El otrora auxiliar de Detroit admite que la Iglesia no sabido acompañar a los homosexuales Monseñor Thomas Gumbleton califica de "insulto" la doctrina de que los gays son 'intrínsecamente desordenados'

El otrora obispo auxiliar de Detroit, Thomas Gumbleton
El otrora obispo auxiliar de Detroit, Thomas Gumbleton

La Iglesia "tiene cierta responsabilidad" por la homofobia, reconoce el prelado, de 89 años: el lenguaje de 'desorden' "crea miedo, ira y lleva a la gente a hacer juicios falsos sobre las personas LGBT"

"Si dos personas siguen a su conciencia, yo no tengo derecho a interferir", afirma sobre las relaciones de dos personas del mismo sexo

Nunca es fácil admitir que te has equivocado y decidir que quieres reparar el daño que tu error ha causado. Menos aún si eres obispo y tu error se trata de una cuestión de doctrina, y menos aún si tienes 89 años de edad. Pero eso es exactamente lo que ha hecho Thomas Gumbleton, obispo auxiliar ya jubilado de Detroit, quien ha reconocido que por su doctrina tan estricta sobre la homosexualidad la Iglesia "tiene cierta responsabilidad" por la aún existente homofobia en la sociedad.

"Mis clases de teología moral fueron muy inadecuadas en lo que se refiere a la doctrina de la homosexualidad. Nunca hubo distinción entre la homosexualidad como elección o como parte de la identidad de una persona", ha reconocido Gumbleton en una entrevista con el periódico italiano Quotidiano Nazionale. "Salí del seminario con la convicción de que [la homosexualidad] era una elección y por tanto un pecado. No estuve preparado como para acompañar a los gays y lesbianas en sus luchas", se ha sincerado el que fuera auxiliar de Detroit entre 1968 y 2006, añadiendo que "sí" ha cometido errores en su ministerio con este colectivo.

Una salida del armario inesperada

Pedir a los fieles gays y lesbianas a que renunciaran a sus relaciones con personas del mismo sexo -tal y como hizo durante gran parte de su ministerio- "obviamente no fue el consejo correcto", ha reconocido Gumbleton, recordando que el punto de inflexión para él vino cuando su propio hermano, casado y con cuatro hijos, salió del armario. Es una de las razones por las que Gumbleton siente tan profundamente el daño que provoca el lenguaje doctrinal de que la persona homosexual es "intrínsecamente desordenada".

Gumbleton cree que este lenguaje de "desorden" "cree miedo, ira y lleva a la gente a hacer juicios falsos sobre las personas LGBT". "Ningún padre debe decir jamás a un hijo que él o ella está intrinsecamente desordenada", ha alertado el prelado. "Que la Iglesia enseñe eso es un insulto hacia el padre y el hijo", ha criticado, recordando que "yo he tenido a padres que se enfadan mucho si esto siquiera se menciona, y yo no les culpo".

"La doctrina de la Iglesia aún se está desarrollando"

Pero aún hay motivos para la esperanza para los fieles LGBT. "La doctrina de la Iglesia aún se está desarrollando" en lo que se refiere a la homosexualidad, ha opinado Gumbleton, explicando que a su juicio y en cuanto a la experiencia de los LGBT de que nacen ya con esta identidad afectiva "la Iglesia debe continuar explorando la cuestión más a fondo desde un punto de vista científico".

Inspiración para este replanteamiento, ha proseguido Gumbleton, es el mismo Papa Francisco, "quien ha acogido a personas gay en su círculo de amigos". "Al hacerlo [el Papa] pregunta, '¿Quién soy yo para juzgar?'" "Si dos personas siguen a su conciencia, yo no tengo derecho a interferir", ha concluido el obispo.

Homosexualidad e iglesia
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