Consultamos para ADN Celam a uno de los disertantes, Ing. Emilio Inzaurraga, miembro del Dicasterio de Laicos, Familia y Vida, quien nos detalló sobre cómo se puede armar la trama sinodal en distintos estamentos eclesiales, partiendo de la “cooperación mutua, con carismas y ministerios diferentes”.

Entrevistas III Asamblea ACG: Emilio Inzaurraga

Pregunta: ¿Cómo vivir sinodalidad en la pluralidad de vocaciones y carismas en la que convivimos en la Iglesia?

Respuesta: Desde el inicio de su pontificado, el Papa Francisco ha retomado la llamada del Concilio Vaticano II a la reforma de la Iglesia, una reforma en perspectiva misionera y sinodal. Misionalidad y sinodalidad, perspectiva misionera y perspectiva sinodal deben mantenerse unidas, correlacionadas.

Todos los creyentes somos actores en la misión de la Iglesia, en expresar y vivir la Fe, y como tales somos sujetos constituyentes del “nosotros” eclesial, que es siempre plural y siempre articulado. Todos bautizados y bautizadas. Todos discípulos misioneros. Todos y todas, miembros del Pueblo de Dios.

Expresamos la sinodalidad como “caminar juntos” y esa es una imagen muy buena, pero no somos solo muchos creyentes juntos, uno al lado del otro, para hacer este camino juntos, también estamos relacionados unos con otros y juntos. Hay una interacción comunicativa multidireccional y a través de la cual, y gracias a la cual entendemos juntos más profundamente, el Evangelio, el seguimiento de Jesús, la misión de evangelizar.

P: Tratamos de poner en común nuestros dones para construir juntos la Iglesia.

R: Sí, así es. En la Iglesia cooperamos con nuestros carismas y ministerios diferentes y reconocemos la contribución de todos y de cada uno para coedificar juntos la Iglesia.

Todo esto sucede con una pluralidad de sujetos y con roles, ministerios, formas diversas de participación y de corresponsabilidad. Los que caminan juntos cooperan según la especificidad de sus propios carismas y ministerios. No elimina la diferencia de función, de ministerio y de tareas. No elimina la autoridad, pero si nos anima a revisar la forma en que entendemos y ejercemos el liderazgo, la participación, la toma de decisiones, la rendición de cuentas, la transparencia, la responsabilidad compartida, …. para el bien de todo el pueblo de Dios.

P: Venimos aprendiendo el rol central del Espíritu Santo en este proceso…

R: Y no hay que tener miedo. La Iglesia es un cuerpo inquieto, que vive en un cambio continuo y progresivo. El Espíritu Santo guía a la Iglesia hacia una conversión y una purificación continua. Tenemos que abrirnos al Espíritu Santo , forjados por el Espíritu, para discernir juntos el camino, dialogando, escuchando, intercambiando, buscando juntos para trazarlo y recorrerlo.

P: ¿Se aprende sinodalidad entre el laicado? ¿Y entre los consagrados, sacerdotes, obispos?

R: Sí, cada vez más vamos andando, asumiendo nuestra corresponsabilidad en la misión de la Iglesia y en la sociedad. Madurando como laicos, viviendo la comunión y la amistad social, fraternalmente con el pueblo, con consagrados y presbíteros, lejos del clericalismo. La sinodalidad se puede aprender, se puede “ver” intelectualmente, pero hay que animarse a vivirla y a testimoniarla. La sinodalidad debe ser el modo de vivir y actuar en la Iglesia, es una dimensión constitutiva de la Iglesia. Todos y todas estamos invitados a esta reforma.

Serán expositores en este Conversatorio

-Linda Ghisoni, teóloga italiana, subsecretaria del Dicasterio de Laicos, Familia y Vida

-Lizardo Herrera Estrada, obispo auxiliar de Cusco, secretario general del Celam

-Eva Fernández Mateo, presidenta Comisión Permanente Acción Católica General España

-Eduardo García, obispo de San Justo, asesor del Foro Internacional Acción Católica

-Emilio Inzaurraga, coordinador Foro Internacional de Acción Católica en América

Horarios:

-12:00 a 13:30 h. Argentina

-09:00 a 10:30 h. México – Guatemala

-10:00 a 11:30 h. Perú

-11:00 a 12:30 h. Colombia – Chile

-17:00 a 18:30 h. Italia – España

Inscripción no arancelada

Sinodalidad a su manera