Dentro de apenas 45 minutos. A las once de la mañana, el grandísimo laicista enemigo de la Iglesia
José Luis Rodríguez Zapatero será recibido por Benedicto XVI. El Diablo tiene cita en el Vaticano, y el Vaticano le abre las puertas. Da miedo, ¿verdad? Esa es la idea que nos quieren vender desde la caverna. Evidentemente, la Iglesia no está conforme con las políticas sociales, económicas y familiares del Gobierno, como no podía ser de otro modo. Pero
que nadie espere un "tirón de orejas" del Papa a Zapatero en ese sentido. En Roma, hoy, se habla de otras cosas: la
Ley de Libertad Religiosa (Benedicto XVI será el primero en conocer todos los detalles de una normativa que, en lo esencial, no afecta a la Iglesia), las
futuras visitas del Papa a España (con el compromiso de Zapatero de apoyar, a todos los niveles, la JMJ y la llegada a Compostela y Barcelona), y el papel que ambos estados deben realizar, de la mano, en
Iberoamérica, con especial atención a la transición en Cuba. Que nadie espere revoluciones.
Ni Zapatero es el Anticristo ni el Papa es tonto, y España -gobierne quien gobierne- es un eje fundamental para construir la sociedad europea y latinoamericana del futuro. En la que la Iglesia católica debe tener su lugar.
PD: y ojo, que
también hablarán del futuro... de la Iglesia en España. Que también se está empezando a construir. Y para la que se barajan tres nombres: uno que está en Roma, y otros dos que se ha ido acercando a Madrid.
baronrampante@hotmail.es