Testimonio sacerdotal detrás de cámaras de la Visita de Pablo VI a Colombia en 1968 Monseñor Alfonso Garavito Rodríguez, un padre "todo terreno"

Monseñor Alfonso Garavito Rodríguez, un padre "todo terreno"
Monseñor Alfonso Garavito Rodríguez, un padre "todo terreno"

"Creo en una iglesia pobre y entregada a su pueblo. Toda mi vida se la he dedicado a las personas y lo que más me enorgullece es recibir cariño y amistad"

Gracias a la intervención del padre Garavito, niños y niñas de un sector marginal de la ciudad y sus familias participaron en primera persona de la visita de Pablo VI a Bogotá

Se paseaba por las calles de nuestro barrio con su bicicleta y también en su Volkswagen al que llamaba de cariño “Pepe”; recorría con él la comunidad entregando mercados y llevando enfermos y mujeres a punto de dar a luz

Nunca se compra nada para él -dice su hermana Ester-. Una vez le regalé un par de zapatos y al otro día ya no los volví a ver. Se tomó su tiempo, pero al final me confesó que se los había dado a alguien que los necesitaba

padre Garavito anciano y Pepe

El éxito de una visita papal depende entre otros factores del trabajo de las comunidades parroquiales guiadas por pastores abnegados que desde el anonimato animan a las familias y a los grupos eclesiales en la preparación y el acompañamiento de los distintos encuentros con el pontífice programados en la agenda oficial.

Si la visita de Pablo VI a Colombia entre el 22 y el 24 de agosto de 1968 se recuerda por los gestos significativos que realizó el pontífice en jornadas maratónicas se debe entre otras cosas al liderazgo de obispos y sacerdotes en la organización de eventos multitudinarios: la clausura del XXXIX Congreso eucarístico internacional, la inauguración de la II Conferencia general del episcopado latinoamericano que se desarrolló en Medellín, el encuentro con el campesinado latinoamericano en la localidad de Mosquera a pocos kilómetros de Bogotá, la ordenación de 161 presbíteros y 61 diáconos, la celebración de 24 matrimonios en el templete del parque Simón Bolívar, y finalmente la visita a la parroquia de santa Cecilia en el barrio Venecia para administrar la primera comunión a niños y niñas de un sector marginal de la capital colombiana.

primera comunión niños Pablo VI en Bogotá

Uno de los sacerdotes detrás de cámaras que ayudó a preparar la visita de Pablo VI al barrio Venecia y que acompañó las familias y preparó con la catequesis a algunos de los niños y niñas que recibieron su primera comunión de manos de Pablo VI fue el padre Alfonso Garavito Rodríguez.

padre Garavito y Pablo VI

El padre Garavito ayudó a crear la comunidad del Country sur donde está la parroquia san Juan Bautista de la Salle. Como también en septiembre de 1965, la parroquia La Resurrección. Allí fue párroco desde 1965 hasta el año de 1986. De modo que desde esta parroquia del sur de la ciudad colaboró en la preparación de la visita apostólica del papa Pablo VI a Colombia en agosto de 1968 con motivo del XXXIX Congreso eucarístico Internacional.

primera comunión niños Pablo VI Bogotá

En un video la Radio Televisión Española comenta sobre las cosas que no se han visto de la visita papal. En las imágenes se observa al padre Garavito en una escuela dialogando con algunos estudiantes sobre la visita de Pablo VI. El narrador informa cómo se hizo la selección de los niños y niñas que recibirían la primera comunión de manos del papa: “Una selección difícil para no herir su sensibilidad. Una selección en la que no intervino el partidismo, las preferencias de los maestros o la situación social de los chavales. Se escogió como quien dice objetivamente a aquellos que reunían las condiciones adecuadas para acto tan trascendental: edad, preparación. Si existe la posibilidad de escoger las actividades más profundamente humanas del papa en Colombia, sin lugar a dudas habría que referirse sin lugar a dudas al cariño preferente del pontífice por los humildes y los pequeños, por los niños. El papa de rodillas ante los niños; bendiciendo a los niños; bautizando a los niños; distribuyendo el cuerpo de Cristo a los niños. Desde hacía mucho tiempo el papa ya estaba en las escuelas y en las mentes de los niños de Colombia”.

