Monseñor Satué pide respeto a los derechos humanos al regular flujos migratorios
El obispo de Málaga señala que la tarea que corresponde a la Iglesia es, sobre todo, “contrarrestar ese discurso de odio que a veces criminaliza a los pobres por ser pobres” e intentar que las parroquias sean lugares de acogida
El obispo de Málaga y Melilla, José Antonio Satué, ha recordado la necesidad de que se respeten los derechos humanos en la regulación de los flujos migratorios que los gobiernos tienen “el derecho y la obligación” de realizar.
Durante su segundo viaje oficial a Melilla desde que tomó posesión de su cargo en septiembre del año pasado, el obispo de Málaga ha hecho referencia al respeto de los derechos humanos a preguntas de los periodistas sobre el nuevo pacto europeo de migración y asilo y la preocupación de las ONG sobre la vulneración que podría suponer.
Derecho a emigrar
Monseñor Satué Huerto ha señalado, además, que las personas también tienen derecho a migrar, “sobre todo cuando viven en situaciones complicadas”. “Esto es un trabajo que corresponde a las autoridades”, ha agregado el obispo que, no obstante, ha recordado que muchas organizaciones la Iglesia, junto a otras entidades, han tenido voz en ese proceso.
A su juicio, la tarea que corresponde a la Iglesia es, sobre todo, “contrarrestar ese discurso de odio que a veces criminaliza a los pobres por ser pobres” e intentar que las parroquias sean lugares de acogida, no solo para los migrantes católicos, sino también para los de otras religiones y culturas.
El obispo de Málaga y Melilla ha dicho que no ha visto en absoluto ese discurso de odio, sino preocupación, durante su visita a la ciudad autónoma, que comenzó el pasado jueves y finaliza este lunes, y ha puesto de relieve el trabajo de sensibilización y acogida que se está haciendo en las catequesis, las homilías y los colegios.
Las religiosas de la Divina Infantita
En este sentido, ha destacado el trabajo que realizan las religiosas de la Divina Infantita en Melilla con la acogida de parte de los menores extranjeros no acompañados que llegan a la ciudad, que le ofrecieron una representación de danza y que monseñor Satué ha destacado como el momento de mayor emotividad de su viaje a Melilla.
“Fue un momento muy emocionante ver cómo esos niños han encontrado allí un hogar en el que se les da cauce para que puedan expresar esa historia que a veces es muy complicada y esos traumas que llevan. Ahí hay una experiencia de amor y de atención incondicional, que es el mayor regalo que les podemos hacer y el que ellos nos hacen a nosotros”, ha apuntado.
Por otro lado, el obispo ha admitido que en la Diócesis de Málaga tienen muy poco desarrollado el diálogo con otras religiones no cristianas y ha confiado en que poco a poco vaya creciendo esa comunicación, ya que hay muchos aspectos en los que pueden colaborar.
En Melilla, donde ha señalado que la cristiana ya no es la religión mayoritaria en su población, ha aprovechado que este mes comienza el mes sagrado de Ramadán para lanzar un mensaje de hermandad.
“Aquí tienen a un hermano, un hermano en la fe que está dispuesto al diálogo y a la colaboración en aquello que sea necesario y, sobre todo, en el apoyo a las personas más necesitadas”, ha dicho monseñor Satué Huerto, que ha avanzado que realizará su próxima visita en el mes de mayo para concretar cuestiones abordadas en este viaje.
Entre ellas, la creación de una “pequeña estructura arciprestal” en Melilla, la posibilidad de crear un equipo de pastoral juvenil para todas las parroquias y la realización de alguna asamblea arciprestal en la ciudad.
