Cristianismo y Secularidad

El Blog de Francisco Margallo
31 jul 2017 - 20:11

4. Interpretación positiva de la secularización

Es preciso distinguir entre secularización y secularismo, si bien la raíz es la misma. La secularización es un proceso histórico irreversible, en el que la sociedad y la cultura son liberadas de la tutela del control religioso y de las cerradas concepciones metafísicas del mundo, como hemos visto en Metz. Es básicamente un desarrollo liberador de origen bíblico. Para el Consejo mundial de las Iglesias en Upsala, la secularización es un proceso histórico en marcha hacia una conciencia más adulta, hacia un mundo de la ciencia y de la técnica; secularismo es el aspecto o carácter negador de la trascendencia divina en cualquiera de sus manifestaciones .

Con todo, esto ha hecho que la fe de muchos cristianos, sin que tenga nada que ver con el fanatismo de los nostálgicos tradicionales, se encuentre un poco perpleja en el mundo secularizado. Pero el hecho de que la fe se interrogue y dialogue sobre este mundo es buena señal. Más grave sería si corriera las cortinas y, "a puerta cerrada, apelar únicamente a sus hábitos familiares en teología y espiritualidad: como si el día de Pentecostés no hubiera amanecido sobre ella, y con esto la necesidad de comprender cada tiempo del mundo y darle una respuesta".

Una fe que viviera tan de espaldas a la historia, aunque hablara con palabras grandilocuentes, sería como campana que tañe en el desierto por estar fuera de la realidad. Es aceptando la nueva situación secularizada como hay posibilidad de enraizar a este mundo sin religión en Cristo . De esta opinión participa Bernardo Häring, para quien la época actual de ateísmo y secularismo constituye un estímulo para el teólogo, puesto que esto no es un fenómeno originario, sino derivado de varias causas. Entre ellas el teólogo moralista menciona la vida religiosa, moral y social de los creyentes, que han velado más que revelado el verdadero rostro de Dios .

4, 1. La secularización nace del cristianismo

A Metz le resulta históricamente inadmisible concluir que el proceso de secularización que vivimos hoy sea acristiano y se haya separado de la historia salvífica. En tal caso olvidaríamos que el cristianismo se ha introducido siempre en la trama de la historia del mundo. La misma teología caería en una comprensión monofisita de la historia de la salvación, si no aceptara el proceso de la historia presente del mundo, puesto que esta ha sido asumida definitivamente en el logos cristiano.

Por consiguiente, el principio de la encarnación de Jesucristo está presente y activo en este mundo secularizado . El testimonio de los teólogos se multiplica en tal sentido. Van Peursen contempla este fenómeno como la liberación del hombre del control religioso de su vida y del metafísico sobre la razón y el lenguaje. Para Bonhoeffer representa "la mayoría de edad del hombre" . Moltman considera que la secularización ha puesto fin entre cristianismo y altura, después de haberse descubierto la importancia de la escatología histórica en la vida de Jesús y del cristianismo primitivo . En este sentido ha sido aceptada por el Vaticano II (GS 36).

Para otros teólogos, sin embargo, el proceso de secularización del mundo ha sido presentado por el ateísmo como argumento en su favor, identificando el proceso de hominización con la humanización autónoma del mundo, como si el mundo se redimiera a sí mismo, negando de esta manera la realidad de Dios. Tal secularización representaría el comienzo de la incredulidad, por lo que muchos sectores cristianos se han alarmado y han llegado a creer que el mundo moderno está más separado de Dios y es estructuralmente acristiano .

Metz no comparte este temor, porque le parece una equivocación. Para él la secularización actual del mundo no sólo no es acristiana, sino que es fruto del cristianismo, de ahí la tesis enunciada al comienzo de La teología del Mundo: "La secularidad del mundo nace precisamente por medio del cristianismo". La teología tiene, pues, motivos suficientes para ver en la secularidad del mundo un elemento muy positivo a tener en cuenta para su comprensión en la fe.

Metz, fundándose en Löwith, Gogarten, Bonhoeffer, Rendtorff y otros, se atreve a enunciar su tesis de la siguiente manera: "La secularidad del mundo, tal como surgió en el moderno proceso de secularización y tal como se nos encara hoy día de forma globalmente más aguda, ha surgido en su fondo, aunque no en sus distintas expresiones históricas, no como algo que va contra el cristianismo, sino como algo que nace precisamente por medio del cristianismo. Es un acontecimiento originalmente cristiano, y testifica con ello el poderío intramundano de la hora de Cristo en la situación actual de nuestro mundo". En definitiva, la secularización es muy bien valorada por los teólogos más relevantes en la materia .

4.2. Abolición del régimen de cristiandad

Harvey Cox se remonta al relato de la creación para mostrar que allí la naturaleza deja ya de estar divinizada, según la concepción antigua del mundo. En ese momento ve él la separación de la naturaleza y Dios y la distinción también entre el hombre y el mundo. En el mismo tono, pero dando un paso gigantesco, escribe Congar: Con la noción de mundo y la nueva apreciación del orden temporal, que aporta el Vaticano II, desaparece el antiguao régimen de cristiandad que mantenía al mundo en estado infantil, porque lo absorbía la Iglesia.

