiento, Pulido ha hecho extensivo el reconocimiento a los más de 600 hombres y mujeres de la Guardia Civil que prestan servicio en la Comandancia de Zamora. También ha expresado su profundo afecto por la provincia y ha compartido el significado que ha tenido para él su participación en las celebraciones religiosas, procesiones y romerías. «Aquí yo he escuchado a Dios por primera vez, en este silencio zamorano», ha señalado, al recordar una experiencia de fe que desea conservar en su nueva etapa.
El galardón eclesial ha puesto el foco en quienes hacen posible que los templos diocesanos permanezcan abiertos y reciban a vecinos y visitantes. Su trabajo permite acercarse a un patrimonio que reúne siglos de historia, arte y devoción, y adquiere especial relevancia en las pequeñas localidades afectadas por la despoblación.
Fernando Valera ha subrayado que esta tarea tiene una dimensión profundamente pastoral, porque la amabilidad, la paciencia y la dedicación de quienes reciben a los visitantes son también el rostro de la Iglesia. «Vosotros sois los guardianes de las llaves del tiempo», ha afirmado, agradeciendo su contribución al cuidado del patrimonio y a la acogida en los templos.
Dos representantes han recogido el premio en nombre del colectivo. En su intervención, Rosy, trabajadora de la iglesia de San Ildefonso, ha extendido el agradecimiento a los compañeros que les precedieron en esta labor y ha explicado el compromiso con el que desempeñan su tarea: «En cada jornada, en cada llave que gira en la cerradura, ponemos alma y corazón». También ha recordado que su servicio une fe y cultura al mostrar los templos como espacios vivos de acogida.
La apertura del acto ha estado a cargo del vicario general, Pedro Faúndez, quien ha destacado la importancia de reconocer y agradecer lo positivo dentro y fuera de la Iglesia. Su intervención ha presentado la acogida y la seguridad como dos servicios complementarios, sostenidos por personas concretas y necesarios para la vida de la provincia. Ha señalado, además, que los premios quieren ofrecer referentes de entrega, responsabilidad y compromiso con el bien común, en sintonía con los valores del Evangelio.
La celebración ha contado también con acompañamiento musical, un dueto que ha interpretado obras de Schubert y Bach. La sexta edición de los Premios San Atilano ha concluido con un vino español en el claustro del Seminario San Atilano - Casa De la Iglesia.
