Obispos fugaces y otros deslumbramientos ¿Qué ha pasado en Cartagena para que el obispo renuncie a su auxiliar a los 32 meses de su nombramiento?

Sebastián Chico y José Manuel Lorca Planes
Sebastián Chico y José Manuel Lorca Planes

"Ha sido como en 'La guerra de los Rose': la situación entre ambos obispos, Lorca Planes y Sebastián Chico, era insostenible desde hacía ya un año", señalan fuentes de la diócesis murciana

"Hay un creciente runrún que sostiene que ahora no es sencillo encontrar en España candidatos al episcopado 'al estilo Francisco', que hay ternas que son devueltas y que no son pocos los que, llegada la propuesta, tuercen la cara en un 'aparte de mí ese cáliz'"

"En la actual fase sinodal diocesana, ¿no habría que preguntar también a los fieles qué piensan sobre la forma en la que se nombra a quienes van a ser sus pastores?"

Conocida la noticia del nombramiento del nuevo obispo de Jaén, Sebastián Chico, no he podido evitar acordarme una vez más del bueno de don Alberto Iniesta, cuyas hechuras de pastor residencial no fueron nunca reconocidas o, más bien, no fueron nunca tenidas en cuenta a pesar de su valía manifiesta y le mantuvieron, sin un ay de protesta, 44 años como obispo auxiliar de Madrid, frente a los 32 meses del hasta ahora auxiliar de Cartagena.

No me consta –todo lo contrario– que los fieles de Jaén estén desesperados con su pastor, Amadeo Rodríguez Magro, un hombre bueno que llegó allí a los 70 años, cuando ya solo esperaba retirarse en Plasencia, en su tierra extremeña; ni tampoco parece haberse agotado (y más con un sínodo en ciernes) toda la tarea pastoral que llevó al obispo de Cartagena, José Manuel Lorca Planes, a pedir al Vaticano, hace algo más de tres años, un auxiliar en el que poder delegar, con el que poder compartir.

Amadeo Rodríguez
Amadeo Rodríguez

¿Cómo explicarlo en Ciudad Rodrigo?

¿Qué ha pasado entonces? ¿Qué hace que uno vea pasar los nombramientos a su lado y otros salgan disparados de sus diócesis poniendo en duda la razón por la que fueron nombrados o, lo que es peor, lo atinado de la decisión? ¿Cómo se le explica a un diocesano de Ciudad Rodrigo, que lleva clamando por un pastor más tiempo que el que el sacerdote murciano ha estado de auxiliar en su diócesis natal? ¿Qué se le cuenta a los curas de Jaén, como si entre ellos no hubiera ninguno válido, o, en este caso, a los fieles de Cartagena, diócesis que se está convirtiendo en lanzadera de pastores? Quienes, enojados, quieran traer a colación el caso de Martínez Camino deberán volver a la casilla de salida: el objeto de su nombramiento… Pero esa es otra historia, aunque peca de los mismos males.

“El notición”, como acogieron en la mañana del lunes 25 de octubre los curas de Cartagena la salida para Jaén de Sebastián Chico, era para algunos un secreto a voces desde hace varios meses, lo cual, desde el punto de vista temporal, nos lleva forzosamente a pocas semanas después de iniciado el ministerio episcopal del obispo electo de Jaén.

“Es como en la película ‘La guerra de los Rose’: la situación entre ambos obispos era insostenible ya al poco tiempo de la consagración de Sebastián y el ‘divorcio’ parecía la única salida”, señalan desde la diócesis murciana, donde añaden que el auxiliar era tratado como “un monaguillo” más que como un colaborador en el gobierno pastoral, aunque vaya usted a saber y defina usted qué entiende cada uno por “servicio”, que es lo primero a lo que dicen que se brindan los recién nombrados en las primeras palabras que salen de sus bocas tras conocer la distinción, porque eso es lo que es, se mire como se mire.

Sebastián Chico, obispo de Jaén
Sebastián Chico, obispo de Jaén

Tropezones mediáticos

¿Y qué hará ahora el obispo de Cartagena? ¿Solicitará José Manuel Lorca Planes un nuevo auxiliar para que le ayude durante los tres años que le restan hasta presentar su renuncia por edad? ¿Ya no hay tanta tarea que atender y se basta con sus vicarios? Recuperado de su enfermedad, el pastor ha estado en la picota mediática en plena pandemia, cuando se supo que, junto con otros sacerdotes fue vacunado antes del momento que, al parecer, le correspondía.

No fue el caso de Sebastián Chico, que rechazó vacunarse en aquellas circunstancias, aunque tampoco se libró de la polémica, esta vez a cuenta de haber permitido, siendo aún rector del seminario, la celebración en la capilla del edificio de una eucaristía en memoria de Franco, escandalera que originó la puesta en marcha por parte de la diócesis de un documento de adhesión al entonces recién nombrado obispo auxiliar…

¿Faltan candidatos de peso al episcopado?

Y si como en los matrimonios se acabó la sintonía entre ambos, ¿no habría que preguntarse también por el tipo de nombramientos, o mejor, de procesos de selección que se están haciendo? El desconcierto es manifiesto, y el caso Novell no ayuda, pero habla de la raíz del problema (el empecinamiento en su nombramiento), de la endeblez formativa de los últimos años en algunos seminarios españoles, de un cierto infantilismo espiritual en las últimas hornadas sacerdotales, de una generación gaseosa de curas con el síndrome de “la ideología de volver atrás”…

En Cartagena, algunos dicen que Sebastián Chico debería haber rehusado en su día el nombramiento, lo cual abunda en ese runrún que sostiene que ahora no es sencillo encontrar en España candidatos al episcopado “al estilo Francisco”, que hay ternas que son devueltas y que no son pocos tampoco los que, llegada la propuesta, tuercen la cara en un ‘aparte de mí ese cáliz’.

¿Por qué no preguntar también a los fieles?

Temas todos estos sobre los que habría que empezar a preguntar en esta fase de escucha sinodal en la que estamos embarcados. También sobre qué piensan los fieles sobre cómo deben de ser elegidos quienes serán sus pastores. Eso ayudaría a la petición que, en la reflexión previa a la apertura de este Sínodo, hizo el papa Francisco el 9 de octubre sobre la necesidad de dialogar para transformar “ciertas visiones verticalistas, distorsionadas y parciales de la Iglesia, del ministerio presbiteral, del papel de los laicos, de las responsabilidades eclesiales, de los roles de gobierno”.

Primero, Religión Digital

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