Gabino Uribarri: "Hay un Papa nuevo y por tanto hay formas nuevas y nuevos énfasis"

Decano de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia Comillas

"En España no hay diálogo de la teología más allá de los teólogos"

18 oct 2013 - 17:56

(Jesús Bastante)- Gabino Uribarri es decano de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia Comillas, que acaba de organizar las X Jornadas de Teología -con la presencia del actual prefecto para la Doctrina de la Fe- sobre un tema muy actual: "Nuevas formas de ateísmo".

En cuanto a la situación de la teología en España, Uribarri opina que "no hay diálogo de la teología más allá de los teólogos" es decir, que en nuestro país la teología no entra "en interacción con otras áreas de la cultura o del pensamiento".

Nos habla sobre el manual de Teología Dogmática que ha publicado con sus compañeros, titulado La lógica de la fe, y finaliza afirmando que tanto los teólogos como la Iglesia institucional deben hacer un esfuerzo "por tratar de presentar bien la fe, de manera que sea creíble y sostenible".

Ahora que se habla mucho del Atrio de los Gentiles en una sociedad que no cree, ¿cómo afrontáis el diálogo con esas "nuevas formas de ateísmo? ¿Es cierto que el mundo cada vez cree menos?

Bueno, el tema surgió en la Junta de Facultad y rápidamente hubo un consenso, porque ciertamente el interés de nuestra Facultad es evidentemente conocer bien los contenidos de la fe y la tradición, pero también estar en diálogo con la sociedad, con las inquietudes, con las tendencias y con la sensibilidad actual, para ver en qué medida existen imágenes falsas o deformadas de lo que es la fe. En este clima de interés por el diálogo, fue un tema que rápidamente nos pareció interesante. Y la verdad es que las jornadas han tenido muy buena respuesta a nivel de público y de gente interesada.

Cuando se habla de "crisis de la fe", se la suele achacar al desinterés creciente del mundo por la religión y/o por la Iglesia. Sin embargo, ¿no hay un fallo en la comunicación o en la forma de presentar el mensaje por parte de los pastores y de los teólogos?

Hay muchos factores. Ciertamente, por una parte hay que tratar de presentar bien la fe, de manera que sea creíble y sostenible. Pero también es cierto que en la cultura occidental, desde la Ilustración, hay un debate de fondo, una lucha y una contraposición que viene de muy atrás y que arranca desde una interpretación falsa de que si se reafirma al hombre en toda su plenitud no se puede reafirmar a Dios. Como si fueran los dos platillos de una balanza, o como si Dios fuera a aplastar al hombre. Sin embargo, desde el punto de vista cristiano se afirma al hombre y se afirma a Dios a la vez. Son dos elementos que van conjuntamente.

Entonces, hay que proponer bien la fe, pero también es cierto que en nuestra cultura hay sensibilidades que tienen un rechazo.

Estuvisteis con el arzobispo Müller, y creo que después de la conferencia mantuvo un encuentro con los estudiantes jesuitas

Yo aproveché que había aceptado venir a los Jornadas, y le invité a que prolongara un poquito su estancia. Al día siguiente estuvo visitando el campus de la Facultad de Teología que tenemos en Cantoblanco, disfrutando de la biblioteca... Luego tuvimos un encuentro con los profesores, con el claustro, que fue muy agradable y muy distendido. Él habló de las tareas de la Congregación, y nosotros le ofrecimos nuestra colaboración, y también lo entendimos como un respaldo y un apoyo a nuestra Facultad.

¿Ha cambiado o va a cambiar en algo el papel de la Congregación a raíz del nuevo pontificado y de las reformas que se avecinan?

Mi impresión es que la tarea de la Congregación sigue siendo la misma: no solamente la protección de la fe, sino también la promoción y la propuesta de la misma. Monseñor Müller insistió mucho cuando estuvo con nosotros en que ellos están al servicio del Papa y de su magisterio, y que lo que quieren es que la fe se entienda y se dé a conocer.

Personalmente pienso que lo que ha cambiado no es la Congregación, sino el estilo. Porque hay un Papa nuevo y por tanto hay formas nuevas y nuevos énfasis.

