El vicerrector de la UCV, responsable del proyecto "Economía, Persona y Comunión" José Manuel Pagán: "Ayudar a los demás es hacer comunión"
(Jesús Bastante).- José Manuel Pagán es uno de los vicerrectores de la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir, que ha emprendido un proyecto llamado "Proyecto Persona, Economía y Comunión", orientado a la inserción laboral de los parados de larga duración con títulos formativos y con familia económicamente dependiente.
¿En tan importante para una universidad la formación en valores como la formación orientada a la inserción en el mercado laboral?
Hará dos años aproximadamente que surgió este vicerrectorado, buscando precisamente potenciar la formación (que es lo fundamental y lo que da sentido a la universidad), pero es importante que completemos esa formación académica con una serie de herramientas que mejoren la futura inserción laboral de nuestros alumnos. Es fundamental que desde el principio tengan un contacto directo con las empresas (también hospitales, colegios, despachos...), y por eso nos hemos preocupado también de incorporar en todos los grados prácticas obligatorias, de tal forma que acerquemos la realidad profesional y empresarial al alumnado.
¿Hay que tener en cuenta también que el futuro trabajo sea una cuestión vocacional, o es mucho pedir en época de crisis?
Sin duda es necesario encontrar un lugar donde sientas que puedes desarrollarte, y puede pasar que las prácticas sirvan, en algún caso, para que el alumno se dé cuenta de que aquello que imaginaba que era su carrera no se corresponde con la realidad. Pero estos son los menos. Los más son aquellos que a través de las prácticas redimensionan nuevamente la titulación, empiezan a ver sentido a las clases y a la formación que han recibido, e incluso matizan el destino que quieren buscar dentro de su campo. El tema de las prácticas es enriquecedor desde distintos puntos de vista. Pero no debemos quedarnos sólo ahí, hay otra formación complementaria fundamental, como los idiomas, las nuevas tecnologías...
Esto ni siquiera es ya un valor añadido, es algo con lo que nuestros alumnos tienen que contar ya de salida. Pero también es verdad que la empleabilidad no consiste sólo en hablar de idiomas y de nuevas tecnologías. Nosotros, como universidad católica, estamos comprometidos con una formación en valores que al final redunda también en la empleabilidad. Porque, como empresario, tú quieres al fin y al cabo alguien que sea responsable, audaz, constante... La cultura del esfuerzo es fundamental.
Nuestro lema es "más formación, más empleo". Y la formación puede ser en valores o formación práctica. Ambas redundan en mayores posibilidades, incluso en contextos de crisis como el actual. Cuanto mayor sea tu formación a todos los niveles, mayor es la capacidad que vas a tener de encontrar un trabajo, y un trabajo de mejor calidad.
¿En qué consiste vuestro proyecto "Economía y Comunión"?
La denominación exacta es "Proyecto Persona, Economía y Comunión". Hoy hará un año (en la festividad del Corpus) que Don Carlos Osoro nos presentó a la sociedad como una respuesta a la situación que estamos viviendo.
El proyecto responde de alguna forma a inquietudes que teníamos dentro del propio vicerrectorado y de manera personal algunos de sus miembros, que nos preguntábamos cómo podíamos ayudar nosotros como universidad en este contexto de crisis.
Entonces nos planteamos qué es lo característico de la Universidad, y qué servicios estamos dando a nuestros alumnos que podríamos ofrecer a personas desempleadas. Nos estábamos planteando temas de formación precisamente para mejorar esa inserción laboral, o temas de orientación o mentorización. Finalmente el proyecto se ha dividido en varias fases: lo primero es una entrevista personal con el servicio de orientación de la Universidad; a partir de ahí hay una formación en idiomas, en nuevas tecnologías, en capacidades básicas como elaborar una carta de presentación o un currículum vitae o preparar una entrevista (porque las personas muchas veces necesitan un reciclaje de esta formación, si la tienen). Luego hay una parte que está más pensada como orientación profesional (de manos de empresarios y profesionales conocedores de la situación del mercado en este momento), que lo que hacen es tutorizar a las personas que lo soliciten.
Y todo esto lo trabajamos de forma personal y como voluntarios.
¿Cómo se traslada esto a la calle?
Desde el primer momento quisimos dejar claro que no podemos garantizar que las personas que pasen por el proyecto vayan a encontrar empleo, pero lo cierto es que muchos de los que comenzaron este proceso desempleados están ahora contratados. Estamos hablando de personas que llevan más de un año desempleadas, que sienten que en las entrevistas ni les miran.
¿Son los parados de larga duración los que están en la situación más complicada de todas?
Claro. La situación de llevar un año desempleado es muy dura, y lo que nosotros buscamos es recuperar de alguna manera la confianza de ese desempleado, darle herramientas, trasladarle la idea de que tenemos confianza plena en sus capacidades, y en que puede desarrollarlas... Como era una acción de la universidad, pensamos que era importante centrarnos en los parados de larga duración titulados, y además con cargas familiares. Cuando hay familia detrás, la lucha es doble.
Cuando estás en esa situación, necesitas salir de la dinámica en la que entras. Y aquí se encuentran, de primeras, con una formación, con un tutor que le hace un seguimiento... Tenemos otra iniciativa que se llama "Jueves para el empleo". Todos los jueves hay una conferencia de profesores, profesionales y empresarios, a tratar temas que guardan relación con el empleo. Todo esto, al fin y al cabo, es una forma de romper con la inercia, de darte cuenta que puedes salir de esa situación. Y nosotros hemos querido poner todo el saber de la Universidad al servicio de estas personas.
¿Cuántas personas han pasado aproximadamente este año por el proyecto?
Muchas. Entrevistadas fueron unas 500, pero de esas personas había algunos que no cumplían las condiciones, y que finalmente no entraron al proyecto. Quisimos ser bastante rigurosos con esos requisitos. Entraron al proyecto 112 aproximadamente. Todos han pasado por el servicio de orientación inicial, y a partir de ahí se les ha ido derivando en función de sus necesidades: algunos a formación (en temas de contenido, de redacción...), otros pasaron directamente al proceso de mentorización con el tutor que se les ha adjudicado, y que les ha ido haciendo un seguimiento. Los resultados son satisfactorios.
Creo que muchas veces nos fijamos demasiado en el desempleado, que es verdad que es el protagonista, pero este proyecto también ha ayudado mucho a quienes han ayudado directa o indirectamente. Muchos de los mentores están muya agradecidos por haber podido participar en el proyecto con su experiencia y sus conocimientos. Es como lo que decimos de que el que pierde su vida la encuentra. Eso es la comunión precisamente. Y a veces hace falta que se te plantee un proyecto así para darte cuenta de que quieres dar el paso de ayudar a los demás. Que no siempre tiene que ser una ayuda económica, puedes poner tu bagaje personal y profesional al servicio de la gente que en este momento lo necesita.