La tutela que ella ejercía sobre el mundo contravenía, en cierta manera, la voluntad de Dios expresada en Gén 1, 28. En consecuencia, ha desaparecido "el peligro de agustinismo político, que consiste en hacer depender la validez de las estructuras y las actividades temporales de su conformidad con la fe y el orden sobrenatural" .En la tesis metziana encontramos las directrices para una interpretación positiva del mundo secular que teológicamente puede concretarse como sigue:

1) Metz comienza el primero de sus ensayos en teología del mundo de la siguiente manera: "El mundo, hoy día, se ha hecho secular". )Qué entiende él por secularización? La respuesta la da en la segunda parte: La situación histórica en la que está inserta hoy día la fe, y en la que ha de dar prueba de sí misma como esperanza, es la situación del tránsito de un mundo divinizado a un mundo hominizado. Es decir, la naturaleza y el cosmos, por un proceso de secularización han dejado de ser realidades divinas superiores al hombre y se han hecho objetos en manos de éste y a su servicio. Ya no vemos en ellos los vestigios de Dios, sino sólo vestigios humanos. El hombre ha pasado de esta manera a ser dueño del mundo y a planificar su propio futuro, lo que está en consonancia con el cristianismo.

2) Con la entrada de Jesucristo en la historia de los hombres se considera superada la distinción entre sagrado y profano. En su Hijo Dios ha asumido el mundo definitivamente. Su encarnación significa un sí definitivo de Dios al mundo y a la historia de los hombres, lo que no obsta para que sea un mundo aceptado y contradictor a la vez, como pone de manifiesto la misma secularidad. "La conversión definitiva de Dios hacia el mundo aconteció en el hombre".

3)Dios no puso en marcha la historia a larga distancia, sino manifestándose en ella, así es señor de la historia. El Dios bíblico nunca está ausente de la historia, "es el Emmanuel, el Dios de la era histórica". Es la trascendencia que habita en el acontecimiento, Dios no está sobre la historia, sino en ella compartiendo y sufriendo la vida de los hombres (Col 1, 17). 4) En Jesucristo el hombre y su mundo han sido asumidos definitiva e irrevocablemente, en unión hipostática, sin que por eso la naturaleza humana quedara disminuida en su asunción en el Logos divino y reducida a mero instrumento. Todo lo contrario, fue reforzada en su humanidad. Es decir, Dios no suprime lo que es distinto de él, sino que lo acoge como lo que es en sí. Con esta lógica prueba Metz su tesis de que el descendimiento de Dios y su trascendencia crecen en el mismo sentido.

5) En la teología de Metz la desacralización del mundo aparece como una manifestación de la trascendencia, Dios es el totalmente Otro. Por otra parte, la separación de Dios y el mundo permite a éste ser mundo en su total realidad, sin atavismos míticos y en plena disponibilidad a la acción del hombre. De modo que la secularización del mundo, una especie de ateísmo cósmico, contraria a la numinosa o sacra de los griegos, que imperó en el medievo occidental, tiene una impronta genuinamente cristiana. Es en la asunción del mundo por Dios en la encarnación de Jesucristo donde acontece la liberación del mundo en lo que tiene de más propio y característico, en lo inamovible de su realidad no divina. Entonces el mundo es "instituido en la secularidad". Todo este acontecer está actuando ahora por medio de la moderna secularización del mundo.

6) La emancipación del Estado de la Iglesia en la tardía edad media debe entenderse en este mismo sentido cristiano positivo. El Estado ya no aparece como institución sagrada igual que en el mundo antiguo, sino como creación secular. El cristianismo despoja al Estado de su sacralidad y le devuelve su genuina originalidad de abogado del mundo secular, pasando a ser auténtico interlocutor de la Iglesia. Lo mismo sucede con las ciencias profanas y su separación de la teología como ciencia universal, promovida igualmente por el cristianismo. Y con la naturaleza liberada de su carácter numinoso, el mundo todo aparece como mundo del hombre y la creación tiene una orientación antropocéntrica. La secularidad se revela, pues, como un acontecimiento cristiano, de ahí que Metz no dude en calificar la secularización del mundo actual como un fenómeno teológicamente positivo .

En el concilio Vaticano II se reconoce explícitamente esta autonomía del mundo; Gaudium et spes dice: Si por autonomía de las realidades terrestres se quiere significar que las cosas creadas y las sociedades mismas tienen sus leyes y sus valores propios, tal exigencia de autonomía es absolutamente legítima y responde a la voluntad del Creador (GS, 36) Desde entonces son muchos los teólogos y pensadores de gran prestigio que avalan la tesis de Metz sobre la secularización. La secularidad no es, pues, un obstáculo para la relación de Dios con el hombre en la historia.

Por lo que ha aumentado el número de teólogos que coinciden en afirmar que la historia de Dios y la de los hombres se hallan implicadas, hasta el punto de decir que no es posible encontrarse con Dios fuera de la historia de los hombres. Los hombres, creyentes y no creyentes, son el único relato de Dios. Esta es la tesis de uno de los últimos libros de Schillebeekx, Los hombres relato de Dios, todo él versa sobre el tema, como indica ya el mismo título.

No podemos anunciar a Dios como un ser supremo y elevado al estilo de los filósofos, sino metido en los acontecimientos que viven los hombres, dice también Walter Kasper. De ahí que la fe cristiana no pueda, sin negarse a sí misma, sustraerse de la historia humana o considerarla irrelevante . Erich Fromm se adelantó a estos teólogos en la valoración positiva de la secularización del mundo. Su tesis es que el humanismo secular no se contrapone al humanismo bíblico, porque no hay diferencia de contenidos entre ellos, sino sólo de lenguaje. El objetivo de uno y otro es llevar a plenitud la naturaleza humana . En definitiva, todos los autores que vengo mencionando coinciden en sus apreciaciones diciendo que la historia terrena se ha convertido en historia de salvación.

Ver: Francisco Garcia-Margallo Bazago

Cristianismo y Secularidad

Manual de Nueva Teología Política Europea

(Es mi tesis doctoral)

5. Malentendidos sobre la secularidad del mundo, próx.martes

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