No a los ‘chupones’: el Mundial (y la fe) solo se ganan en equipo

De futoblistas a curiales, de estrellas a selecciones. De discursos de odio al gran mensaje: solo podemos vivir, y creer, en comunidad. Esto vale para el Mundial, y para los futuros nombramientos, tanto en la Curia vaticana (ojo a Secretaría de Estado) como en el episcopado español. Y que gane el mejor (o ganemos todos), en el #resumensemanal de @bastantejesus en @religiondigit

No a los ‘chupones’: el Mundial (y la fe) solo se ganan en equipo

Hoy es el día. Si no ves esto hoy, querido lector, es posible que no sepas el resultado de la final del Mundial de fútbol. España y Argentina, dos estilos distintos, un hilo invisible de convivencia y amistad a lo largo de los años. Una misma cultura y, en muchos casos, una misma fe.

Acaba el Mundial, el primero donde las expresiones de fe estaban, al menos sobre el papel, prohibidas, pero donde hemos visto a jugadores de selecciones distintas rezar juntos, a futbolistas santiguarse, clamar al cielo, a seleccionadores como Luis de la Fuente hablar abiertamente de su fe. El Mundial con mayor presencia musulmana de la historia, donde el cristianismo ha seguido siendo mayoritario, pero que nos habla de una sociedad plural, también en esto de creer, o de no hacerlo.

Más allá de las trampas, las diatribas de Trump, el papelón de Infantino, lo cierto es que el mundo se para durante el mes de un Mundial. Un Mundial que comenzaba mientras el Papa estaba terminando su histórico viaje a España, que parece que nos pilla lejos, especialmente a algunos, que siguen empeñados en dinamitar los puentes que acertadamente Prevost trazó en todos sus discursos.

El discurso de monseñor Argüello (que tal vez debía haberse tomado, con el Papa estos días, unas vacaciones) sigue coleando, y más que lo hará, mientras nadie se decida a decir nada: y es que hay mucho riesgo de que la Iglesia española vuelva a convertirse en lo que nunca debió ser, una falsa ‘aldea gala’ de resistencia al mundo. Lo hemos visto en las palabras del presidente de la CEE, y también en determinados movimientos en asociaciones y grupos que, al más puro estilo de los lefebvrianos con Roma, sienten que ellos son la única Iglesia.

Propagandistas, neocatecumenales, retiros de impacto, las HAM, espiritualidades tóxicas… son un ejemplo de un tipo de Iglesia que no busca encontrarse con el pobre, sino asumir una condición de poder. El Evangelio de hoy nos anima a comprender que, durante mucho tiempo, el trigo y la cizaña conviven, pero también a confundir uno y otra, y arrancar, por error o con toda la intención, lo que puede crecer y dar fruto.

Este Mundial ha sido el de las grandes individualidades: Mbappé, Halland, Kane, Messi… pero también el triunfo del trabajo en equipo. Porque juntos, somos más. Y pasándonos el balón, ni os cuento. Que de estrellitas, de chupones, está el mundo lleno. Y que, incluso, el mejor de los jugadores, necesita del mejor equipo. Esto vale para el Mundial, y para los futuros nombramientos, tanto en la Curia vaticana (ojo a Secretaría de Estado) como en el episcopado español. El ‘Nosotros’, siempre, será más fuerte. Gane quien gane esta noche en Nueva York.

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