La economía andaluza mantendrá su crecimiento, aunque con desaceleración para 2026 y 2027
40º Informe Loyola Economic Outlook
Andalucía registró en 2025 un crecimiento del PIB real del 3,2%, cuatro décimas por encima de la media nacional, y se espera que, para 2026 y 2027, se sitúe en el 2,2% y el 1,8%, respectivamente
El 40º Informe Loyola Economic Outlook (LEO) revisa a la baja las previsiones económicas para el año 2026 y 2027 en Andalucía. El año 2025 cerró con una evolución económica muy favorable, registrando un crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) de Andalucía en un 3,2%, cuatro décimas por encima de la media nacional (2,8%), y el empleo alcanzó su máximo histórico. Sin embargo, para 2026 y 2027 se proyecta una desaceleración más acusada que en el escenario anterior, con un PIB del 2,2% y del 1,8%, respectivamente.
Esta situación responde a la pérdida de dinamismo del consumo privado y de la formación bruta de capital, y a un entorno exterior deteriorado: los aranceles estadounidenses y la incertidumbre comercial lastran el comercio y la inversión, lo que afecta a las ventas andaluzas dentro y fuera de España.
El informe, elaborado por investigadores del Departamento de Economía de la Universidad Loyola, analiza la coyuntura internacional, nacional y regional. Según María del Carmen Delgado, directora del Departamento de Economía de la Universidad Loyola y directora ejecutiva del informe, “las previsiones dibujan un escenario de crecimiento, pero claramente desacelerado, ahora con una inflación que se aleja temporalmente del objetivo del 2% por factores externos. La sostenibilidad de la expansión dependerá críticamente del contexto geopolítico, de la evolución de los aranceles y del precio de la energía, y de la capacidad regional para diversificar su base productiva, impulsar la innovación industrial y corregir los desequilibrios laborales”.
Del crecimiento histórico a la desaceleración en Andalucía y España
El informe presenta unas previsiones económicas para España y Andalucía marcadas por un crecimiento sólido, aunque en desaceleración, y por un repunte temporal de la inflación debido a factores externos.
Para España, el PIB creció un 0,6% en el primer trimestre de 2026, frente al estancamiento de la Eurozona. Las proyecciones apuntan a un crecimiento del 2,1% en 2026 y del 1,8% en 2027, impulsado principalmente por la demanda nacional.
La formación bruta de capital sería el componente más dinámico, con un avance del 3,9% en 2026, seguida del consumo de los hogares, que crecería un 2,5%. No obstante, ambos factores se moderan respecto a 2025 por el efecto base, la menor confianza de los consumidores y un entorno económico más incierto.
Las exportaciones crecerían un 2,2%, por debajo de las importaciones, mientras que el empleo seguiría mejorando, con una tasa de paro del 9,8% en 2026 y del 9,5% en 2027. El IPC repuntaría hasta el 3,2% por las tensiones energéticas y geopolíticas.
En Andalucía, el mercado laboral mantiene una evolución favorable. En 2025 se alcanzó un máximo histórico de ocupación, con 103.400 empleos creados de media anual, 3.565,6 miles de ocupados y una tasa de paro del 15,2%, la más baja desde 2008. Para 2026 y 2027 se prevé que el empleo siga creciendo, un 2,3% y un 1,7%, respectivamente, apoyado en los servicios, el turismo y la construcción. La tasa de paro continuaría descendiendo hasta el 14,4% en 2026 y el 13,9% en 2027, aunque persisten retos estructurales como la temporalidad y las brechas provinciales.
También destaca la fortaleza exterior, con exportaciones de 40.433 millones de euros en 2025 y superávit comercial. El IPC cerró 2025 en 2,7% y repuntaría al 3,2% en 2026 por el encarecimiento energético, los aranceles y las tensiones geopolíticas, antes de moderarse al 2,6% en 2027.
Evolución económica a través de los principales indicadores
Los indicadores recientes muestran una evolución desigual de la actividad económica en España y Andalucía, con señales de resistencia, pero también de moderación.
El PMI manufacturero español volvió a terreno expansivo en abril de 2026, al situarse en 51,7 puntos, su nivel más alto desde noviembre de 2025. Esta mejora contrasta con la contracción registrada en marzo y se explica por la recuperación de la producción y de los nuevos pedidos. Parte de ese avance responde a compras adelantadas por parte de las empresas, ante la escasez de productos y las interrupciones en las cadenas de suministro provocadas por el conflicto en Oriente Medio.
En cambio, el sector servicios mostró mayor debilidad. En abril, el PMI cayó a 47,9 puntos, entrando en contracción por primera vez desde agosto de 2023, aunque en mayo repuntó ligeramente hasta los 50,1 puntos gracias a una mejora de los pedidos y de la contratación. La eurozona, sin embargo, continúa en contracción, afectada especialmente por Alemania y Francia.
Otros indicadores de actividad, como el consumo aparente de cemento y la matriculación de vehículos, mantienen una evolución positiva en España y Andalucía, aunque con menor ritmo en abril.
En el sector exterior, España presenta saldo comercial negativo, mientras Andalucía mantiene superávit. El turismo también mejora, con más pernoctaciones en abril de 2026 que en 2025, favorecidas por la Semana Santa. El mercado laboral continúa mostrando fortaleza: la afiliación supera los niveles del año anterior, aunque algunos cambios sectoriales responden a efectos estadísticos derivados de la nueva clasificación CNAE-2025.
Perspectivas globales ante el repunte de la incertidumbre geopolítica
La economía internacional inició 2026 con un dinamismo sólido, apoyada en la inversión tecnológica, unas condiciones financieras acomodaticias y el respaldo de las políticas fiscales y monetarias, pero las perspectivas se han deteriorado por el nuevo conflicto en Oriente Medio.
La guerra entre Irán, Israel y EE. UU. ha generado interrupciones en el tráfico marítimo, daños en infraestructuras energéticas y un fuerte encarecimiento de la energía, los fertilizantes y otros insumos críticos. Bajo un escenario de conflicto limitado, se prevé que el crecimiento mundial se modere hasta el 3,1% en 2026 y el 3,2% en 2027, con un leve repunte de la inflación antes de volver a descender. No obstante, predominan los riesgos a la baja: una prolongación del conflicto, nuevas tensiones comerciales, mayor fragmentación geopolítica o inestabilidad financiera podrían debilitar aún más la economía global.
