Loyola articula su estrategia hasta 2031 en torno al liderazgo, la comunidad y la sostenibilidad
El rector, Fabio Gómez-Estern, ha inaugurado el decimocuarto curso académico de la Universidad Loyola, defendiendo una universidad más humana ante el avance de la inteligencia artificial
(Universidad Loyola).- La Universidad Loyola ha celebrado el acto solemne de apertura de curso 2026/2027, en su campus de Sevilla, con la mirada puesta en los grandes retos que marcarán el futuro de la educación superior y del mercado laboral.
Durante su intervención, el rector,Fabio Gómez-Estern, ha avanzado las líneas maestras del nuevo Plan Estratégico de la institución hasta 2031, que se articulará en torno a tres grandes ejes: Liderazgo, Comunidad y Sostenibilidad. El objetivo es consolidar una universidad innovadora, flexible, comprometida con su identidad jesuita y preparada para responder a un contexto marcado por la transformación tecnológica y la incertidumbre.
La jornada ha comenzado con la celebración de la Eucaristía en la capilla del campus, presidida por el obispo auxiliar de Sevilla, Excmo. Rvdmo. Sr. D. Teodoro León, con una nutrida representación de la comunidad universitaria.
Posteriormente, el acto académico ha continuado con la presencia de autoridades civiles, militares, eclesiásticas y representantes del tejido empresarial, entre ellas el viceconsejero de Universidad, Industria, Energía e Innovación de la Junta de Andalucía, Cristóbal Sánchez Morales; el Provincial de España de la Compañía de Jesús, P. Enric Puiggròs Llavinés SJ; el alcalde de Dos Hermanas, Francisco Rodríguez; el presidente de la Cámara de Cuentas, Manuel Alejandro Cardenete; la directora gerente del Servicio Andaluz de Salud, María Ángeles García Rescalvo; el rector de la Universidad CEU-Fernando III, Juan Alberto Parejo, o la delegada de UNIJES, Ana García Mina; entre otras.
"La responsabilidad profesional no puede ser transferida a una inteligencia artificial"
En su intervención, el rector Fabio Gómez-Estern ha reflexionado sobre el papel de la universidad ante un futuro profesional marcado por la inteligencia artificial, la incertidumbre y la transformación tecnológica. “Los estudiantes que hoy comienzan su formación desarrollarán buena parte de su carrera entre 2030 y 2070, en un escenario imposible de predecir con precisión”. Ante este contexto, el rector ha abogado por no renunciar a la formación técnica, pero reforzando la formación humanista transversal.
El rector ha hablado de tres niveles de competencias: técnicas, profesionales y humanas o sociales. Ha considerado que, una parte importante de las tareas técnicas y, progresivamente, también las profesionales, podrá ser automatizada por la inteligencia artificial. Sin embargo, existen capacidades que no pueden externalizarse a una máquina: el pensamiento crítico, la ética, la responsabilidad, la confianza, la reputación, el discernimiento y la capacidad de comprender el impacto de las decisiones sobre otras personas y sobre la sociedad. Por ello, este tercer nivel debe adquirir todavía más peso en la educación superior.
“Para tomar decisiones responsables es imprescindible conocer profundamente una profesión. La IA puede ayudar a analizar, calcular o proponer alternativas, pero la responsabilidad última de una decisión no puede transferirse a una máquina. De ahí que el futuro de la universidad pase por integrar conocimiento especializado, tecnología y una formación humanista transversal”, ha reflexionado.
Finalmente, el rector ha conectado esta reflexión con el nuevo Plan Estratégico de Loyola hasta 2031, que se articulará en torno a tres grandes ejes: Liderazgo, Comunidad y Sostenibilidad. “El objetivo será consolidar una universidad flexible, innovadora y capaz de adaptarse al cambio; reforzar su identidad y misión jesuita y sus redes de colaboración; y avanzar en la sostenibilidad económica, social y medioambiental”. Además, en este último ámbito, ha anunciado que el campus de Sevilla alcanzará este curso la neutralidad en carbono, con la colaboración de la científica ambiental Nancy Tuchman, de Loyola Chicago.
La Universidad Loyola arranca su decimocuarto curso académico con casi 6.000 estudiantes de grado que conforman su comunidad universitaria. En estos 13 años, destaca el crecimiento de la institución, la creación de nuevas facultades, la incorporación de titulaciones en áreas emergentes como Inteligencia Artificial, Biotecnología, Ingeniería Biomédica o Ingeniería Aeroespacial, la acreditación internacional AACSB y el posicionamiento de Loyola en ámbitos como la empleabilidad y los rankings universitarios.
