Futbolistas y toreros al rescate del Papa
Hoy se presenta en Madrid la Carta de Bienvenida a Benedicto XVI, suscrita por un millar de personas, desde amas de casa hasta empresarios, pasando por políticos, periodistas, deportistas y toreros. Hay muchos de estos dos últimos gremios: Raúl, el otrora denostado Rafa Nadal, Carlos Sáiz, Miguel Indurain... El Juli, Enrique Ponce, Finito de Córdoba, los hermanos Rivera...
La carta es sensata, y se agradece el tono amable de la misma. Está escrita con motivo de la visita del Papa a Compostela y Barcelona en otoño, y sin embargo la presencia de firmas de prestigio catalanas o gallegas no es muy prolífica que digamos. Lo más curioso, con todo, es el hecho mismo de su presentación, precisamente en la "semana del Papa". Juan Pablo II visitó hasta en cinco ocasiones España, y Benedicto XVI también lo ha hecho, en 2006, y repetirá en agosto de 2011 (la carta, por cierto, no dice nada de ese viaje).
¿Por qué la carta? ¿Por qué, ahora? Que yo sepa, no hay críticas a la visita de Benedicto XVI a Compostela y Barcelona. La única razón que se me ocurre, para que salga una misiva de este tipo desde Madrid, es el absoluto silencio que sobre este viaje se ha dado tanto en el Arzobispado de Madrid como en la Conferencia Episcopal (recuerden la ridícula nota, que no mereció ni la portada de la web episcopal). El Papa no necesita que nadie -ni futbolistas, ni toreros, ni políticos ni empresarios- venga a rescatarle. Porque nadie le persigue. Dicho esto, me sumo gustoso al grito: ¡Bienvenido, Benedicto XVI!
baronrampante@hotmail.es