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Copenhague: más vergüenza que orgullo

El Blog de Francisco Margallo
22 dic 2009 - 16:10

Los jefes de Estado y de Gobieno que se dieron cita en la capital de Dinamarca la pasada semana, para clausurar la Cumbre sobre el Cambio Climático, regresarían a sus países con más vergüenza que orgullo. Aunque el Director General de la ONU diga que se han puesto los cimientos de un texto, que se hará legalmente vinculante en la próxima Cumbre programada para el 2010.

En esta no han sido capaces de llegar a unos acuerdos mínimos en tal sentido, debido fundamentalmente a intereses económicos. Por lo que hemos de concluir una vez más que quien manda en el mundo globalizado y sin control no es la justicia, sino el capital.

En definitiva, no son los dirigentes políticos y democráticos quienes gobiernan, es el poder económico y financiero quien lo hace dictatorialmente. Es él quien ha creado la crisis actual y creará muchas más, si no damos un giro de 180 grados en el plano político y económico.

La avaricia le ciega para ver que la Humanidad y la Tierra forman una sola identidad y están llamadas a entenderse, si quieren sobrevivir. Hace tiempo que los expertos vienen diciendo que la Naturaleza, no es ilimitada como se creía, sino que su capacidad es limitada, lo que hace necesaria una conjunción de fuerzas ante los retos del medio ambiente, en todos los planos, el político, el económico-financiero, cultural, ético y hasta el espiritual, porque todos están interconectados.

La enorme oferta de vida que nos ofrece la Madre Tierra se está reduciendo a pasos agigantados, porque no la ayudamos a reponerse de las agresiones contaminantes a que está sometida hoy de muchas maneras entre las que sobresalen una industrializacion insostenible y un consunismo sibarita y disparatado.

Lamentablemente, aun en esta situación priman los intereses económicos de los más fuertes. En cambio, no se escucha ni se hace caso a culturas y etnias ancestrales que viven pegados a la Tierra que conocen bien y tienen que decirnos mucho a los que pisamos el asfalto.

Las grandes potencias mundiales que son las mayores consumidoras de energía y destructoras del medio ambiente son incapaces de ver el problema y no aceptan propuestas aunque vengan de los expertos de la ONU.

Esto lo considera el obispo Pedro casaldáliga "un verdadero pecado social, en el grado de asesinato, del cual hay que pedir cuentas en nombre de la humanidad".

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