Eloi Aran: “El trabajo curricular de la identidad hace que la escuela cristiana sea más inclusiva y humanizadora”
Tres miembros de la Fundació Escola Cristiana de Catalunya presentan en Boston el proyecto EDU&EVA
Del 28 al 30 de junio de 2026, Boston College acogió la tercera edición del G.R.A.C.E. International Colloquium bajo el lema “Cultivating Hearts & Minds”, un congreso que reunió a 134 académicos de 60 instituciones de todo el mundo para debatir sobre los retos de la educación católica. En este marco internacional, el Grupo de Expertos en Identidad Curricular de la Fundació Escola Cristiana de Catalunya (FECC) presentó una comunicación sobre el proyecto EDU&EVA (Educación Evangelizadora). “El acrónimo del congreso, G.R.A.C.E. (Global Researchers Advancing Catholic Education), que significa ‘gracia’, ha hecho honor a su nombre porque ha sido todo un regalo”, asegura Eloi Aran, responsable del área de Identidad y Misión de la FECC, que viajó a Boston junto con Miquel Àngel Pulido (Blanquerna-URL) y Alba Company (Vedruna Catalunya Educació).
Pregunta. Acaban de regresar de Boston College tras reunirse con 134 académicos de 60 instituciones de todo el mundo para hablar sobre educación católica. ¿Qué sensación se llevan?
Respuesta. En primer lugar, un inmenso agradecimiento a todos los miembros del Grupo de Expertos en Identidad Curricular de la Fundació Escola Cristiana de Catalunya (FECC) por el trabajo realizado; en especial a Miquel Àngel Pulido, que nos coordina desde la experiencia de Blanquerna-URL y ha facilitado esta oportunidad internacional, y a Alba Company, de la Fundació Vedruna Catalunya Educació, que también nos acompañó. La sinodalidad educativa consiste en poder recorrer el camino junto a compañeros tan magníficos como estos.
R. Además, hemos constatado que al conjunto de las escuelas cristianas de Cataluña nos beneficia “levantar la mirada” (utilizando el lema de la visita del papa León) también más allá de nuestro territorio. Entendernos dentro del inmenso colectivo de escuelas católicas de todo el mundo, compartiendo misión y retos, nos ayuda. No estamos solos; somos muchos y hacemos un gran trabajo. En definitiva, ha sido una experiencia muy encarnada de lo que quieren decir los documentos de la Congregación para la Educación Católica cuando hablan de la escuela católica como un “sujeto eclesial” o, en otras palabras, una experiencia positiva de eclesialidad, abierta, acogedora y sin complejos.
P. El lema ha sido “Cultivating Hearts & Minds”, es decir, “Cultivar corazón y mente”. ¿De qué manera se asume este reto en escuelas que conviven con una sociedad acelerada e hiperconectada?
R. La educación integral u holística de la persona en la escuela católica es una constante desde sus inicios, especialmente desde la declaración conciliar Gravissimum Educationis (1965). Esta ha sido la línea de fondo del congreso, junto con otra expresión muy ignaciana —Boston College pertenece a la Compañía de Jesús—, aunque compartida por todos, que es la cura personalis, la atención a la persona.
R. Existen diversas maneras de expresar esta visión global de la educación. El Roche Center, institución de Boston College centrada en el acompañamiento y el liderazgo de la educación católica, utiliza cuatro dimensiones: intelecto, emoción, ética y espiritualidad. Habitualmente se resume en las “tres H” que recomendaba insistentemente el papa Francisco: Head, Heart, Hands (Cabeza, Corazón y Manos), añadiendo la espiritualidad, que quizás se está convirtiendo en el rasgo más característico del papa León, junto con la educación para la paz, la unidad y el diálogo con el nuevo entorno cultural marcado por la tecnología.
P. Ha habido ponencias, como las de Marcelo Suárez-Orozco o el hermano David Hall, en las que se ha hablado de la “pedagogía de la pertenencia” y de la formación de los adultos. ¿Cómo se traducen estos debates en Cataluña?
R. Formar parte de una institución católica y estar alineado con ella desde la libertad y el compromiso es uno de los grandes temas del liderazgo y la formación de la escuela católica para todos los miembros de las comunidades educativas católicas del mundo. Basta dar un paseo por Boston para constatar la gran pluralidad religiosa del país, una realidad compartida por el resto de países participantes, mayoritariamente del ámbito anglosajón. Las dos ponencias principales de la mañana a las que haces referencia iban en esa dirección, pero también fue un tema compartido en varias de las noventa comunicaciones presentadas.
R. Estos debates no son ajenos a nuestro entorno. Son diversas las instituciones adheridas a la FECC que ya cuentan con una formación específica en este ámbito, a menudo integrada en la formación del profesorado novel o como acompañamiento profesional de los docentes. Asimismo, desde la FECC y para sus 378 centros educativos adscritos se ofrece acompañamiento y liderazgo a través de diversas propuestas a lo largo del curso escolar, como la formación en Competencia en Pastoral Educativa que ofrecemos conjuntamente con el Instituto Superior de Ciencias Religiosas (ISCREB), o las Jornadas de Educación y Evangelio, entre otras.
P. ¿Cómo ha recibido Boston el proyecto EDU&EVA: una nueva mirada al currículo?
R. Las felicitaciones por la comunicación del Grupo de Expertos en Identidad Curricular han sido constantes durante los tres días del congreso y desde el primer momento. Cuando se presentó la propuesta de comunicación ya nos hicieron saber que era un tema que les interesaba mucho y nos animaron a desarrollarlo, tanto por el contenido como por la manera coral de trabajarlo. Además, no somos los únicos que compartimos esta mirada sobre el vínculo entre identidad y actividad curricular; también hemos encontrado resonancias, por ejemplo, en la propuesta curricular ignaciana presentada por las escuelas jesuitas de Chile.
