Satué: "A estas alturas, ya deberíamos entender que la presencia de la mujer en la Iglesia no perjudica a los varones, es una riqueza para todos"

Una niña, un joven, un matrimonio, una religiosa, un sacerdote, una mujer que ha sido víctima de trata o una cofrade de la provincia. cuestionan al obispo de Málaga sobre el papel de la mujer en la Iglesia, la religiosidad popular, la familia o el día a día de su prelado al cumplirse un año de su llegada a la diócesis

Visita al obispo de Málaga
Visita al obispo de Málaga

"Hemos de reconocer que nos queda mucho camino por recorrer. A mí, personalmente, me entristece cuando en determinados cultos, claustros o espacios de responsabilidad de la Iglesia compruebo que la presencia de mujeres es todavía muy escasa. A estas alturas, ya deberíamos comprender que la participación más activa de las mujeres en la vida de la Iglesia y en sus órganos de decisión no es una concesión ni un brindis a la modernidad; no perjudica a los varones, es una riqueza para todos". El obispo de Málaga, José Antonio Satué, ha concedido una entrevista al semanario de su diócesis al cumplirse su primer año como pastor.

Una entrevista original, pues no ha han elaborado periodistas, sino fieles, miembros de la Iglesia diocesana. Así, una niña, un joven, un matrimonio, una religiosa, un sacerdote, una mujer que ha sido víctima de trata o una cofrade de la provincia. cuestionan a Satué sobre el papel de la mujer en la Iglesia, la religiosidad popular, la familia o el día a día de su obispo.

Así, Satué admite cómo muchas familias, hoy, "se enfrentan a dificultades muy concretas: la vivienda, la conciliación, la educación de los hijos, la transmisión de la fe, la atención a los mayores o, sencillamente, el desgaste de las relaciones". Por eso, añade, "la Iglesia tiene que estar cerca, escuchar y acompañar", y valorar su importancia.

Sobre la vida religiosa, el obispo la ve como "un regalo precioso para la Iglesia", y pide a los consagrados "vivir el carisma con las puertas abiertas, sin encerrarse, caminando junto a las parroquias, sintiéndose parte activa de la Diócesis y abrazando su Proyecto Pastoral".

Satué, con Antonio Banderas
Satué, con Antonio Banderas | Diócesis de Málaga

Respecto a la religiosidad popular, Satué contempla su "riqueza enorme" y su capacidad de "acción evangelizadora", así como su "labor social y caritativa que muchas veces apenas se conoce", y que forma parte del día a día de la fe, que hay que vivir sin complejos. "Si nuestra fe nunca nos incomoda, no nos mueve, no nos cuestiona ni nos invita a cambiar, probablemente nos hemos fabricado un Dios a nuestra medida. La fe en Cristo siempre nos reta", apunta el obispo de Málaga, quien invita a que "la fe tiene que tocar tierra".

La fe tiene que tocar tierra. Si no nos ayuda a vivir y a comprometernos en nuestra familia, en el trabajo, con nuestros amigos y en la sociedad en la que estamos, corremos el riesgo de convertirla en algo demasiado teórico. No se trata de cambiar a Dios para adaptarlo a nuestro mundo, sino de descubrir cómo vivir el Evangelio aquí y ahora

"Si no nos ayuda a vivir y a comprometernos en nuestra familia, en el trabajo, con nuestros amigos y en la sociedad en la que estamos, corremos el riesgo de convertirla en algo demasiado teórico. No se trata de cambiar a Dios para adaptarlo a nuestro mundo, sino de descubrir cómo vivir el Evangelio aquí y ahora", recalca. Finalmente, sobre cómo vive ser obispo, Satué es franco: "Lo que más me gusta es visitar las parroquias y encontrarme con la gente. Lo que más pereza me da es el 'papeleo' que exige la gestión de la Diócesis".

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