Eres teólogo y jesuita. Hemos pasado de un Papa teólogo (Benedicto XVI) a un Papa jesuita (Francisco). ¿Se nota que los puntos fuertes del pontificado de Bergoglio son más pastorales que teológicos? ¿Qué supone para la Compañía que por primera vez en la historia el Papa sea jesuita?

Bueno, con Benedicto XVI nos hemos sentido muy cómodos, y ahora nos sentimos muy cómodos y muy contentos con el Papa Francisco. Ciertamente Benedicto XVI, en sus homilías, en sus escritos y en sus discursos, mostraba una gran profundidad y una gran elaboración del pensamiento. La sintonía con él era muy fácil por ese camino.

Con este Papa también es muy fácil, aunque de forma distinta, porque toca fibras humanas y fibras evangélicas con mucho tino, con mucha frescura y espontaneidad.

Que sea un jesuita fue una sorpresa, yo no lo tenía en las quinielas. Lo que yo noto que se percibe desde la Compañía es una afinidad que nos permite detectar fácilmente algunas claves de fondo. Por ejemplo, cuando habla del discernimiento, o cuando en su pensamiento se traslucen ejercicios como la meditación de las banderas.

¿Qué es la meditación de las banderas?

Es una meditación que plantea San Ignacio en la parte más central de los ejercicios, y que consiste en imaginarse el mundo como un escenario en el que luchan el bien y el mal. Consiste en discernir en qué bandera te apuntas, por dónde te decantas, y qué armas escoges (la pobreza y la humildad de Cristo, o el orgullo y la vanagloria de Lucifer). Este escenario está muy en la base del modo de pensar y de actuar del Papa Francisco.

Como lo de utilizar siempre tres palabras para resumir el mensaje, o recalcar una para que quede claro el contenido... que son técnicas pedagógicas ignacianas. San Ignacio en sus ejercicios ponía tres puntos.

¿Es un Papa al que "el vulgo" entiende mejor que a Ratzinger?

Sí. En Roma ya se ha notado que hay mucha más afluencia de peregrinos, y mucha más expectación ante todo lo que hace y todo lo que dice, y que ha creado un clima mucho más amigable para mucha gente (aunque también tiene sus enemigos). Pero en general ha creado un clima mucho más favorable para la fe católica, que curiosamente era una de las cosas que estaba en el proyecto de Benedicto XVI.

Cuando él presentó la renuncia, me pidieron una colaboración que titulé "La amabilidad de una fe inteligente". Ahora el Papa Francisco no hace tanto hincapié en una fe inteligente, sino en una fe misericordiosa. Pero este punto de mostrar la amabilidad y la bondad de la fe, creo que es común a los dos papas.

La Congregación para la Doctrina de la Fe tiene dos misiones, como comentabas antes: la preservación de la sagrada doctrina y la exposición de la fe. ¿Este clima más amable del que hablabas puede afectar también al trabajo teológico? ¿Puede revertirse el déficit de creatividad que apuntabas en el panorama de la teología?

Bueno, eso tiene que ver con periodos y coyunturas históricas. Hubo un periodo de una enorme creatividad antes del Concilio Vaticano II y después de él. Pero que la teología esté en continua ebullición me parece difícil. El tema no es que haya control, sino dedicación.

La gente que estamos en teología estamos muy sobrecargados de cosas, con muchos trabajos, muchos puestos... Por eso me parece que el problema es básicamente de dedicación.

Nosotros ahora hemos sacado un libro conjunto del departamento, en el que presentamos las asignaturas que da el Departamento de Teología Dogmática Fundamental. Es decir, básicamente lo que tiene que ver con el credo.

Es una visión de conjunto, creo que bien enhebrada, de la teología.

Se llama "La lógica de la fe". ¿Por qué habéis elegido ese título para vuestro manual de teología dogmática?

