Nunciatura vacía
Nuestros enanos infiltrados -ya avisé, señor Nuncio, que si no había pantalla gigante no contara conmigo- nos dibujan una Nunciatura semivacía, con más periodistas que obispos, con un cardenal Rouco que llegó y se fue absolutamente solo, con la única presencia de dos políticos (ambos retirados) y el único recuerdo de un García Gasco extremadamente delgado.
Harían bien los que tanto se afanan por querer "proteger" al Papa y se llenan la boca en tertulias eclesiásticas como grandes expertos de cómo hacer las cosas en la Iglesia española en tener una agenda en la mano. Y saber cuándo y cómo se organizan las cosas. Una décima parte de los mil que han firmado esa "carta de bienvenida" y el representante del Papa no se hubiera sentido tan solo. Y Renzo Fratini no haría mal en dejarse aconsejar por otras voces. España ganó a Portugal, sin recibir un gol. El que le metieron al Nuncio fue por toda la escuadra.
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