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Luis Marín San Martín, nuevo limosnero papal

Una gran frase de Sistach

No es un secreto que el anuncio de la visita de Benedicto XVI a Compostela y Barcelona pilló a los responsables de la Conferencia Episcopal -y, por extensión, del Arzobispado de Madrid- con el pie cambiado. Y que no sentó bien. La prueba fue que una noticia como ésta apenas mereció una brevísima nota que ni siquiera se colgó en la portada de la web del Episcopado.

En Añastro -y, por extensión, en Bailén-, el horizonte está puesto en agosto de 2011. Algunos, los más optimistas, piensan que tal vez en marzo (elecciones a la Presidencia de la Conferencia Episcopal) pueda verse algo de sol. Pero aunque desde Roma -y, por extensión, desde la Nunciatura- ya se trabaja por el relevo, mejor no hacerse vanas ilusiones.

El descontento de quienes mandan en la Conferencia Episcopal (ya saben, "y por extensión...") se hizo menos evidente en Compostela -patria manda- que en Barcelona, donde el ninguneo ha sido de traca. Por ello, es especialmente significativa una frase que el cardenal Sistach ha escrito en su exhortación a los fieles de cara a la visita del 7 de noviembre.

Dice lo que sigue:

"La misma presencia del Papa nos confirma como Iglesia. Su presencia, acompañado fraternalmente por el obispo diocesano, nos revela algo fundamental: nuestra Iglesia no es una Iglesia aislada, solitaria, autosuficiente, aunque tampoco es una Iglesia incompleta, subordinada. Es una Iglesia en comunión católica y apostólica; el pastor diocesano es de verdad un miembro del Colegio episcopal, en comunión jerárquica con la cabeza"

Quien tenga ojos, que lea. Y si tiene oídos, que escuche. Si se acuerda de hacerlo, claro.

baronrampante@hotmail.es

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