P. ¿Qué significa exactamente que la educación evangelizadora sea una “identidad curricular” y no solo una actividad pastoral?
R. A menudo utilizo la imagen del pastel para ilustrarlo. La identidad no es únicamente una guinda ornamental situada en la parte superior del pastel, lo que podría llevar a pensar que es algo opcional o superfluo, sino aquello que da sabor al pastel educativo, es decir, al día a día de lo que es una escuela. En el fondo, no dista de otras expresiones evangélicas como “ser sal y luz” o “levadura en la masa”. La educación puede darse sin el Evangelio, evidentemente, pero el resultado no es el mismo, porque la identidad cristiana es aquello que, a menudo de manera discreta y nada espectacular, “hace crecer y da sabor” tanto a la persona como a la sociedad.
P. ¿Cómo consigue EDU&EVA proponer el Evangelio y mantener la identidad católica en contextos plurales como los que encontramos en Cataluña?
R. Dos buenos ejemplos son los dos proyectos piloto realizados este curso escolar y presentados en Boston. El primero lo llevó a cabo la docente Isabel Medina, de la escuela Sant Ramon Nonat (Fundació Escoles Parroquials de l’Arquebisbat de Barcelona), donde una situación de aprendizaje del ámbito científico para alumnado de primaria fue “enriquecida” hasta convertirse en una actividad de referencia y recuerdo para los estudiantes. El segundo lo llevó a cabo Yolanda Otal, del Colegio Lestonnac-BCN (Compañía de María), donde una situación de aprendizaje en el ámbito de la historia, centrada en la Primera Guerra Mundial, fue rediseñada incorporando las competencias de Educación Evangelizadora, logrando que fuera más dialogada y significativa para el alumnado. Ambos casos implementaron las competencias de Educación Evangelizadora y sus tres ejes —cultural, identidad y transformación social— en diálogo con el currículo escolar de la LOMLOE.
P. Este proyecto es fruto de cuatro años de trabajo en una red de 378 escuelas de la FECC. ¿Cómo se consigue coordinar con éxito este potente tridente formado por la universidad (Blanquerna-URL), la institución (FECC) y la escuela de base (como Vedruna Catalunya Educació)?
R. A Boston se llega después de un largo camino de colaboración paciente y constante entre los actores que has mencionado. Utilizando el símil de la parábola del sembrador, hay fruto porque ha existido un terreno trabajado y preparado mediante reuniones de periodicidad mensual. El inicio hay que situarlo en un grupo de investigación de Blanquerna que se ofreció a trabajar conjuntamente el ámbito de la acción pastoral tanto desde las escuelas como desde las universidades en 2021.
R. Tras un año exploratorio de análisis de planes pastorales de instituciones escolares y universitarias, el trabajo del grupo se centró en el desarrollo curricular de tres ejes fundamentales, que es lo que finalmente se ha presentado como propuesta EDU&EVA o Educación Evangelizadora. En medio de este proceso también tuvo lugar la reflexión estratégica de la FECC, culminada con el congreso de la Escuela Cristiana Quòrum23, asesorado por el doctor Andreu Ibarz, miembro de este grupo, hasta llegar a las experiencias piloto mencionadas, que también se presentarán indirectamente en el próximo Quòrum26.
P. ¿Qué les dicen los docentes que han aplicado el proyecto en sus aulas y situaciones de aprendizaje?
R. Tanto el vídeo testimonial de las dos docentes mencionadas como las comunicaciones presentadas en los paneles de buenas prácticas compartidos durante las segundas Jornadas de Educación y Evangelio celebradas en Blanquerna el pasado febrero muestran una mirada y una actitud que podría calificarse como un “descubrimiento contagioso”. La revisión del currículo cotidiano, aunque inicialmente pueda parecer compleja hasta que uno se adentra en ella, acaba produciendo frutos en el ámbito educativo; es el descubrimiento de una perla que permanecía oculta y que ahora, gracias a la Educación Evangelizadora, se nos invita a redescubrir.
R. Un aspecto interesante que se va constatando, aunque todavía de manera incipiente, es que el trabajo curricular de la identidad en la escuela cristiana hace que esta sea, valga la redundancia, “más cristiana”, en el sentido de ser más inclusiva, más abierta a todos y, cualitativamente, más dialogante, más atenta y más humanizadora.
P. ¿Cuál es el siguiente paso para el proyecto EDU&EVA y para el Grupo de Expertos de la FECC? ¿Hacia dónde camina el futuro de la escuela cristiana en Cataluña?
R. Existen diversos grupos de expertos en la FECC. Todos ellos han sido creados para desarrollar aspectos centrales de los documentos de reflexión estratégica en los ámbitos pedagógico y de identidad y misión, respectivamente. Algunos tendrán continuidad; otros no, o lo harán de la forma que se considere más adecuada.
R. En el caso del Grupo de Expertos en Identidad Curricular, dada su larga trayectoria y los buenos resultados obtenidos, todo apunta a su continuidad, contando además con este excelente compañero de camino que es Blanquerna-URL. Lo más probable es que se siga proponiendo, validando y acompañando la implementación de la identidad curricular según el modelo competencial de EDU&EVA, revisando su fundamentación y buscando evidencias que vinculen la identidad curricular con la educación dialógica como propuesta de mejora educativa.
En definitiva, el “ser cristiana” de la escuela es aquello que ya hacemos y lo que proporciona la excelencia que la sociedad percibe a la hora de depositar su confianza en ella.