Ese nombre se eligió porque lo que nosotros tratamos de presentar en este libro es sobre todo la coherencia entre los distintos aspectos de la teología. Hemos hecho un esfuerzo grande para no hacer simplemente un pastiche de lo que dicen los distintos profesores, sino darle coherencia y ligazón a los distintos aspectos, de tal manera que se descubra la lógica interna que enhebra la relación del hombre con Dios, Cristo, la Iglesia, los sacramentos...

Es básicamente lo que nosotros enseñamos a los alumnos (evidentemente resumido), y es un libro muy en la línea del Concilio Vaticano II y en diálogo con la teología actual. El objetivo es presentarle la fe a alguien que vive en nuestra sociedad, con los problemas del mundo actual etc., para que tenga un fundamento sólido desde el que entender los contenidos de la fe.

¿Es duro para los teólogos que en ciertos casos su forma de entender la teología genere conflicto, hasta el punto de que se hable de determinados teólogos que deberían ser "rehabilitados"?

Cuando hay conflictos es desagradable. Pero el problema de la Teología de la Liberación no fueron tanto esa serie de intervenciones en contra, sino un problema de dedicación, al igual que nos pasa en España. La mayoría de la gente que conozco que está haciendo teología en América Latina se lo toma como un trabajo a tiempo parcial. Y así es muy difícil hacer algo que sea realmente significativo o publicar una obra de referencia.

¿Hay algo de la Teología de la Liberación en Bergoglio, o bebe de otras fuentes?

Bueno, en alguno de sus escritos o en el Documento de Aparecida (que a él le gusta mucho), hay un aire del pueblo, un elemento popular cercano a la Teología de la Liberación. Pero determinar sus fuentes es muy difícil de saber, porque él no cita mucho. Se sabe que le encantan algunos escritos de Pablo VI, y evidentemente San Ignacio está presente entre sus autores de referencia. Pero no sabría decir cuál es su libro de cabecera.

¿Cuál es el estado de la teología en España?

Creo que hay un exceso de centros (entre escuelas teológicas, seminarios, centros de estudio, facultades... hay del orden de 100 o más). Y esto significa que no hay alumnos suficientes para tantos centros, ni profesores suficientemente bien preparados. Creo que hay gente muy capaz y con muchas ganas, pero sigo detectando falta de dedicación entre los colegas. No es que los españoles tengamos peor base ni que seamos más torpes o más perezosos, pero cuando sales a otros ambientes te das cuenta de que hay un problema de dedicación.

¿Y qué supondría par la Iglesia española que hubiera más personas dedicadas con cierta exclusividad al debate, al estudio y al encuentro teológico?

Supondría aumentar el nivel y la calidad de las publicaciones. Que las publicaciones tuvieran mayor envergadura y mayor impacto, para que pudieran ser referencia fuera de nuestras fronteras.

Otra cosa que en España cuesta es lo que nosotros hemos intentado con las Jornadas: un diálogo de la teología más allá de los teólogos, es decir, en interacción con otras áreas de la cultura o del pensamiento. En países como Francia o Alemania esto es más fácil y más fluido, hay más interés por la teología fuera del ámbito teológico, más foros, más espacios, más superficies de contacto. Mientras que en España esto es prácticamente inexistente.

En otros países hay una presencia de la teología o de la discusión filosófico-teológica en la prensa seria, en suplementos culturales, etc. Pero aquí no.

¿Cuántos alumnos tenéis en la Facultad de Teología?

En total hay unas 600 personas al año que tienen contacto con la facultad. Nos mantenemos, subiendo ligeramente. En enseñanza reglada (es decir, alumnos que van a acabar su ciclo con un título oficial) tenemos unos 230, y en el doctorado otros 60. Solemos tener unas 8 defensas de tesis cada año.

En cuanto al claustro, es muy renovado, formado por profesores jóvenes que ganan un buen sueldo (lo mismo que los profesores de las otras carreras). Lo que pretendemos es que dediquen el tiempo suficiente para poder dar una buena enseñanza y que haya también publicaciones.

Estamos apostando por eso. De hecho, en los últimos años hemos publicado 45 libros, que salen también en formato e-book.

¿Dónde se pueden conseguir vuestros libros?

Se distribuyen a través de las librerías, y también pueden encontrarse en la página web www.upcomillas.es

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