padre Garavito catequesis

El documental continúa mostrando la historia de vida de uno de los niños seleccionados: “En este humilde barrio de las afueras de Bogotá vive uno de los elegidos, un simpático chaval a quien cariñosamente llana “chicle”. El periodista pregunta entonces a la mamá del niño: “Señora cómo fue la historia de su hijo, ¿por qué lo eligieron a él? La señora responde: “Por el padre Alfonso Garavito; porque es que la niña (su otra hija) está en la Legión de María, entonces ella le suplicó al padre que fuera el niño el elegido”. Su hija dice que “el padre comentó que si él ponía interés podría ser uno de los elegidos. Él hizo el deber y lo están preparando”. De este modo gracias a la intervención del padre Garavito, este niño y otros de ese sector marginal de la ciudad y sus familias participaron en primera persona de la visita de Pablo VI a Bogotá.[1]

barrios marginados de Bogotá

familia de el chicle

el chicle y su hermana

Cincuenta años después de la visita papal son numerosos los testimonios de personas que conocieron a este apóstol de la Palabra y de la caridad, fundador de parroquias; un hombre de Dios humilde que recorría los barrios pobres de Bogotá llevando alimento espiritual y material a los más necesitados. Su historia de vida se puede reconstruir como un collage a partir de las breves menciones que se hacen de él en internet:

Así lo recuerda el padre Angel María Montaña: “La verdad es que el padre Alfonso Garavito fue un personaje extraordinario, un gran pastor; yo lo conocí a lo largo de 30 años y fue mi párroco. Yo vivía en san José con mis padres; ahí hice mi bachillerato, parte de la primaria. Iba a la parroquia, y conocimos al padre Garavito con mi familia como una persona trabajadora. Trabajó mucho por los más necesitados; por los más pobres en la pastoral social y en la pastoral de salud. Fue una persona muy cercana a la gente más necesitada. Fue un gran predicador también. Fundador de parroquias. Él estuvo en el Olaya y san José. También fue el fundador de la parroquia de la Resurrección donde yo estuve. La parroquia de los santos Reyes en el barrio Restrepo. Estuvo desde luego en El Pesebre, en san Pablo, en las Colinas; en Las Lomas y sus alrededores como Puerto Rico y una zona que la llamaban Malvinas. Muchas familias lo conocieron, lo estimaron… Lo recuerdo visitando enfermos y a las familias en navidad; cantaba muy bien. Una persona muy espiritual muy sencilla, muy dada a la gente y precisamente él fue el que me ayudó y me orientó para entrar al Seminario Mayor. En fin, tengo recuerdos hermosos del padre Garavito por ser un gran líder espiritual; él vivía muy ocupado, pero todos los consejos que me daba y las entrevistas que tuve con él me mostraban su perfil, de ser un pastor entregado a la gente; trabajador extraordinario que dejó una huella inmensa en este sector de Bogotá”. 

informe de prensa sobre el padre Garavito

Monseñor Alfonso Garavito Rodríguez nació en Junín Cundinamarca el primero de abril de 1922 en una familia de tres hermanos; familia en la que por la Virgen María encontraron a Jesús y en Él el significado del hombre, el mundo y la historia. Nace en un pueblo donde se dan muchas vocaciones. Ingresó a estudiar en el Seminario Mayor de Bogotá y fue ordenado sacerdote el 7 de diciembre de 1947 por el siervo de Dios Ismael Perdomo, arzobispo de Bogotá. Inició como cooperador parroquial en el municipio de Gachetá Cundinamarca, pasando por la capellanía del Hospital san Juan de Dios. Su primera parroquia en Bogotá fue la de Nuestra señora del perpetuo socorro en el barrio Olaya. Recién llegado jugaba futbol con los jóvenes; tuvo iniciativas como transmitir la semana santa por Caracol radio con el periodista Héctor Mora y un jovencito con una voz estupenda William Vinasco Ch., dos periodistas muy reconocidos en el ámbito colombiano.

El padre Garavito, observando desde el barrio Olaya en Bogotá una montaña de solo potreros, va cultivando su riqueza y testimonio sacerdotal cuando ve que muchas personas comienzan a invadir esas montañas que es lo que hoy se conoce como Las Colinas, El Pesebre, Granjas de san Pablo, Las Lomas, entre otros. Desde más abajo, exactamente en el barrio san José inicia su gran obra, donde fundó la parroquia san José obrero en la carrera 13 con calle 27 sur. Cabe resaltar que era muy modesto; cuando le preguntaban por esta parroquia de san José donde le atribuía todo a los salesianos del barrio 20 de Julio que fueron un apoyo incondicional.

Se paseaba por las calles de nuestro barrio con su bicicleta y también en su Volkswagen al que llamaba de cariño “Pepe”; recorría con él la comunidad entregando mercados y llevando enfermos y mujeres a punto de dar a luz. Todas estas cosas y más lo hacían un ser en el que se puede ver un reflejo de la obra de Dios”, comenta un parroquiano. En ese entonces, además de oficiar, recorría el vecindario en bicicleta, fundaba colegios y parroquias, jugaba fútbol y se inventaba olimpiadas barriales, en las que participaban alrededor de 1.500 jóvenes que durante una semana se dedicaban al balón, al ajedrez, al ciclismo o al ping pong.

