En la historia de la humanidad hubo una época, conocidada
como Despotismo Ilustrado(siglo XVIII), en la que los monarcas absolutos usaban su autoridad para introducir reformas en la estructura política y social de sus países respondiendo a la máxima: todo para el pueblo pero sin el pueblo
Algo parecido estaría pasando ahora en lo que podríamos denominar Capitalismo Ilustrado(todo para el consumidor pero sin el consumidor). Empresas, gobiernos, bancos y el sistema económico-financiero en general nacido de la globalización parecen tener en cuenta nuestras preferencias para servir los mercados y tomar decisiones en nuestro nombre.
Pero la idea de que el ciudadano con sus preferencias guía la economía no es del todo cierta, ni defendible en muchas de sus manifestaciones. En un mundo competitivo, atomizado, globalizado y basado en el consumo desaforado, el truco es hacer creer al consumidor que es libre de elegir lo que quiera, siempre que quiera lo que se le ofrece.
Aquella monarquía de los Déspotas Ilustrados del Absolutismo fue abolida violentamente por la Revolución Francesa. En sus postulados la revolución hablaba de libertad, igualdad y fraternidad. Entre sus logros puede apuntarse el dotar del estatus de ciudadanía a todo el mundo. Es decir, dotó de derechos civiles(todos iguales ante la ley), derechos políticos(participación de los individuos en la política) y sociales(igualación en las condiciones materiales de la vida)a las personas.
La nueva ciadadanía supuso la apropiación colectiva de la soberanía real. Igualmente, la revolución de la econonmía planteada en estas líneas proponen la construcción de una economía libre (liberadora), igualitaria y fraternal, que dé el poder a los consumidores(ahorradores, trabajadores, productores) dotándoles de una soberanía real en las decisiones económicas.
Es, pues, necasario reconocernos como actores principales de la vida económica. No estamos relegados meramente a ir a la compra o a llevar los ahorros al banco, dejando las decisiones económicas complicadas para otros, para "los que saben". Como nuevos ciudadanos y ciudadanas de un mercado anclado en propuestas ilustradas, debemos recuperar nuestra soberanía y hacernos responsables de esas decisiones para así conseguir una verdadera economía libre y liberadora, una economía de liberación.
Ver: Ver Carlos Ballesteros, Economía de liberaciónFolletos Alandar 48.