La Secretaría del Sínodo publica pistas para la formación sacerdotal (y el papel de las mujeres tendrá especial importancia)
Se ha publicado la reflexión del Grupo de Estudio 4, coordinado por el cardenal Cobo, sobre «La revisión de la Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis en perspectiva sinodal misionera»
(Archimadrid).- En marzo de 2024, el papa Francisco, a partir de del Informe de Síntesis, aprobado al concluir la Primera Sesión de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo, indicó diez temas a ser estudiados en vista de la Segunda Sesión de la Asamblea Sinodal, realizada en octubre de 2024.
Se crearon diez Grupos de Estudio, que han realizado este trabajo a lo largo de los dos últimos años. Este 3 de marzo, la Secretaría General del Sínodo ha publicado los dos primeros informes finales. Uno de ellos recoge las reflexiones del Grupo de Estudio n. 4 sobre «La revisión de la Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis en perspectiva sinodal misionera», que fue coordinado por el arzobispo de Madrid, cardenal José Cobo.
Trabajo del Grupo de Estudio número 4
La publicación responde al deseo del Papa León XIV de hacerlos públicos para compartir con todo el Pueblo de Dios el fruto de la reflexión y el discernimiento realizados, concretando una de las características esenciales de la Iglesia sinodal: la transparencia y la rendición de cuentas (cf. DF, n. 97).
El documento elaborado por el Grupo de Estudio número 4 se divide en dos partes.
La primera es un marco eclesiológico-pastoral que identifica una serie de conversiones necesarias en la formación para el sacerdocio: relacional, moldeada por el amor recíproco; misionera, que fomenta la corresponsabilidad de todos los fieles en el anuncio del Evangelio, a partir de la variedad de dones; a la comunión, con prácticas de reconocimiento mutuo; al servicio, desde el conocimiento de los fieles, sin separarse de la comunidad; a un estilo sinodal, con un discernimiento que exprese el sensus fidei del Pueblo de Dios y escuche las aspiraciones de los pobres; de la formación, en diversos espacios y modalidades, en medio de la comunidad cristiana.
Líneas Guía
En la segunda parte se recogen las Líneas Guía, que traducen estas conversiones en pistas operativas concretas. Se parte de un proceso formativo en estrecho contacto con la vida cotidiana del Pueblo de Dios. Eso demanda, de modo previo, una experiencia real de fe y compromiso en la comunidad cristiana. Se llevará a cabo en grupos de seminaristas con un número adecuado en vista de una buena relación entre la dimensión comunitaria y el acompañamiento personal.
Se incluirá en todos los niveles de la formación a mujeres preparadas y competentes como corresponsables, incluso en el equipo formativo.
Se propone que los estudios contribuyan a la apropiación de una eclesiología del Pueblo de Dios misionero y sinodal y de la identidad presbiteral en clave relacional-comunional. Un vivir en fraternidad y trabajar sinodalmente que también debe ser asumido por los formadores. Eso lleva a incluir en todos los niveles de la formación a mujeres preparadas y competentes como corresponsables, incluso en el equipo formativo. Las mujeres tendrán especial importancia en los escrutinios previos a la concesión de las Órdenes sagradas.
El Pueblo de Dios también es llamado a contribuir en vista de un adecuado ejercicio de la corresponsabilidad diferenciada en la formación sacerdotal: familias, educadores, catequistas, quienes comparten los ambientes en los que los candidatos viven, estudian y operan. Se incide también en la sensibilidad ante el clamor de los pobres, de las periferias y del planeta, así como una fraternidad ecuménica e interreligiosa. El documento habla de facilitar una formación homilética y catequética, el conocimiento de la cultura digital como espacio para sembrar el Evangelio, y la prevención de los abusos de todo tipo.