Además de este mensaje, el rector ha dado la bienvenida al nuevo presidente del Patronato de la Fundación Universidad Loyola, Carlos Losada Marrodán. En sus primeras palabras como presidente del Patronato, ha alabado la consolidación de Loyola como institución andaluza, internacional y con una fuerte actividad docente e investigadora y ha subrayado la importancia de profundizar en la identidad y misión jesuita y seguir elevando la calidad de la docencia y la investigación en áreas estratégicas.
Por su parte, el viceconsejero de Universidad, Industria, Energía e Innovación de la Junta de Andalucía, Cristóbal Sánchez Morales, ha destacado que “en nuestras universidades no solo se genera conocimiento, sino que se forman las próximas generaciones de profesionales y se decide qué futuro queremos afrontar”. Asimismo, ha subrayado la importancia de reforzar la conexión entre universidad y tejido productivo y ha destacado la capacidad investigadora y de internacionalización de Loyola. “Universidad, innovación e industria funcionan como una misma cadena de valor para que el conocimiento y la investigación lleguen a nuestras empresas y se traduzcan en innovación, competitividad y empleo”.
Ha finalizado el acto con las palabras del Provincial de España de la Compañía de Jesús, P. Enric Puiggròs Llavinés SJ. Ha invitado a vivir la propia misión como criterio que impregna todas las decisiones. “La identidad jesuita no debe quedar reducida a la actividad universitaria y debemos seguir cultivando la comunidad universitaria, para que todos podamos seguir desarrollando nuestras capacidades, trabajando en equipo y creciendo juntos”.
Informe del curso 2025/2026
El secretario general, Juan F. Plaza, ha presentado durante el transcurso del acto los principales datos de la memoria académica del curso pasado, marcada por el crecimiento de la internacionalización, la investigación y la conexión con el mundo profesional. Loyola alcanzó los 6.655 estudiantes matriculados en estudios reglados —5.779 de grado, 706 de máster y 170 de doctorado— y amplió su oferta hasta las 102 titulaciones, con 58 itinerarios de grado, 39 de máster y 5 programas de doctorado.
“Estos resultados son fruto del compromiso de toda la comunidad universitaria y de una misión orientada a poner la formación, el conocimiento y las capacidades de Loyola al servicio de las personas, la justicia y el bien”, ha explicado el secretario general.
Loyola recibió a 514 estudiantes internacionales y 369 estudiantes de la Universidad realizaron experiencias en el extranjero, apoyados por una red de 317 acuerdos internacionales. En investigación, la institución contó con 25 grupos y 55 proyectos activos y publicó 633 artículos científicos durante 2025, además de crear el Instituto Loyola Energía, Tecnología y Sostenibilidad. En el ámbito de la empleabilidad, Carreras Profesionales gestionó 1.991 prácticas de grado y 542 de máster, mientras que 883 empresas participaron en procesos de selección de estudiantes; Loyola Initiatives acompañó, además, a 49 proyectos de emprendimiento.
El informe subraya finalmente la dimensión social y la identidad jesuita de Loyola. La Universidad destinó más de 4,5 millones de euros a becas y ayudas, equivalentes al 7 % de sus ingresos, y reforzó iniciativas de acompañamiento, espiritualidad, solidaridad y cuidado a través de la Clínica Universitaria de Psicología y el Servicio de Evangelización y Diálogo. Por su parte, la Fundación ETEA gestionó más de 1,3 millones de euros en una veintena de proyectos de cooperación en doce países.
Lección inaugural: “Homo Docens, enodator Praxis Mundi”
La lección inaugural de Fernando Iwasaki ha sido una reivindicación de la figura del profesor como aventurero del conocimiento, mediador entre la realidad y el alumno y referente humano capaz de dejar una huella que va mucho más allá de los contenidos académicos.
A partir de recuerdos personales, referencias literarias y personajes de la cultura popular, Iwasaki ha comparado imagen del maestro con héroe cultural y ha lamentado que esa figura haya ido perdiendo protagonismo en la sociedad contemporánea.
Para él, esta dimensión de la enseñanza cobra todavía más sentido en un contexto marcado por la inteligencia artificial, los algoritmos y la digitalización. “El valor diferencial del profesor del siglo XXI no reside únicamente en acumular conocimiento, títulos o méritos académicos, sino en su capacidad para convertir el saber en experiencia, conectar cada disciplina con los problemas reales de las personas y enseñar a tomar decisiones con juicio, responsabilidad y humanidad”. Para Iwasaki el verdadero legado del docente no es en el índice h, los sexenios o las publicaciones científicas, sino en la memoria de sus estudiantes.
Por último, ha reivindicado una universidad entendida como comunidad de maestros y alumnos unidos en la búsqueda de la verdad. Y ha concluido con la comparación de ese ideal con la expresión atribuida a San Alberto Magno, In dulcedine societatis, quaerere veritatem: “en la dulzura de la vida en comunidad, buscar la verdad”.