Burda campaña contra Sistach a dos meses de la visita papal

Lo que se ha demostrado rotundamente falso. Como Meneses -gran obispo y mejor persona- cae bien a la caverna, ha bastado con la explicación de la diócesis. No ha pasado así con Sistach, pese al comunicado del Cabildo en el que niega que se practiquen abortos. Da igual: hay que acabar con Sistach, y no importa que la campaña se lleve a cabo cuando restan dos meses para la histórica visita de Benedicto XVI a la Ciudad Condal. Una visita que se ha fraguado sin el consentimiento de los ideólogos de la caverna, que todavía hoy no son capaces de aceptar que el cardenal de Barcelona, y su trabajo, están avalados por el propio Pontífice.
Otros, amparados en el anonimato -muchos sabemos quiénes son, pero depende de ellos mismos continuar o abandonar su cobarde estrategia-, siguen insultando y mofándose del cardenal de Barcelona. Cuánta razón tenía Benedicto XVI al afirmar, hace pocas semanas, que los auténticos males de la Iglesia no vienen del mundo, sino de los pecados de los que se dicen sus hijos más fieles. "Guárdeme Dios de mis amigos..."
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