Mi encuentro con 'San Francisco' la mañana en que Bergoglio fue elegido Papa Hoy, hace ocho años

El fraile que rezaba, en silencio, la mañana en la que salió elegido Bergoglio
El fraile que rezaba, en silencio, la mañana en la que salió elegido Bergoglio Jesús Bastante

Me lo encontré. No había nadie más cuando lo vi. Orando, en silencio, de rodillas, ajeno a miradas y a la fina lluvia que cayó aquel día en Roma. Días después, su imagen se hizo viral. Pero entonces no había nadie más que yo en la plaza

Ocurrió hace ocho años. A las seis y media de la mañana, me dirigía a la sala Stampa de la Santa Sede, como sucedía desde hacía quince días, desde que Benedicto XVI renunciara.

Me lo encontré. No había nadie más cuando lo vi. Orando, en silencio, de rodillas, ajeno a miradas y a la fina lluvia que cayó aquel día en Roma. Días después, su imagen se hizo viral. Pero entonces no había nadie más que yo en la plaza. 

Esa misma tarde, los cardenales nombraban Papa a Jorge Mario Bergoglio, que adoptó el nombre de Francisco, el "poverello" de Asís, el hombre que en mi opinión más llegó a parecerse a Jesús de Nazaret.

Esa mañana en San Pedro entré a trabajar con la sensación de que algo grande iba a pasar. Pocas horas después, apareció en el balcón el primer Pontífice latinoamericano, el primer Papa jesuita. El primer hombre que, desde aquella situación de privilegio, se atrevió a bajar la cabeza e implorar la bendición del santo pueblo de Dios.

Francisco, pidiendo la bendición del pueblo

Y en aquel momento dejó de llover.

Ocho años después, aquellas dos imágenes siguen vivas en cabeza y corazón. Y en cada teclado. La esperanza sigue siendo posible, aunque cada vez cuesta más defenderla, cada vez se acortan más los plazos. Cada vez hay que confiar más en la providencia.

Como hizo aquel hombre aquella mañana de fina lluvia, arrodillado entre los adoquines de una desierta plaza de San Pedro. Hoy es siempre todavía.

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