Fue una ocasión para orar por ellas, apoyarnos y mirar con esperanza el futuro La Universidad Comillas celebra una eucaristía-funeral por los que nos dejaron durante la pandemia

Funeral por las víctimas del Covid en Comillas
Funeral por las víctimas del Covid en Comillas

La eucaristía estuvo presidida por el rector de Comillas, Julio L. Martínez, SJ, y concelebrada por numerosos sacerdotes jesuitas

Julio L. Martínez: "Hoy es un día para dejar que las heridas sanadoras de Jesús ejerzan su poder curativo y para que el sufrimiento tenga un sentido más de redentor que de destructivo"

“No importa cuán dura haya sido la situación, a ninguno lo ha abandonado el abrazo y el cuidado de Dios”

La Universidad Pontificia Comillas celebró una eucaristía-funeral por todas las personas de la comunidad universitaria y sus familiares que nos han dejado durante estos meses de pandemia. La eucaristía estuvo presidida por el rector de Comillas, Julio L. Martínez, SJ, y concelebrada por numerosos sacerdotes jesuitas.

La misa comenzó con una cita de la encíclica 'Spe salvi' del papa emérito Benedicto XVI: “Que el amor pueda llegar hasta el más allá, que sea posible un recíproco dar y recibir, en el que estamos unidos unos con otros con vínculos de afecto más allá del confín de la muerte, ha sido una convicción fundamental del cristianismo de todos los siglos y sigue siendo también hoy una experiencia consoladora" (n. 48).

El rector, apuntó: “Hoy, al celebrar esta misa en la comunidad universitaria comillense, es un día para dejar que las heridas sanadoras de Jesús ejerzan su poder curativo y para que el sufrimiento tenga un sentido más de redentor que de destructivo”.

Durante su intervención, también pidió para todos "un corazón de carne para poder agradecer la vida de nuestros seres queridos que han sucumbido a la pandemia y para que podamos confiar en el amor de Dios hacia ellos: en el amor de la misericordia de Dios”. “No importa cuán dura haya sido la situación, a ninguno lo ha abandonado el abrazo y el cuidado de Dios”, continuó.

“En la fe creemos que los difuntos han sido acogidos por Cristo, el pastor bueno, que le ha salido al camino. Entre todos, con nuestra solidaridad y con nuestra oración, colaboramos para hacer real el milagro de la paz que trae Cristo”, añadió.

Durante la celebración se guardaron todas las medidas de seguridad necesarias con un aforo máximo permitido en la Iglesia de 150 personas. La celebración también pudo ser seguida por ‘streaming’.

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