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Cumplir un deseo a un niño con una enfermedad grave deja una huella emocional que perdura más de una década

Un estudio de la profesora de la Facultad de Psicología de la UPSA Beatriz Palacios Vicario, impulsado por la Fundación Pequeño Deseo, confirma que el 100 % de los participantes recuerda diez años después el deseo cumplido como un momento significativo de su vida

Fundación Pequeño Deseo. Foto de grupo

(UPSA).- Un estudio de la profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) Beatriz Palacios Vicario, impulsado por la Fundación Pequeño Deseo, confirma queel 100 % de los participantes recuerda diez años después el deseo cumplido como un momento significativo de su vida, asociado a emociones como la ilusión, la gratitud y la esperanza.

Cumplir un deseo a un niño con una enfermedad grave trasciende el momento en el que se hace realidad y puede convertirse en un recuerdo con un significado emocional duradero. Así lo confirma el segundo estudio sobre el impacto del cumplimiento de deseos, impulsado por la Fundación Pequeño Deseo y realizado con la colaboración de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA), que analiza cómo permanece esta experiencia en la memoria diez años después.

La investigación, de carácter cualitativo, incorpora una perspectiva longitudinal centrada en la memoria emocional y en el significado que el deseo conserva con el paso del tiempo. Para ello, recoge los testimonios de ocho participantes del estudio inicial —hoy adolescentes o adultos jóvenes—, así como de sus familiares y facultativos. El 100 % de los participantes recuerda el deseo cumplido diez años después como un momento significativo de su vida, integrado en su historia personal y asociado a emociones positivas.

Investigacion de la UPSA impulsada por la Fundación Pequeño Deseo

Enfermedades crónicas

Este resultado da continuidad a las conclusiones del primer estudio, realizado en 2012 con 100 niños con enfermedades crónicas o de mal pronóstico junto al Colegio Oficial de la Psicología de Madrid y la Universidad Complutense de Madrid. Aquella investigación ya constató que el 97 % de los niños afirmaba que la experiencia le servía para animarse en los momentos más difíciles y que el 81 % consideraba que había aumentado su espíritu de lucha después de cumplir su deseo. Según aquel estudio, los efectos positivos podían mantenerse hasta nueve meses.

La ilusión, la gratitud y el recuerdo positivo permanecen con el paso de los años, mientras que el deseo puede actuar como un apoyo emocional en un contexto hospitalario marcado por el dolor y la incertidumbre

El nuevo análisis muestra que la experiencia adquiere una dimensión que va más allá de ese periodo inmediato. La ilusión, la gratitud y el recuerdo positivo permanecen con el paso de los años, mientras que el deseo puede actuar como un apoyo emocional en un contexto hospitalario marcado por el dolor y la incertidumbre. Además, el impacto alcanza al entorno del niño: familiares, profesionales sanitarios y otras personas implicadas en la realización del deseo también experimentan un efecto emocional positivo.

La profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad Pontificia de Salamanca y autora del estudio, Beatriz Palacios Vicario, destaca el valor de analizar esta experiencia desde una perspectiva temporal: «Si tuviera que resumir este estudio en una frase, diría que confirma que cumplir un deseo no es una intervención puntual. Genera un recuerdo tan claro que, diez años después, sigue presente no solo en los detalles, sino en los sentimientos: sobre todo en la gratitud hacia quienes lo hicieron posible». La investigación recoge asimismo casos en los que esa gratitud se ha traducido en una forma más positiva de ver el mundo y de relacionarse con él en la vida adulta.

Para Javier Urra, doctor en Psicología y Ciencias de la Salud, miembro de la Academia de Psicología de España y patrono de la Fundación Pequeño Deseo, los resultados muestran que el efecto del deseo se extiende mucho más allá del día en que se cumple. «El deseo genera un eco emocional que permanece en el tiempo y se integra en la psicohistoria del niño como un recuerdo de ilusión, gratitud y esperanza», explica. El estudio señala además que, en contextos hospitalarios especialmente duros, el deseo constituye un apoyo emocional complementario al tratamiento médico.

Testimonios

Uno de los testimonios recogidos es el de Alberto Palacios, que tenía 14 años cuando la Fundación Pequeño Deseo hizo realidad su deseo de pasar una jornada con dos periodistas deportivos. Diez años después, continúa recordando aquella experiencia y es el único participante que ha formado parte de los dos estudios. Su historia está estrechamente vinculada a aquel deseo: manifestó entonces su intención de ser periodista deportivo, estudió Periodismo y posteriormente comenzó a trabajar en la Cadena COPE junto a Manolo Lama.

Fundación Pequeño Deseo

Desde su creación hace más de 25 años, la Fundación Pequeño Deseo ha hecho realidad 8.000 deseos de niños y adolescentes con graves enfermedades en España. La mayoría están vinculados a experiencias vitales —como conocer a alguien especial, viajar o compartir un momento con la familia— y no a objetos materiales. La organización considera que la investigación académica forma parte de su compromiso con la evaluación del impacto de su misión.

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