Se da la ocasión: la
consagración de la Sagrada Familia. El
deseo del Papa, y el entusiasmo del cardenal Sistach. La necesidad de
"descentralizar" el ojo que todo lo ve de Añastro-Bailén. Se prepara con mimo, y con etapas. Primero, la petición a Roma. Segundo, la visita de
Ravasi. Tercero, el anuncio por parte de Sistach de la invitación. Cuarto, la
visita de Bertone a Barcelona, los días 24 y 25 de abril, para la beatificación de Josep Tous. Quinto, la celebración el
Encuentro Internacional de la Paz organizado por la Comunidad de San Egidio este verano en la Ciudad Condal. Los pasos se están dando con
precisión milimétrica, con el consentimiento de Secretaría de Estado y el plácet del Gobierno. Después, la dura actualidad -especialmente la posible coincidencia con las
elecciones autonómicas- pueden dar al traste con la visita de Benedicto XVI a Barcelona. Pero el plan es éste. Y desde el aire se contempla un nuevo movimiento de ajedrez interesante, que
de paso podría ser beneficioso para Galicia. Una Galicia que "se quedó" sin obispo auxiliar, y más que probablemente sin visita del Papa a Santiago, pero que igual gana la
púrpura. Curiosamente, cuando otro gallego abandone su misión ante la Santa Sede.
baronrampante@hotmail.es