Los recuerdos del padre Garavito se conservan en la tradición oral de parroquianos de diversos barrios del sur de la ciudad. También el periódico El Tiempo, de circulación nacional, publicó el 27 de abril de 2003 un artículo con motivo de los 81 años de edad del padre Garavito:

padre Garavito anciano

La mayor inversión que ha hecho el padre Garavito ha sido su Volkswagen escarabajo modelo 56, con el que ha sobrevivido a un par de incendios, varias estrelladas, una volteada y una pendiente sin frenos. Pepe -como lo bautizó- ha sido su compañero de misiones y en él, durante 47 años, ha recorrido lomas, calles destapadas y vías ahuecadas, para llegar a tiempo con un mercado, alguna medicina, los santos óleos o el agua bendita para bautizar.

A sus 81 años, con los ojos cansados y los huesos debilitados, al padre Garavito le sobran fuerzas para prender motores. Encaramado en Pepe y acompañado por la Virgen María y una estampa de San Juan Bosco, se le ve por las calles de la localidad Rafael Uribe Uribe visitando enfermos.

Vive, acompañado de su hermana -la señorita Ester- y de una docena de canarios a los que no se les ha aprendido el nombre, en una pequeña casa del barrio Granjas de San Pablo. Y hasta su puerta llegan,incluso desde Ciudad Bolívar, cartas de fieles que le escriben pidiéndole comida, ropa o compañía.

Nunca se compra nada para él -dice su hermana Ester-. Una vez le regalé un par de zapatos y al otro día ya no los volví a ver. Se tomó su tiempo, pero al final me confesó que se los había dado a alguien que los necesitaba. Por eso ahora, cuando le voy a regalar una camisa de cumpleaños le quito uno o dos botones para que la vea fea y se quede con ella.

padre garavito y amigos

El padre Garavito ha fundado catorce parroquias y varios colegios de la localidad. Y él mismo, con la pica y la pala en las manos, ha consentido terrenos y ha levantado cimientos de barrios enteros. Fue una de las personas que más trabajó en la construcción del barrio Colinas, cuando todo esto no era más que una loma pelada -asegura Guillermo Suárez, habitante de la localidad-. También participó en la fundación de barrios como San José Obrero, La Resurrección, Country Sur, Gustavo Restrepo, San Isidro o El Pesebre.

El padre es un hombre muy bueno y además nos hace reír -dice Germán Arévalo, un niño de 9 años que vive en la misma cuadra-. Somos muchos los niños de la localidad que trabajamos con él en el grupo de la infancia misionera. A todos nos tiene apodos, yo soy El “churumbelo”. Le gusta leer, desayunar con café y tostadas y hablarles a las plantas. Y, a pesar de que oficia en las parroquias de los barrios El Pesebre, Colinas y Bosque de San Carlos, al padre le gusta celebrar la misa en los parques, en los andenes, en algún colegio o donde lo inviten.

“Esta es mi idea del sacerdocio -asegura el padre, mientras se acaba un pedazo de papaya y alista a Pepe para el viaje-. Creo en una iglesia pobre y entregada a su pueblo. Toda mi vida se la he dedicado a las personas y lo que más me enorgullece es recibir cariño y amistad”. Y el padre Garavito se va a visitar enfermos, zigzagueando por las calles de las Granjas de San Pablo, en un viejo Volkswagen azul turquesa que compró hace 47 años, que le costó 4 mil pesos y que pagó en dos contados. Un carro que, como dicen los habitantes de la localidad, parece manejado por Dios.[2]

padre Garavito pastoral

Monseñor Garavito con el pasar de los años, ya no tenía parroquia fija. Se quedó por gracia de Dios viviendo en el barrio El Pesebre en una humilde vivienda porque su pobreza material fue su filosofía de vida. Nada de riquezas, quería una iglesia para los pobres y así la soñó y la vivió desde su experiencia de vida. Sus últimos años se la pasó de eucaristía en eucaristía donde lo invitaran; visitaba los colegios y parroquias que fundó. Especialmente en el colegio de Las Colinas, donde lo recuerdan con mucho cariño. Y a pesar de que en el barrio Rafael Uribe Uribe a todos se les hincha el pecho cuando recuerdan las obras del padre, su niña consentida vive y crece en Ciudad Bolívar. Se llama como él, Alfonso Garavito, y es una fundación que desde hace 10 años les brinda educación y recreación a los niños y ancianos del barrio Bella Flor.

El 30 de noviembre de 2006 su alma retornó a la Casa del Padre dejando su legado de un padre “todo terreno”.[3]

[1] https://www.youtube.com/watch?v=xrFvAPHGsjc

[2] https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-996283

[3] https://www.youtube.com/watch?v=V67I1NXLKrQ

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