Conflicto escuela-sociedad
Acaba de comenzar el curso escolar y es justo que dediquemos al tema una breve reflexión. Se dice que la puerta por donde el niño entra en la sociedad es la escuela. De ahí que los Gobiernos hagan cuantisosas inversiones en su educación, convencidos de que es rentable para todos. Lo lamentable es que el Gobierno y la oposición no llegaran a un pacto en Educación como propuso el ministro Gabilondo.
Permanentemente se reforma la legislación para irse acomodando a las exigencias sicológicas de los escolares, se ha cambiado también mucho la metodología acorde con el tiempo y se ha rejuvenecido notablemente el profesorado. Con todo, algo falla porque la enseñanza no va como debiera. Concretamente el fracaso en los estudiantes no se corresponde con las medidas adoptadas y el interés que ponen los profesores en sus enseñanzas.
También los sindicatos del ramo han reclamado mayor número de especialistas y que no se escatimen medios para solucionar el fracaso escolar en su totalidaz. Sin embargo, este no sólo no ha desaparecido, sino que se ha agravado. Un dato revelador es la violencia entre los escolares y los brotes de rebelión de estos hacia los profesores.
Por lo que los analistas concluyen que el origen del problema no está en la enseñanza sino en la sociedad, que actúa como un monstruo que devora a sus propios hijos. Estaba sobrado de razón el colombiano Fernando Vallejo al escribir: "el hombre nace malo y la sociedad lo empeora".
El fracaso estudiantil y la violencia que se observa en las aulas hay que situarlos, pues, en la desarmonía entre lo que la escuela proyecta y lo que es la sociedad real. La escuela pretende infundir a los educandos los valores cívicos y morales que deben guiar su conducta, pero nos encontramos con que la sociedad, que es la que pide mediante las leyes educaticas que se infundan a los alunnos dichos valores, va por otros derroteros distintos al paradigma que ella misma ha diseñado.
Un ejemplo educativo sobresaliente hoy en España sólo lo encontramos en en la Comunidad de Castilla la Mancha, a ella deberían acudir a tomar nota el resto de las comunidades.
Permanentemente se reforma la legislación para irse acomodando a las exigencias sicológicas de los escolares, se ha cambiado también mucho la metodología acorde con el tiempo y se ha rejuvenecido notablemente el profesorado. Con todo, algo falla porque la enseñanza no va como debiera. Concretamente el fracaso en los estudiantes no se corresponde con las medidas adoptadas y el interés que ponen los profesores en sus enseñanzas.
También los sindicatos del ramo han reclamado mayor número de especialistas y que no se escatimen medios para solucionar el fracaso escolar en su totalidaz. Sin embargo, este no sólo no ha desaparecido, sino que se ha agravado. Un dato revelador es la violencia entre los escolares y los brotes de rebelión de estos hacia los profesores.
Por lo que los analistas concluyen que el origen del problema no está en la enseñanza sino en la sociedad, que actúa como un monstruo que devora a sus propios hijos. Estaba sobrado de razón el colombiano Fernando Vallejo al escribir: "el hombre nace malo y la sociedad lo empeora".
El fracaso estudiantil y la violencia que se observa en las aulas hay que situarlos, pues, en la desarmonía entre lo que la escuela proyecta y lo que es la sociedad real. La escuela pretende infundir a los educandos los valores cívicos y morales que deben guiar su conducta, pero nos encontramos con que la sociedad, que es la que pide mediante las leyes educaticas que se infundan a los alunnos dichos valores, va por otros derroteros distintos al paradigma que ella misma ha diseñado.
Un ejemplo educativo sobresaliente hoy en España sólo lo encontramos en en la Comunidad de Castilla la Mancha, a ella deberían acudir a tomar nota el resto de las comunidades.